Mons. Daniel Fernández Torres. / diocesisdearecibo.org

Un obispo antivacunas de Puerto Rico aseguró que la decisión de ser removido de su alto cargo por parte del Papa Francisco fue "totalmente injusta".

 Vayamos al grano. Este miércoles 9 de marzo, el obispo Daniel Fernández Torres, quien ha estado al frente de la Diócesis de Arecibo desde 2010, dijo que le pidieron su renuncia por no ser obediente al Papa, ni mostrar unidad con los demás obispos de Puerto Rico.

  • La oficina de prensa de la Santa Sede anunció este miércoles que el Papa había relevado al obispo de la diócesis. La razón no fue revelada.
  • El Papa nombró en reemplazo a Álvaro Corrada del Río, obispo emérito de Mayagüez, como administrador apostólico de la diócesis ubicada al norte de la isla de Puerto Rico.

 Lo que sabemos. El obispo de Arecibo también había apoyado la objeción de conciencia a la vacunación obligatoria contra el COVID-19 en un comunicado publicado el 17 de agosto de 2021.

  • Intervino oponiéndose a la decisión del gobernador de Puerto Rico, Pedro Pierluisi, que obligó a trabajadores del gobierno, salud y educación a vacunarse.
  • En su carta, el obispo señaló: “Es legítimo que un fiel católico tenga dudas sobre la seguridad y eficacia de una vacuna dado que lo que dicen las compañías farmacéuticas o las agencias reguladoras de medicamentos no es de ninguna manera un dogma de fe”.
  •  De acuerdo con la agencia de noticias católicas ACI, el obispo se había enfrentado por ese tema contra otros pares en Puerto Rico, una isla caribeña con seis diócesis.
  • En un momento también se resistió a enviar a sus seminaristas al nuevo Seminario Interdiocesano de Puerto Rico, aprobado por el Vaticano en marzo de 2020.

 Sin filtro. “No se ha hecho ningún proceso contra mi contra, ni se me ha acusado formalmente de nada y simplemente un día el delegado apostólico (el representante del papa en Puerto Rico) me comunicó verbalmente que se pedían mi cargo", se quejó ante los medios.

  • “Se me sugirió que si renunciaba a la diócesis quedaría al servicio de la Iglesia por si en algún momento me necesitaban en algún otro puesto;  una oferta que de hecho prueba mi inocencia”.
  •  “Sin embargo, no renuncié porque no quería ser cómplice de una acción totalmente injusta y que aún ahora me resisto a pensar que pueda suceder en nuestra Iglesia”.

Fuente principal de la noticia: Catholic News Agency.