El presidente Joe Biden prohibió las importaciones de petróleo y gas rusos por la invasión de Putin a Ucrania. En busca de un nuevo proveedor se acercó a un aliado de Rusia en el hemisferio occidental con grandes reservas de petróleo probadas y con una industria petrolera mermada: Venezuela.

Funcionarios estadounidenses mantuvieron conversaciones con el régimen de Nicolás Maduro, a quien Estados Unidos no reconoce como presidente, para reanudar el comercio de petróleo. Hubo dos liberaciones de presos americanos en Venezuela, un ejecutivo de Citgo, una filial de la petrolera venezolana en Estados Unidos, y Jorge Fernández. Y, aunque funcionarios estadounidenses dijeron, según el Times, que las liberaciones no formaban parte del acuerdo para reiniciar las ventas, las conversaciones sí generaron reacciones políticas en Florida.

El tema resalta en el estado en el que habitan más de cinco millones y medio de latinos, entre ellos 200.000 venezolanos. Es allí donde la política que establece Estados Unidos hacia Venezuela tiene repercusiones en la política de Florida.

Una encuesta reciente del Instituto Jack. D Gordon para políticas públicas de FIU y Latino Public Opinion Forum señaló que casi 60% de los latinos de Florida dijeron que estarían de acuerdo con un ajuste de las sanciones económicas al sector petrolero de Venezuela si se prohibiera al gobierno de Maduro administrar o tener acceso a los ingresos y permitir que esos ingresos se utilicen únicamente para asistencia humanitaria.

Republicanos apuntan. Los miembros del partido rojo han tenido éxito para alcanzar votantes de Cuba, Venezuela y Nicaragua, todos regímenes autoritarios. Muchas veces vinculando a los demócratas con políticas socialistas, aunque la brecha real sea bastante grande.

“Las conversaciones secretas de Biden con MaduroRegime [el régimen de Maduro] no se trata de reemplazar el petróleo de Rusia”, dijo el senador Marco Rubio el domingo. “Ucrania es solo una excusa para los exempleados proizquierdistas de Obama que ya querían acercarse a Maduro y Cuba”, afirmó.

El otro senador por Florida, Rick Scott, señaló que “lo único que el administrador de Biden debería discutir con Maduro es el momento de su renuncia”. Por su parte, el gobernador Ron DeSantis, que se presenta a la reelección, indicó que estaba “mal que la Administración Biden pidiera petróleo a Venezuela y legitimara el régimen comunista de Maduro”.

Los demócratas también. La representante a la Cámara de Representantes, Val Demings , que se postula para el escaño de Rubio en el Senado, dijo que estaba “profundamente escéptica” sobre las conversaciones con Venezuela. 

El representante Charlie Crist, que se postula para gobernador de Florida, dijo que estaba “profundamente preocupado porque el cambio equivocado en nuestra política simplemente enriquecería la brutal dictadura de Maduro y retrasaría la lucha por la democracia”.

La senadora del Senado estatal, Annette Taddeo, que también se postula para gobernadora de Florida, también se pronunció en contra de las conversaciones: ““Si Estados Unidos se quedó sin su último barril y Venezuela estaba regalando petróleo gratis, aún no deberíamos acudir al régimen de Maduro en busca de ayuda”, dijo en un comunicado.

Con información de Político