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En muchos países, todo aquel que quiera vacunarse contra el coronavirus puede hacerlo, excepto los niños entre dos y cuatro años. Estudios demostrarían por qué aún no es urgente, por lo general, vacunarlos a esa edad.

Una serie de estudios y ensayos clínicos publicados en los últimos meses muestran que todavía hace falta más investigación sobre las vacunas infantiles contra el coronavirus. Según un amplio estudio publicado el mes pasado, aún no revisado por pares, las vacunas de  BioNTech-Pfizer apenas ofrecieron protección contra el contagio a niños de entre 5 y 11 años.

Los datos fueron recopilados durante el pico de la ola de ómicron. Los investigadores midieron la efectividad de la vacuna contra la infección entre mediados de diciembre de 2021 y finales de enero de 2022. Durante este período de tiempo, la efectividad de la vacuna declinó desde el 68 hasta el 12 por ciento. La efectividad entre los adolescentes también descendió, pero con mayor lentitud, del 66 hasta el 51 por ciento. 

Buena protección contra la infección grave

Aunque el estudio reveló pobres resultados en cuanto a las posibilidades de contagio -asintomático o no-, arrojó mejores resultados en cuanto a la protección contra una infección grave. La eficacia frente a la hospitalización para niños entre 12 y 17 años declinó desde el 85 por ciento a mediados de diciembre hasta el 73 por ciento a finales de enero. En el grupo de edad de 5 a 11 años, descendió desde el 100 hasta el 48 por ciento.

"Los datos no son sorprendentes, ya que la vacuna fue desarrollada como respuesta a una variante temprana del coronavirus y se ha observado, hasta cierto grado, una efectividad reducida de las dos dosis contra la variante ómicron en todas las vacunas y edades", escriben los autores en una declaración. 

El estudio llama la atención acerca de la eficacia de la vacuna BioNTech-Pfizer entre niños de edades muy similares. Entre los niños de 11 años del estudio, la eficacia de la vacuna era del 11% a fines de enero. Pero entre los niños de 12 años, su eficacia fue todavía mucho mayor, con un 67 %. La razón de esa gran diferencia "podría deberse a la dosis", continúan los autores.

Los niños de 11 años recibieron dos dosis de 10 microgramos de la vacuna. Y los niños de 12 años recibieron dos dosis de 30 microgramos.

Solo como comparación, Moderna ha optado por una dosis de 50 microgramos de su vacuna para niños de 6 a 11 años. Eso es exactamente la mitad de la dosis de su vacuna para adultos.

¿Qué hay de las vacunas para niños pequeños?

El pasado mes de septiembre, el CEO de Pfizer dijo que los datos sobre la efectividad de una vacuna en dos dosis de 3 microgramos para niños entre dos y cuatro años estarían disponibles y listos para someter el producto a un procedimiento de aprobación a finales de 2021. Pero cuando los datos estuvieron disponibles en diciembre, la compañía dijo que, en lugar de enviarlos para iniciar el proceso de aprobación, iban a ampliar el estudio para investigar los efectos de una tercera dosis de la vacuna. Después dijeron que esperaban inicar el proceso de aprobación en la primera mitad de 2022.

Los niños todavía deben llevar mascarilla en las escuelas en Alemania.

¿Por qué está llevando tanto tiempo?

Cuando se desarrolló la vacuna, al principio, gran parte de la atención científica se enfocó en medir la efectividad en personas que padecían la versión más grave de la enfermedad provocada por el coronavirus: las personas mayores y los inmunodeprimidos. Como los niños no solían experimentar serios problemas al padecer COVID-19, no eran prioritarios en las investigaciones.

"Al contrario que los adultos, los niños pequeños no suelen enfermar gravemente de COVID-19", dijo en aquel momento  Johannes Hübner, director de la división de enfermedades infecciosas pediátricas en el hospital universitario Ludwig Maximilian, de Múnich. "Puede suceder, pero es raro". Y agregó que, a lo largo de los dos años pasados, había visto unos 50-60 pacientes en su hospital. Antes de ómicron, veía un niño cada dos semanas. Ahora, llega a ver incluso cinco o seis al mismo tiempo, pero todos en planta, ninguno en cuidados intensivos.

Hübner dice que hay madres y padres deseosos de vacunar a sus hijos tan pronto como sea posible, pero no son mayoría. En Alemania hay un 17 por ciento de niños vacunados en el grupo etario entre 5 y 11 años. Entre los adolescentes, la tasa asciende hasta el 28 por ciento con la pauta completa. Para Hübner, esto no supone un grave problema, aunque hay quien considera que sí lo es. "Pienso que no es demasiado importante para los niños", dice. "Si se quiere proteger a la población, hay que vacunar a los adultos, porque son los que se ponen gravemente enfermos". La situación cambia si el niño es inmunodeprimido o convive con alquien que lo es. En ese caso, sí deberían ser vacunados.

(ms/cp)

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