El presidente estadounidense Joe Biden y la primera dama Jill Biden organizan un evento del Día de la Igualdad Salarial para celebrar el Mes de la Historia de la Mujer, en el Salón Este de la Casa Blanca en Washington , DC, EEUU, 15 de marzo de 2022 | Foto EFE/EPA/MICHAEL REYNOLDS

La administración Biden tomó medidas destinadas a poner fin a la brecha salarial de género para los trabajadores y contratistas federales, en conmemoración del Día de la Igualdad Salarial, diseñado para visibilizar las desigualdades salariales por razones de género.

Biden firmó una orden ejecutiva este martes que alienta al gobierno para que considere prohibir a los contratistas federales buscar información sobre el historial salarial anterior de los solicitantes de empleo. 

La Oficina de Administración de Personal también está considerando una regulación para abordar el uso del historial salarial anterior en la contratación y el establecimiento de compensaciones para trabajadores federales. “El propósito de esta orden es dirigir la consideración de esfuerzos paralelos con respecto a la contratación federal”, señala el presidente en el texto.

El Departamento de Trabajo además emitió una nueva orden para que los contratistas federales fortalezcan las auditorías salariales. Las auditorías de pago ayudan a las organizaciones a determinar si están pagando a todos sus empleados de manera equitativa y tener datos para corregirlos.

Desigualdad salarial y pandemia. El estudio “Asumiendo el costo: cómo la sobrerrepresentación en trabajos infravalorados desfavoreció a las mujeres durante la pandemia", publicado este martes por el Departamento de Trabajo señala que las mujeres tienen salarios más bajos y gozan de menos beneficios que los hombres en su lugar de trabajo.

En 2020, la mujer promedio que trabajaba a tiempo completo todo el año ganaba 83 centavos por cada dólar pagado a un hombre que hacía el mismo trabajo, según la Casa Blanca. La brecha es aún mayor para las mujeres negras, nativas americanas y las latinas.

Estas vulnerabilidades para las trabajadoras negras e hispanas se deben a políticas y prácticas del mercado laboral de larga data, arraigadas en una historia de racismo y xenofobia, que sistemáticamente devalúan y las ponen en desventaja.

En 2020, las mujeres negras e hispanas tuvieron tasas de desempleo más altas y persistentemente elevadas en comparación con las mujeres blancas, un patrón que existía antes de la pandemia.

El confinamiento, que fue una de las principales medidas de salud pública al inicio de la pandemia, impactó a las mujeres porque se enfrentaron a la gestión del trabajo y el cuidado, sobre todo con los niños en casa ya que no iban a las escuelas así con familiares discapacitados y mayores, lo que hacía que interrumpieran las horas laborales.

Por ejemplo, la caída en el empleo entre septiembre de 2019 y septiembre de 2020 fue significativamente peor para las madres negras (10,5 puntos porcentuales) e hispanas sin pareja (10,7 puntos porcentuales) en comparación con las madres blancas sin pareja (5,8 puntos porcentuales).

Las mujeres, además, estaban sobrerrepresentadas en las industrias que experimentaron las peores pérdidas de empleos de la pandemia. Representaban 74,8% de los trabajadores en los servicios de educación y salud en 2019 y en 2020 se perdió 78,8% de los empleos en ese sector. La situación se repite en el sector de ocio y hostelería: eran el 51,2%, y se perdió 54,2% de los puestos de trabajo en ese sector.

Con información de AP