Jens Stoltenberg, secretario general de la OTAN.

La invasión rusa de Ucrania aumenta la presión sobre la OTAN, obligándola a un rearme masivo. En tierra, mar y aire. Pero el objetivo de la OTAN debe ser “evitar una conflagración". Ese es el consenso.

El secretario general de la OTAN, el noruego Jens Stoltenberg, tuvo hoy un día difícil. Los ministros de Defensa de los 30 aliados de la OTAN se reunieron en Bruselas. También estaban invitados sus homólogos de Ucrania, Georgia, Finlandia y Suecia, así como representantes de la UE, algunos por videoconferencia. Se trata también de una reunión preparatoria de una cumbre de la OTAN, que contará con la presencia del presidente estadounidense Joe Biden, la semana próxima.

A más tardar desde el comienzo de la "guerra sin sentido" de Rusia en Ucrania, como la califica Stoltenberg, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) ha tenido que soportar algunas preguntas. Especialmente del presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski.

Por ejemplo, por qué la OTAN no apoya a Ucrania estableciendo una zona de exclusión aérea sobre el país. Una petición que Zelenski repite tantas veces como Stoltenberg se niega.

Para imponer dicha zona, los cazas de la Alianza del Atlántico Norte tendrían que volar al espacio aéreo ucraniano y derribar aviones rusos. Jens Stoltenberg teme que una medida de este tipo pueda conducir a una gran guerra en toda Europa.

Hasta ahora, la OTAN siempre ha insistido en que no intervendrá directamente de forma militar en suelo ucraniano, afirma Linas Kojala, director del centro de estudios sobre Europa del Este en Vilnius, capital de Lituania. Así que los aliados de la OTAN tampoco considerarían una zona de exclusión aérea en el futuro.

Alemania: "Tenemos que mantener la cabeza fría"

Esta es una postura en la que también insistió la ministra alemana de Defensa, Christine Lambrecht, en Bruselas. Por supuesto, dijo, la OTAN apoya constantemente a Ucrania, pero también es importante mantener la cabeza fría. "Tenemos que dejar claro que esta no es una guerra en la que la OTAN esté involucrada", reiteró Lambrecht. El objetivo de la Alianza, dice, debe ser evitar una conflagración.

Aunque la OTAN y sus miembros dejen claro en repetidas ocasiones que no van a interferir en Ucrania, porque el Estado es un vecino pero no un aliado, una cosa está clara: la OTAN no puede seguir simplemente como antes del 24 de febrero, día en que los tanques rusos atravesaron la frontera hacia Ucrania.

El propio secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, dijo este 16 de marzo que la "brutal invasión" de Ucrania cambiaría la seguridad en Europa, que la guerra de Rusia tendría consecuencias a largo plazo para toda la alianza.

Estas consecuencias a largo plazo implican cuestiones muy prácticas: ¿cuántas tropas deben estar estacionadas y dónde? ¿Qué equipo militar se necesita? ¿Cuánto hay que invertir?

Los ministros de Defensa de los miembros de la OTAN, en reunión este 16 de marzo en Bruselas.

Pero también algo fundamental: ¿qué quiere hacer la OTAN y qué puede hacer, en materia de defensa y disuasión? ¿Se trata sólo de estacionar algunas tropas o, en caso de ataque a un Estado de la OTAN, de poder defenderlo realmente?

Tony Lawrence, del Centro Internacional de Defensa y Seguridad, con sede en Tallin (Estonia), afirma que hasta ahora la OTAN ha contado con fuerzas más bien pequeñas, compuestas por los Ejércitos individuales de la Alianza. Según Jens Stoltenberg, unos 40.000 hombres y mujeres están actualmente destacados bajo el mando de la OTAN en Europa, principalmente en el flanco oriental, por ejemplo en los Estados Bálticos y Polonia.

"Como la situación de seguridad es mucho peor que hace unos meses, la OTAN tiene que analizar muy seriamente si el tipo de disuasión que hemos tenido hasta ahora sigue siendo apropiado", dice Tony Lawrence a DW.

En cualquier caso, el Secretario General de la OTAN, Jens Stoltenberg, envió el miércoles una señal en Bruselas de que no es así. La OTAN se enfrenta a una nueva realidad, dice Stoltenberg. "Tenemos que reorientar nuestra defensa colectiva y la disuasión a largo plazo".

¿No es el Acta Fundacional Nato-Rusia un obstáculo?

En tierra, esto significaría un número considerablemente mayor de tropas en el flanco oriental de la alianza. Con un mejor equipamiento y una preparación operativa más rápida, más buques de guerra en el agua y una defensa aérea y antimisiles más fuerte en el aire.

La defensa aérea es lo que falta actualmente en el este de la OTAN, dice Tony Lawrence, del Centro Internacional de Defensa y Seguridad. "La guerra de Ucrania nos está mostrando lo importante que es la defensa aérea".

Según Linas Kojala, del Centro de Estudios de Europa Oriental de Vilnius, el hecho de que la frontera oriental de la OTAN se haya vuelto aún más vulnerable también influye en este contexto. "Bielorrusia es ahora un brazo extendido del Ejército ruso, no un país independiente", dice Kojala. Principalmente porque el país permite a los rusos lanzar misiles desde su territorio.

Cuántas tropas podrían estar estacionadas en Europa en el futuro bajo las órdenes de la OTAN, y cuándo exactamente, es algo en lo que Stoltenberg no entra, pero deja claro que la OTAN no ve el Acta Fundacional OTAN-Rusia como un "obstáculo".

La declaración firmada por la OTAN y Rusia en 1997 establece que la OTAN no puede estacionar permanentemente tropas de ningún tamaño significativo en la frontera con Rusia. Sin embargo, al afirmar que la Alianza del Atlántico Norte reforzará su defensa "durante los próximos años", Jens Stoltenberg da a entender que el refuerzo anunciado en el flanco oriental no será temporal.