La destrucción en Ucrania ha sido devastadora y no parece haber una salida rápida al conflicto. FOTO: Washington Post por Heidi Levine.

Las conversaciones de paz o la agitación en Rusia podrían poner en pausa el conflicto, pero el resultado más probable es que haya muchos meses de lucha por delante

"¿Dime cómo termina esto?" es una de esas cosas que la gente dice en las películas — y a veces también en la vida real.  Es la pregunta crucial sobre la guerra en Ucrania, pero que a veces queda oculta por el dramatismo y el horror de los acontecimientos cotidianos.

Justo antes del estallido de la guerra, la mayoría de los expertos militares esperaban una rápida victoria militar rusa.  Pero resultó que estaban equivocados — y habrá más sorpresas.  Por lo tanto, todos los pronósticos deben hacerse con humildad.

Dicho esto, hay tres escenarios para Ucrania que en este momento parecen más probables. El primero - que es a la vez el más trágico y el más probable - es que esta guerra continúe durante muchos meses.  La segunda posibilidad - que podría ser del 30 por ciento - es que haya un acuerdo de paz.  El tercer escenario - que quizás tenga un 10 por ciento de probabilidades - es que se produzca algún tipo de agitación política en Rusia, que implique el derrocamiento del presidente Vladimir Putin y un nuevo enfoque hacia Ucrania.

El escenario de la guerra larga y agotadora supone que ni Rusia ni Ucrania son capaces ahora de lograr la victoria total y que ninguno de los dos está dispuesto a reconocer la derrota.  Putin lucha por salvar su vida política y los ucranianos por salvar su país.

Luego de casi un mes de conflicto, Rusia no ha logrado tomar el control de ninguna de las principales ciudades de Ucrania y ha sufrido grandes pérdidas en hombres y equipos.  Los rusos pueden estar a punto de conquistar el puerto estratégico de Mariupol, pero solo si lo destruyen en el proceso.

La creciente brutalidad de las tácticas rusas, demostradas en todo su esplendor en Mariupol, muestra cómo podría ser el futuro.  A medida que se desesperan, los rusos pueden volverse aún más feroces.  Hay indicios ominosos de que el Kremlin está considerando el uso de armas químicas ya utilizadas en Siria.

Pero Kiev tiene aproximadamente seis veces la población de Mariupol.  Rodear la capital ucraniana, bombardearla hasta la sumisión y luego tomar el control de esta parece superar a las capacidades del ejército ruso.  Incluso la captura de Odesa, que permitiría a Rusia controlar efectivamente el litoral ucraniano, podría llevar meses e requerir la destrucción de la ciudad portuaria que sirve de cuartel general de las fuerzas navales ucranianas.

Además de causar terribles bajas, una guerra prolongada aumentará paulatinamente el riesgo de escalada.  La presión sobre los líderes occidentales para que intervengan aumentaría a medida que las atrocidades se agraven.  Es probable que los estadounidenses y europeos sigan resistiendo esa presión.  A pesar de ello, incrementar la ayuda militar a Ucrania puede desdibujar la línea que separa la intervención de la no intervención, lo cual aumenta el riesgo de un choque directo entre Rusia y Occidente.

Las terribles pérdidas para ambas partes, ahora y en el futuro, deberían aumentar las perspectivas de una paz negociada.  Los rusos y los ucranianos llevan hablando casi desde el principio del conflicto.  Los ucranianos parecen haber aceptado que no se unirán a la OTAN y que serán un estado neutral.  Esa era una de las principales demandas de Rusia y podría permitir a Putin reclamar algún tipo de victoria.

Hay otros asuntos importantes que siguen sin resolverse.  El estatus de la Crimea ocupada por Rusia y de Donetsk y Luhansk, que Rusia reconoce ahora como estados independientes, no está acordado.  Un acuerdo de paz podría implicar algún tipo de acuerdo creativo que acepte el estatus quo actual, sin tallarlo en piedra.

Incluso si se llegara a un acuerdo sobre estas cuestiones, quedarían pendientes otros temas muy difíciles.  Cómo sería de esperar, Ucrania quiere ahora algún tipo de garantías de seguridad internacional.

Pero si eso se pareciera a ser miembro disfrazado de la OTAN, Rusia o, y de hecho, los propios gobiernos de la OTAN podrían no aceptarlo.  Rusia puede exigir el levantamiento de las sanciones occidentales como condición para retirar sus tropas.  Sin embargo, EEUU y la UE se mostrarán reacios a poner fin al estatus de paria de Rusia, mientras Putin siga en el poder.

La suposición en Washington hoy es que los rusos probablemente no estén negociando de buena fe.  Incluso el anuncio de un alto al fuego probablemente sea tratado con escepticismo, ya que Rusia podría aprovecharlo como una oportunidad para reagruparse militarmente.

A pesar de ello, Putin sigue empeñado en la guerra y puede cometer otro error catastrófico. La presión sobre la economía y el ejército en Rusia no hará más que aumentar en los próximos meses.  Algunos analistas militares creen que el ejército podría pronto quedarse sin municiones y sin tropas.  Hay escasez en las tiendas y los precios suben.

Las muestras de disidencia pública continúan en Rusia, a pesar del riesgo que corren los manifestantes.  El propio Putin ha denunciado con furia a los traidores y a partidarios de quintas columnas.  Al parecer, algunos altos cargos de los servicios de inteligencia están bajo arresto domiciliario.

Por otro lado, traducir toda esta confusión y pánico en un golpe de palacio efectivo contra Putin es tarea muy difícil.  El líder ruso es muy cuidadoso con su seguridad, tanto que no parece dispuesto a permitir que se le acerquen ni siquiera sus ayudantes más cercanos.

A las voces disidentes las purgaron del Kremlin hace mucho tiempo.  Habrá desacuerdos y angustia en todo el sistema ruso, pero convertir eso en un complot efectivo para destituir a Putin probablemente no tenga éxito.

Así que esas son las tres opciones: una guerra prolongada, un acuerdo de paz o un golpe de estado en Rusia.  Preparémonos para la primera, trabajemos por lograr la segunda y pongamos nuestra esperanza en que se dé la tercera.

Gideon Rachman

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