Muchas personas duermen en condiciones que no son óptimas para la salud. FOTO: Washington Post por Carolyn Van Houten.

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Según un pequeño estudio, dormir en una habitación moderadamente iluminada podría afectar la salud metabólica y cardiovascular.

Desde las luces de la calle que están fuera de nuestros dormitorios, hasta las lámparas y los aparatos encendidos en el interior, dormir con un poco de luz se ha convertido en una forma de vida para muchas personas.

Puede que no sea una idea tan brillante.  Las investigaciones sugieren que dormir en una habitación moderadamente iluminada podría afectar la salud metabólica y cardiovascular en comparación con dormir en un cuarto con luz más tenue.

En un estudio publicado en PNAS, investigadores de la Universidad de Northwestern hicieron que dos grupos de 10 adultos jóvenes durmieran en habitaciones con distinta iluminación.  Un grupo durmió en habitaciones con luz tenue durante dos noches; el otro durmió una noche en una habitación con luz tenue y la siguiente en una habitación con luz cenital moderada, más o menos el equivalente a un día nublado.  Los participantes utilizaron monitores cardíacos durante la noche.  Por la mañana, se hicieron una serie de pruebas de glucosa.

Ambos grupos durmieron la misma cantidad de tiempo, pero sus cuerpos experimentaron noches muy diferentes.  Los dos grupos respondieron bien a la insulina la primera noche, cuando descansaron con una luz tenue.

En la segunda noche, sin embargo, el grupo que durmió con una luz más brillante no respondió tan bien a la insulina. Las puntuaciones de resistencia a la insulina de las personas que durmieron con luz tenue se redujeron en un 4 por ciento en la segunda noche, mientras que las de quienes durmieron con luz brillante aumentaron un 15 por ciento. Su ritmo cardíaco también fue más rápido en la noche con mayor cantidad de luz.

El aumento del ritmo cardíaco y otros parámetros llevaron a los investigadores a concluir que la luz activa el sistema nervioso simpático, que suele dominar las funciones corporales durante el día.

Phyllis Zee, que dirigió el estudio, es jefa de medicina del sueño de la Escuela de Medicina Feinberg de la Universidad Northwestern y médica de la institución.  En un comunicado de prensa afirmó:  "Una sola noche de exposición a una luz ambiental moderada durante el sueño puede perjudicar la regulación de la glucosa y el sistema cardiovascular. Esto representa un factor de riesgo de enfermedades cardíacas, diabetes y síndrome metabólico".  "Es importante que la gente evite o minimice la exposición a la luz durante el sueño".

El estudio fue reducido y solo dio seguimiento a los sujetos durante un tiempo limitado. Los investigadores escriben que se necesitan más datos, pero la exposición a la luz durante el sueño "podría tener implicaciones para aquellos que viven en sociedades modernas, donde la exposición a la luz nocturna en interiores y exteriores está cada vez más extensa”.

Washington PostErin Blakemore

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