OTAN frente a guerra nuclear
La bandera de la OTAN ondea a las afueras de una cumbre de la organización en Bruselas. FOTO: Bloomberg por Marlene Awaad.

Un alto funcionario estadounidense dijo que Washington está trabajando con los aliados en preparación y disuasión en cuanto a armas de destrucción masiva rusas, así como temas médicos y otras medidas para ayudar a Ucrania.

EEUU está trabajando con la OTAN para prepararse ante posibles incidentes biológicos o nucleares rusos, en tanto que las principales naciones desarrolladas del mundo buscan desaconsejar al presidente Vladimir Putin el despliegue de tales armas.

Mientras la invasión rusa sigue estancada a un mes de iniciado el conflicto, un alto funcionario estadounidense dijo el jueves que Washington está trabajando con sus aliados en las posturas de preparación y disuasión frente a las armas de destrucción masiva rusas, así como en posibles contramedidas médicas y de otro tipo para ayudar a Ucrania. El funcionario habló esta semana en la cual el presidente de EEUU, Joe Biden, se reunió con los líderes de la OTAN en Bruselas, un día después de que el asesor de seguridad nacional estadounidense Jake Sullivan restara importancia a los riesgos de un ataque nuclear.

Los líderes del Grupo de los Siete tienen previsto afirmar que seguirán imponiendo "graves consecuencias" a Rusia al aplicar completamente las sanciones que los países ya han implementado y están dispuestos a tomar acciones adicionales.

"Encomendamos a los ministros competentes una iniciativa centrada en supervisar la implementación total de las sanciones y en coordinar las respuestas relacionadas con las medidas evasivas, incluidas las relacionadas con las transacciones de oro por parte del Banco Central de Rusia", según una declaración conjunta.

Biden estuvo en Bruselas para asistir a un trío de cumbres con la OTAN, el G-7 y la UE, en un momento en que los líderes mundiales se muestran unidos para contrarrestar la invasión rusa y tratan de idear acciones para hacer frente a las consecuencias económicas.

Rusia ha sufrido pérdidas importantes en las primeras semanas del conflicto y los estimados de la OTAN sugieren que han muerto al menos 7.000 soldados y señalan que el número real de muertos podría llegar a 15.000. El Ministerio de Defensa del Reino Unido dijo el jueves que es probable que Rusia busque movilizar a sus reservistas y reclutas, así como a empresas militares privadas y mercenarios extranjeros.

Ucrania, por su parte, mostró una inesperada unidad y fortaleza durante el último mes, a pesar de los graves ataques contra objetivos civiles y que millones de personas huyeron de sus hogares. El presidente Volodymyr Zelenskiy ha dicho que los soldados rusos han matado a más civiles ucranianos que soldados. Las imágenes del asedio de Moscú a ciudades como Mariupol no han hecho más que galvanizar a los ucranianos para que organicen protestas contra las tropas rusas.

"Todavía tenemos un período muy difícil por delante", dijo el ministro de defensa ucraniano Oleksii Reznikov en un comentario de Facebook que marcaba el primer mes de la guerra. "La máquina de guerra rusa no se detendrá hasta que se ahogue en la sangre de sus propios soldados. La sociedad rusa ya está experimentando algunas de las consecuencias, pero está amenazada y es pasiva".

Ucrania seguirá luchando, porque "no dejará que nadie nos arrebate nuestro Estado", añadió. "El Estado con el que soñaron, lucharon y murieron generaciones de ucranianos".

A pesar de las cuantiosas pérdidas, Putin no ha dado muestras de dar marcha atrás, ni siquiera cuando la oleada de sanciones económicas impuestas por EEUU, la UE y el Reino Unido se cobra cada vez más víctimas.  Cada vez hay mayores indicios de escasez de productos en Rusia, a medida que los consumidores empiezan a sentir el impacto de las amplias sanciones.

Las advertencias de EEUU sobre los incidentes químicos y nucleares sugieren que crece el temor de que Putin se desespere al ver a su ejército sufrir grandes pérdidas.  Biden, hablando en la Casa Blanca el miércoles, dijo que hay "una amenaza real" de que Rusia utilice armas químicas.

Sin embargo, Sullivan sugirió el miércoles que EEUU no tiene datos concretos sobre si los planes de Putin han cambiado.

"No hemos visto nada que nos haga ajustar nuestra postura, nuestra postura nuclear, pero es, por supuesto, algo sobre lo cual tendremos que seguir consultando estrechamente con los aliados y socios, así como comunicarnos directamente con los rusos", dijo Sullivan.

El jueves, las naciones del G-7 también pidieron a otros países que apliquen las sanciones y se abstengan de prestar apoyo a Rusia.

"Además, instamos a todos los países a no dar asistencia militar o de otro tipo a Rusia que ayude al país a continuar su agresión en Ucrania", decía la declaración.

Biden era todo sonrisas cuando llegó a la cumbre de la OTAN el jueves, charlando y estrechando la mano de sus homólogos durante una sesión fotográfica previa a la reunión.

No obstante, las sutilezas esconden un reto para el presidente de EEUU: las reuniones de la cumbre ponen a prueba la capacidad de Biden para proyectar poder frente a la agresión rusa y reunir a los aliados en torno a sanciones más duras para castigar a Moscú por invadir Ucrania. El presidente se enfrenta a la presión de aumentar rápidamente las sanciones a Moscú, ahora que la guerra de Ucrania entra en su segundo mes.

Un día antes, Biden advirtió que veía una "amenaza real" de que Putin desplegara armas químicas en Ucrania.

Los líderes del G-7 también tienen previsto prometer ayuda a los países en su intento por dejar de depender del petróleo ruso.

"Garantizaremos un suministro alternativo y sostenible seguro, y actuaremos de forma solidaria y en estrecha coordinación en caso de posibles interrupciones del suministro", dice el comunicado. Los líderes también piden a las naciones productoras de petróleo y gas que aumenten las entregas.

Bloomberg - Michael Nienaber, Daryna Krasnolutska, Josh Wingrove

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