Rusia este de Ucrania
VIOLENCIA. La invasión rusa ahora suma su ofensiva en el este de Ucrania/The Washington Post

El líder arrogante y aislado, rodeado de prejuicios e información sesgada, siguió adelante con la calamitosa decisión de invadir Ucrania sin consultar a toda su cohorte de asesores.

Tras más de seis semanas de guerra contra Ucrania, el presidente ruso Vladimir Putin siente el aguijón del fracaso.

Miles de rusos muertos en el campo de batalla.  Tres retiradas por parte de las tropas rusas.  Millones de ucranianos que nunca perdonarán a Moscú.  Más aislamiento que nunca, y muy pocos objetivos logrados.

Putin se está reagrupando para centrar su campaña militar en el este de Ucrania, en lo que se considera un "Plan B", después de que sus fuerzas no hayan conseguido derrocar al gobierno ucraniano ni hacerse con el control de sus principales ciudades. Al mismo tiempo, aumentan los interrogantes sobre cómo un líder ruso experto en política de seguridad y conocido por criticar la insensatez de las guerras de cambio de régimen puede haber caído como un sonámbulo en semejante atolladero estratégico.

Se trata de un dilema más amplio que ocupará a los historiadores durante años: ¿Cómo es posible que Rusia - un país con lazos familiares, culturales e históricos tan profundos con su vecino occidental - se haya equivocado tanto con Ucrania?

Los funcionarios de Estados Unidos y Europa están reconstruyendo la respuesta a esa pregunta. Lo que surge, dicen esos funcionarios, es la imagen de un líder arrogante y aislado, rodeado de prejuicios e información sesgada, que presiona para tomar una decisión calamitosa sin consultar a toda su cohorte de asesores.  Putin se precipitó en Ucrania confiado en su capacidad para asegurarse una rápida victoria y capear cualquier contratiempo dentro del sistema autoritario que erigió en su país, dijeron.  Sus suposiciones se fundamentan en conceptos erróneos sobre Ucrania básicamente originados en el pasado colonial de Moscú.

"Históricamente, en Rusia simplemente no hay conocimiento alguno sobre Ucrania", dijo Alina Polyakova, presidenta y directora ejecutiva del Centro de Análisis de Política Europea, con sede en Washington. "Cuando uno no cree que un país sea un país de verdad y que un pueblo sea un pueblo de verdad, ¿por qué invertir conocimiento en algo que uno cree que no existe?"

En el período previo a la guerra, algunos líderes en Europa y Ucrania descartaban la posibilidad de que Putin invadiera porque no veían suficientes fuerzas rusas a lo largo de la frontera como para que Moscú tuviera éxito con una ofensiva en varios frentes y la posterior ocupación.

Lo que no sabían era que Moscú estaba alimentando suposiciones profundamente erróneas, en particular sobre la fortaleza del presidente ucraniano Volodymyr Zelensky y la voluntad de los ucranianos de resistir, y que, en realidad, estaba planeando una invasión a gran escala, sólo que mal concebida.  La operación, según los analistas, llevaba las huellas personales de Putin.

"Está claro que fue una operación militar diseñada por espías, no por generales", dijo Mark Galeotti, analista de Rusia en Mayak Intelligence. "No tiene sentido en términos puramente militares".

Según funcionarios estadounidenses y europeos, Putin había mantenido un acceso restringido a los planes, y los altos mandos militares y asesores de confianza no se enteraron que Rusia iba a montar una ofensiva.

Es sabido que el líder ruso no utiliza un teléfono inteligente y rara vez accede a Internet. Pasó años eliminando las noticias independientes rusas y estableciendo un sistema de gobierno autoritario carente de comentarios constructivos o de disidencia.  A principios de este año, según funcionarios estadounidenses y europeos, operaba en una sala insonorizada, rodeado de asesores que, según Galeotti, "habían aprendido que no se llevan las malas noticias a la mesa del zar".  El aislamiento de Putin, según los funcionarios, se agravó con el Covid-19 y su limitado contacto con los demás.

"Ahora es evidente que hubo una combinación de gente que no le dijo lo que necesitaba oír y él no escuchó cuando le dijeron cosas que no quería oír", dijo James Cleverly, secretario de Estado británico para Europa y América del Norte.

Desde hace tiempo, Putin considera que la independencia de Ucrania es una consecuencia del colapso del imperio soviético que se debe manejar personalmente.  Según el libro del periodista ruso Mikhail Zygar, "Todos los hombres del Kremlin", durante años Putin controló él mismo la política hacia Ucrania porque no confiaba en nadie más.

"Tenemos que ocuparnos de Ucrania o la perderemos", decía Putin en reuniones que se remontan a principios de la década de 2000, según Zygar, que etiquetó a la camarilla de asesores cercanos de Putin como el "Putin colectivo", porque tienden a adecuar sus actividades para anticiparse a sus deseos.

La confianza de Putin en su experiencia personal sobre Ucrania quedó patente en un extenso tratado que publicó el verano pasado.  El artículo presentaba a los ucranianos como un pueblo que es naturalmente igual a los rusos pero que ha sido tomado como rehén por los gobiernos occidentales empeñados en radicalizarlos contra Moscú.

"Eso lleva a Putin y a otros a creer que si se puede decapitar al gobierno de Zelensky, eliminando a los líderes políticos, habrá una avalancha de sentimientos prorrusos en el resto de la sociedad ucraniana", dijo Andrea Kendall-Taylor, miembro del Centro para una Nueva Seguridad Americana.

Rusia se equivocó con Ucrania "porque fue una operación totalmente dirigida por Putin", dijo un funcionario estadounidense especializado en Rusia que, al igual que otros, habló bajo condición de anonimato en lo que se refiere a información sensible.

Putin,señaló el funcionario, "está convencido como nadie de sus verdades".

La suposición de que sería rápido el colapso del gobierno ucraniano sustentó la invasión, según funcionarios ucranianos, estadounidenses y europeos.  En los primeros días de la guerra, las noticias estatales rusas ya empezaron a promover la idea de que Zelensky había huido, incluso al mismo tiempo que el presidente ucraniano publicaba vídeos desde Kiev.

Putin fue testigo del rápido colapso del gobierno ucraniano cuando el expresidente Víktor Yanukóvich se marchó a Rusia en 2014.  Según Zygar, Putin gritó a Yanukóvich que no saliera de Kiev y lo calificó de "pedazo de m--- cobarde" cuando huyó de la capital en respuesta a un levantamiento pro-Occidente.  Estos acontecimientos pueden haber llevado a Putin a imaginar un escenario similar con Zelensky.

La idea errónea de Putin sobre la debilidad ucraniana iba acompañada de la visión fanfarrona del poderío ruso. A finales de 2014 se jactó ante un alto funcionario europeo de que podría tomar fácilmente Kiev "en dos semanas" si lo deseaba, una idea errónea en la que parece que siguió creyendo hasta que intentó hacerlo.

"Tiene una certeza inquebrantable en su capacidad para controlar los acontecimientos", dijo un alto funcionario de inteligencia de la OTAN.

Tal vez ningún momento puso más de manifiesto el nivel de confusión que el intento de los paracaidistas rusos de élite, en el inicio de la invasión, de aterrizar en el aeropuerto de carga de Hostomel, al noroeste de Kiev, aparentemente con la intención de entrar sin problemas en la capital ucraniana.

"Sólo con ver cómo se ha desarrollado eso, parece que ha habido una gran arrogancia", dijo un funcionario europeo. "Uno mira el ingreso de las fuerzas aéreas en el aeropuerto de Hostomel, que estaba claramente diseñado para una (misión) de decapitación en Kiev, y que fue aplastado".

Alexander Gabuev, investigador principal del Centro Carnegie de Moscú, dijo que los líderes rusos no consideran que Ucrania, un lugar que una vez estuvo controlado por Moscú, merezca un estudio riguroso.

"Existía esa falsa sensación de familiaridad", dijo Gabuev. "Eso es lo que Rusia ha malinterpretado completamente".

Una vez que se demostró que las suposiciones eran falsas, los militares rusos no fueron capaces de reagruparse, agobiados por los problemas de combustible, municiones, transporte, alimentos y otros inconvenientes logísticos, así como por soldados desmoralizados a los que no se les había dicho que iban a librar una guerra.

"Si el plan inicial es malo y no hay ninguna otra preparación, no hay durabilidad", dijo Scott Boston, analista sénior de defensa de Rand Corp.

Si bien Rusia confía principalmente en su servicio de inteligencia exterior, el SVR, para recopilar información sobre países como Estados Unidos y China, cuando se trata de países en el "extranjero cercano", incluida Ucrania, Moscú recurre al FSB que es principalmente un servicio de inteligencia nacional.

Andrei Soldatov, periodista ruso especializado en la inteligencia rusa, afirmó que el FSB no suele comprender los movimientos populares y de base fundamentales para la cultura política de Ucrania.

Funcionarios estadounidenses y europeos afirmaron que la mala actuación de Rusia en las fases iniciales de la guerra ha provocado malestar entre las instituciones militares y de inteligencia rusos y una seria búsqueda de chivos expiatorios.

No está claro qué es exactamente lo que la inteligencia rusa informaba a Putin en relación con Ucrania antes de la guerra, pero múltiples funcionarios estadounidenses y europeos dijeron que los asesores inmediatos de Putin habían mostrado no estar dispuestos a dar al presidente ruso información que desafiara sus suposiciones. Las personas de menor rango del establishment de seguridad ruso pensaban que la invasión estaba mal concebida, pero sus preocupaciones no llegaron a la cima, dijeron los funcionarios.

En los círculos de inteligencia estadounidenses y europeos, la reputación del FSB contrasta con la reputación despiadada y astuta de su predecesor, la KGB. Varios funcionarios y ex funcionarios describieron el servicio de seguridad ruso como plagado de corrupción, acosado por la burocracia y, en última instancia, fuera de contacto.

Un funcionario de la inteligencia ucraniana dijo que el FSB había gastado millones en el reclutamiento de una red de colaboradores prorrusos que, en última instancia, dijeron a Putin y a sus principales asesores, entre ellos el actual director del FSB, lo que querían oír: el gobierno central de Kiev no aguantaría y la resistencia se derrumbaría.

El funcionario señaló al político prorruso Viktor Medvedchuk, que hizo a Putin padrino de su hija, como una importante fuente de información engañosa.  Medvedchuk, un político ucraniano que lleva mucho tiempo promoviendo los intereses rusos, fue acusado de traición el año pasado, pero supuestamente escapó del arresto domiciliario en los días posteriores a la invasión.

Funcionarios europeos afirmaron que el Kremlin también estaba recibiendo información de antiguas élites asociadas a Yanukóvich, que, al igual que Medvedchuk, salían ganando con una toma de poder por parte de Rusia. En las semanas previas a la invasión, el gobierno británico advirtió que la inteligencia rusa estaba conspirando con el ex primer ministro, el jefe de gabinete y el vice primer ministro de Yanukóvich.

Independientemente del flujo de información, Putin se cree el mayor experto en Ucrania, dijo Soldatov, señalando la tendencia de los funcionarios rusos a asumir que entienden a Ucrania.

"Este nivel de chauvinismo se puede ver en todas partes", dijo Soldatov. "Es un legado directo de este desafortunado pasado imperial".

Washington Post - Paul Sonne, Ellen Nakashima, Shane Harris and John Hudson

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