La sede de la FDA en White Oak, MD. FOTO: Bloomberg por Stefani Reynolds.

Según las críticas, la aprobación de la FDA al medicamento Aducanumab podría retrasar el desarrollo de tratamientos más efectivos para la demencia.

La primera aprobación de un medicamento contra el Alzheimer en 18 años debería haber sido motivo de celebración.  Pero el Aducanumab parece haber abierto nuevos caminos en todos los sentidos equivocados.  Este mes se ha convertido en el primer medicamento aprobado en EEUU que no estará cubierto automáticamente por los planes de salud del gobierno.  También podría estar desplazando o retrasando involuntariamente enfoques de tratamiento más productivos.

En todo el mundo, alrededor de 55 millones de personas viven con demencia, y se calcula que el Alzheimer representa entre el 60 y el 70 por ciento de los casos.  Estos pacientes, que sufren problemas de memoria, dicción y razonamiento, tienen placas grumosas de proteína amiloide en el cerebro.  La "hipótesis del amiloide" -la idea de que la eliminación de las placas mejorará la enfermedad- ha dominado el campo durante más de dos décadas, a pesar de que los anteriores fármacos para eliminar el amiloide no han demostrado su eficacia.  A su favor, los genes que hacen que el amiloide sea más "pegajoso" están implicados en el Alzheimer hereditario, que representa alrededor del uno por ciento de los casos.  Se cree que un estilo de vida saludable, sociable y mentalmente activo es protector en los casos no familiares.

El Aducanumab, comercializado como Aduhelm por su fabricante, Biogen, es una terapia de anticuerpos diseñada para atacar las placas, convocando a las células inmunitarias para que las destruyan. Biogen propuso abandonar el medicamento en 2019 debido a los resultados variados obtenidos en dos ensayos. Pero, al volver a analizarlo, la empresa detectó una modesta señal de reducción del deterioro neurológico entre los pacientes a los que se les administraron dosis más altas, aunque algunos también sufrieron hinchazón y hemorragias en el cerebro. La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA por sus siglas en inglés) de EEUU redujo su exigencia reglamentaria habitual de demostrar la eficacia clínica: el fármaco solo tenía que disminuir los niveles de amiloide.

La FDA lo aprobó por vía rápida en junio de 2021 -en contra de un comité asesor unánime, tres de cuyos miembros renunciaron más tarde- y ordenó que se hiciera un ensayo "confirmatorio" posterior a la aprobación en un plazo de nueve años. Biogen le puso un precio de 56.000 dólares al año (desde entonces lo ha recortado), lo cual marginó a grupos de pacientes. El medicamento, dirigido a los enfermos en fase inicial y que requiere infusiones intravenosas mensuales y costosas exploraciones, ha sido rechazado por la Agencia Europea del Medicamento. Biogen está apelando.

La aprobación de la FDA no estaba justificada, piensa Robert Howard, profesor de psiquiatría de la tercera edad en el University College de Londres y médico especialista en demencia, debido a los datos equívocos, las preocupaciones de seguridad y la suposición no probada de que menos amiloide representa una mejora de la cognición. "Eliminar el amiloide es un poco como quitar el humo de un incendio", explica. "No se apaga el fuego haciendo eso"

Pero la mayor repercusión podría ser el efecto sobre la investigación.  El éxito regulatorio de Aduhelm ha alentado la búsqueda de tratamientos con anticuerpos similares (este año podría tomarse una decisión sobre el Donanemab de Eli Lilly). Algunos sugieren que los medicamentos deberían administrarse antes, para maximizar los beneficios, aunque muchas personas con placas nunca desarrollarán Alzheimer.

En lugar de culpar a los pacientes por no presentar síntomas con suficiente antelación, Howard afirma que "el mensaje que debemos entender es que el Aducanumab es la estrategia equivocada". Si la FDA no hubiera dado esa aprobación, tendríamos que investigar otras avenidas".

Una proteína llamada tau, que forma "ovillos" cerebrales, es otro objetivo terapéutico.  La inflamación también es una posible causa. El cerebro está protegido por unas células inmunitarias denominadas microglía; una de las teorías es que el Alzheimer se desarrolla cuando estas células funcionan mal y provocan inflamación y daños en las células cerebrales.

Dado que la enfermedad se desarrolla a un ritmo glacial y que los ensayos tardan en informarse, Howard calcula que puede pasar una década antes de que el inmenso estamento investigador pueda tomar una nueva dirección.  Se calcula que para entonces habrá al menos 78 millones de enfermos, que estarán deseosos de que la prolongada apuesta por la hipótesis del amiloide no fracase.

Anjana Ahuja

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