Elon Musk en una escena del documental sobre el regreso al espacio. FOTO: Washington Post por Netflix.

Elon Musk está intentando hacerse con el control de Twitter. Mientras tanto, están detenidas las líneas de producción que opera Tesla en China.

El mundo está distraído con la oferta de adquisición hostil que presentaría Elon Musk para quedarse con Twitter. Y eso podría resultar útil a los fines del director ejecutivo de Tesla.

La "fábrica gigante" de Tesla en Shanghai, donde se producen algunos de sus autos elécticos, lleva semanas cerrada como consecuencia de la política de "Covid cero” de China, algo que se espera que la compañía aborde en su teleconferencia de resultados del primer trimestre hoy mismo.  Tesla también ha sido objeto de críticas por haber dejado de incluir un cable de carga eléctrico en la entrega de sus automóviles, una medida que insinúa posibles problemas en la cadena de suministro, y que equivale a lo que los analistas denominan un incremento de precios encubierto.

Mientras tanto, Musk en estas últimas semanas ha estado dedicado a su sorpresivo intento de adquirir la plataforma social que utiliza para los anuncios de la compañía y para comunicarse con sus más de 82 millones de seguidores.

Los analistas y los inversionistas han expresado que les preocupa que Musk esté demasiado atareado, no sólo por las responsabilidades que implica Tesla, que ha abierto múltiples fábricas nuevas en las últimas semanas, sino por otras funciones que desempeña como director ejecutivo del fabricante de cohetes SpaceX y de varias empresas más pequeñas. Si tiene éxito en su intento de comprar Twitter, Musk tendrá un catálogo histórico, y en gran medida sin precedentes, de empresas tecnológicas bajo su control, incluso después de cuestionar el año pasado cuánto tiempo podría mantener el ritmo ante el exceso de obligaciones.

Musk y Tesla no respondieron a solicitudes de comentarios. Musk elogió el desempeño de Tesla a pesar de los desafíos en un tuit este mes.

"Este ha sido un trimestre *excepcionalmente* difícil debido a las interrupciones de la cadena de suministro y a la política de Covid cero en China", escribió. "El excelente trabajo del equipo de Tesla y de los proveedores clave evitó una catástrofe".

Tesla dijo en su momento que entregó más de 300.000 vehículos en el primer trimestre de 2022, lo que se estimó como un buen resultado "a pesar de los continuos desafíos relacionados con la cadena de suministro y los cierres de fábricas."

Los analistas esperan que Tesla presente buenas cifras en el primer trimestre, pero éstas serán en gran medida una nota a pie de página, ya que la empresa enfrenta interrogantes sobre el efecto del cierre de China en el desempeño de este año. Tesla considera a la fábrica de Shanghai como su principal centro de exportaciones, lo que la convierte en un lugar fundamental para el fabricante de automóviles, al que se le atribuye en gran medida el inicio de la era de los vehículos eléctricos.

En el transcurso de una década, Tesla pasó de ser un fabricante de automóviles de nicho que entregaba unas pocas decenas de miles de vehículos a entregar más de 936.000 en 2021.  En el camino, se ha enfrentado a problemas de rentabilidad, peleas regulatorias y retos vinculados a la producción que han supuesto enormes obstáculos para Musk.

En algunos lugares, los compradores de Tesla deben esperar más de seis meses para recibir sus nuevos vehículos, según los analistas. Esos tiempos de espera podrían mantenerse, ya que el cierre de China podría reducir la producción de Tesla en hasta 50.000 vehículos en el próximo trimestre.

El cese de la producción de Tesla en China comenzó a finales de marzo. Reuters informó el martes que la fábrica había reabierto, citando a la Agencia de Noticias Xinhua de China, aunque un día antes había indicado que la reapertura sería inicialmente en una capacidad limitada, con un turno, y los trabajadores tendrían que vivir en el lugar.

Musk ha sido históricamente sensible a los cierres de fábricas ordenados por un gobierno. En 2020 arremetió contra las órdenes de quedarse en casa que requerían el cierre de la principal planta de Tesla en Fremont, California.  Calificó las medidas de "fascistas" e instó al gobierno a "devolverle a la gente su maldita libertad".

Gene Munster, socio gerente de Loup Ventures, dijo que el cierre de la fábrica de Tesla en China implicaba posibles complicaciones adicionales.

"El factor más importante es: ¿estará China adoptando una postura diferente para trabajar con las empresas estadounidenses a largo plazo?", preguntó. "La respuesta es: lo está haciendo".

Más allá de la paralización de las líneas de producción, hay otros indicadores de que Tesla está sintiendo la tensión de la pandemia de coronavirus, en forma de problemas con la cadena de suministro.

La compañía anunció recientemente que no incluiría cables de carga eléctrica en la entrega de sus nuevos autos, lo que provocó la protesta incluso de los más fervientes partidarios de Musk.  Los implacables seguidores notaron que los automóviles nuevos no venían con el componente de $400 y que no se podía comprar en el sitio web de Tesla porque estaba agotado.

El cable permite a los propietarios cargar sus vehículos con un simple toma de corriente, aunque se considera más bien un recurso temporal porque carga lentamente. De todas formas, pueden ser de ayuda a los propietarios en un apuro cuando es la primera vez que son dueños de un auto, cuando visitan a sus familiares o en un lugar sin infraestructura de recarga.

Aun así, el componente, conocido como "conector móvil", se considera una opción peor que la instalación de un conector de pared, que es lo que la empresa recomienda. Ese cargador suele estar conectado al sistema eléctrico de la casa y el cable de carga se extiende desde la base, que se monta en la pared.

El cargador de pared no está incluido y, por seguridad, es necesario que lo instale un electricista. Sin embargo, son relativamente comunes entre los propietarios de autos Tesla porque permiten una carga más rápida. Tesla también cuenta con una amplia red de más de 30.000 supercargadores donde los propietarios pueden cargar sus vehículos cuando están en movimiento.

Musk trató de explicar el motivo por el cual se dejó de incluir el conector móvil, diciendo: "Las estadísticas de uso eran bajísimas, así que parecía un despilfarro", pero los propietarios no estuvieron conformes.  Más tarde, en respuesta a la reacción, dijo que la empresa bajaría el precio a $200 y haría más amigable el proceso de pedidos.

Munster calificó la eliminación del componente de un "aumento encubierto de precios".

Washington Post - Faiz Siddiqui

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