El músico panameño junto a otros músicos de Palestina, Grecia y Jordania, plasmarán sus experiencias culturales y personales en una presentación que busca construir una comunidad por medio de la música. | FOTO: Luis Cantillo

El pianista, compositor, educador, activista social y ganador del premio GRAMMY, se presentará en Sixth & I el próximo sábado, 30 de abril con el grupo The Global Messengers como parte de un concierto de Washington Performing Arts. La presentación coincide con el Día Internacional del Jazz.

El músico panameño junto a otros músicos de Palestina, Grecia y Jordania, plasmarán sus experiencias culturales y personales en una presentación que busca construir una comunidad por medio de la música.

Con su nuevo álbum, el épico Crisálida, el pianista, compositor y educador Danilo Pérez, ganador del premio GRAMMY, espera contribuir a dar paso a una nueva era que unifique a la humanidad.

Incorporando múltiples disciplinas artísticas que incluyen obras de la pintora panameña Olga Sinclair, el fotógrafo panameño Tito Herrera y la palabra hablada de su esposa, la saxofonista chilena Patricia Zárate, Crisálida es un paquete holístico que invita a los oyentes a re-imaginar un mundo en el que todos creamos nuestra propia crisálida para que nuestra luz individual y nuestra humanidad irradien sin importar el género, la raza, la etnia o la orientación sexual, y, con esa luz, cuidar mejor el medio ambiente y la raza humana.

"Imagino Crisálida como un espacio protegido en el que todos nos reunimos, ya sea para tratar temas de inmigración, el cambio climático, la justicia medioambiental, la ciencia, y conectando diferentes formas de arte", explica Pérez. "Tenemos que trabajar juntos para construir nuestra nueva Crisálida, que, para mí, es el estado emocional, mental y físico de protección en nuestro desarrollo temprano".

Crisálida se compone de dos suites en las que dirige a los Global Messengers, un nuevo e intrépido conjunto formado por alumnos graduados del Global Jazz Institute del Berklee College of Music. Al igual que la United Nation Orchestra de Dizzy Gillespie, que ayudó a lanzar la carrera internacional de Pérez, los Global Messengers son un grupo multicultural. Cuenta con el percusionista Tareq Rantisi (Palestina), el intérprete de laouto Vasilis Kostas (Grecia), el violinista y vocalista Layth Sidiq (Irak, Jordania), el violonchelista Naseem Alatrash (Palestina) y la cantante Farayi Malek (Estados Unidos). Aparecen como invitados en varios cortes el batalero Román Diaz (Cuba), el flautista de Ney Faris Ishaq (Palestina), Zárate (Chile), la cantante Erini (Grecia) y el coro de niños Kalesma de El Arca del Mundo (Kivotos tou Kosmou) (con sede en Grecia).

"Estos son músicos muy interesados en cultivar sus dones para convertirse en modelos para mejorar la humanidad. Me encanta esta apertura de querer explorar y conectar", dice Pérez, quien además de ser el fundador y director artístico del Berklee Global Jazz Institute, es Artista por la Paz de la UNESCO, Embajador Cultural de la República de Panamá y Fundador y Director Artístico del Festival de Jazz de Panamá.

"En el Berklee Global Jazz Institute, hablamos mucho de encontrar nuevos sonidos a través del blues y de conectar con nuestras raíces, ampliando los elementos folclóricos de nuestro lugar de origen", añade. "Los Global Messengers son una nueva familia que explora el poder de la música como herramienta para el diálogo intercultural".

Con su fascinante y poco convencional instrumentación (para los estándares del jazz), los Global Messengers dotan a la música de una cualidad que va "más allá de categorías." Por momentos la música sugiere un grupo de cámara, o una banda de sonido de cine y, por supuesto, tiene la calidad de improvisación asociada con el jazz. La "Suite de la Muralla", en cuatro partes, ocupa la primera mitad del álbum, mientras que la "Suite de las Fronteras", también organizada en cuatro partes, concluye el programa.

La suite "La Muralla" comienza con la magnífica "Rise from Love" (Levantarse desde el amor), que cuenta con la impresionante voz de Malek y el coro de niños Kalesma de El Arca del Mundo. Bajo las seductoras cuerdas y la punzante improvisación cargada de suspenso de Pérez, encontramos los ritmos de los tambores batá, simbolizando la llegada de África al mundo occidental y su influencia mundial en la música.

En "Monopatía (Pathways)", Pérez inicia un diálogo musical lleno de suspenso con Kostas antes de que, entre el resto de la banda, estableciendo un blues universal del siglo XXI que conecta los puntos entre las huellas sonoras de Oriente Medio y el Mediterráneo, las sensibilidades afroamericanas y los adornos rítmicos y melódicos de América Latina. La composición también muestra el arte de la palabra hablada de Zárate y el conmovedor estilo de cantar de Eirini.

La sensación de urgencia aumenta con "Calling for the Dawn" (Llamada al amanecer), cuando Rantisi comienza con una intrincada introducción de percusión, seguida de una melodía triunfal a cargo de Malek y Sidiq. Los bordados pasajes de Pérez, martillando sobre la potente base rítmica, aumentan el suspenso, interrumpido intermitentemente por la pregunta de Malek: "¿Adónde vamos? ¿Subimos o bajamos?". "Es una llamada a lo divino", explica Pérez sobre la composición. "Es una advertencia de que, si nos metemos con la naturaleza y el medio ambiente, somos responsables de lo que venga después".

"Muropatía" cierra la "Suite La Muralla (Muros de Vidrio)" mientras las cuerdas animan un ritmo coruscante, basado en una danza folclórica panameña que Pérez descubrió que tenía similitudes muy llamativas con algunos ritmos folclóricos de Palestina. El hipnótico acompañamiento al piano de Pérez ancla los polirritmos entrelazados, urdidos por las cuerdas, la voz y la percusión. Tras un dramático solo, Zárate entra en escena para ofrecer un incisivo rap en español.

Pérez dice que la "Suite Fronteras" se basó, en parte, en una serie de sueños sobre la difícil situación emocional de la inmigración. Comienza con la sombría "A la deriva", que cuenta la historia de una madre que busca reunirse con su hija después de haber estado separada durante 20 años. Malek escribió la evocadora letra y la articula espléndidamente mientras su voz se eleva a lo largo de este fascinante arreglo.

Los Global Messengers vuelven a invocar el blues universal en "Al-Musafir Blues", que trata de un palestino que intenta viajar a Estados Unidos para estudiar pero queda atrapado en el aeropuerto. El ritmo del violonchelo de Alatrash transmite la sensación de determinación, mientras que la melodía del violín y la voz evocan el cansancio que a menudo conlleva la búsqueda de oportunidades a través de las fronteras internacionales.

"Con 'Al-Musafir Blues' quería encontrar una conexión y una manera de entender el blues desde otra perspectiva", dice Pérez. "El blues fue creado por los afroamericanos, pero sus valores y conceptos pueden conectar con otras culturas. Estoy tratando de crear este espacio musical en el que el blues pueda ser el conector del que surjan sonidos globales".

La llamada a la acción llega con "Kalesma (Verdadera Vocación)", en la que Pérez declara que el mundo se encuentra en una crisis humanitaria. La composición comienza con una tenue melodía de violín que da paso a un lamento en el laouto y a la voz, y se desarrolla gradualmente, concluyendo con un inquietante recurrente motivo rítmico y melódico.

La "Suite Fronteras" finaliza con la enérgica "Destino Desconocido", una composición que comienza como una conversación casual en la que Pérez hace rebotar pasajes de improvisación entre las cuerdas y las voces de Global Messengers, bajo los ritmos de Rantisi. La composición se convierte en una dinámica improvisación colectiva tan cohesionada como caprichosa.

La historia dirá que Crisálida es uno de los logros musicales más importantes de Pérez. Tras cuatro décadas como músico profesional, algunas de ellas con el mundialmente aclamado Wayne Shorter Quartet y liderando sus propios proyectos, Pérez ha alcanzado el estatus de leyenda viva. Recientemente, ganó el prestigioso premio Doris Duke Artist Award 2021, dotado con 250.000 dólares.

Evaluando este momento en su carrera, Pérez dice que quiere seguir su camino de "utilizar el poder de la música para unir y humanizar. Quiero promover una música que sirva de puente e inspirar a artistas más jóvenes para que continúen el camino y dejen algo positivo en el que puedan inspirarse otras generaciones."

Con los Global Messengers y Crisálida, Danilo Pérez está logrando esa misión.

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