El líder de la minoría de la Cámara, Kevin McCarthy (D-CA), volviendo a su despacho luego de un voto en el hemiciclo. FOTO: Washington Post por Jabin Botsford.

En las grabaciones que le trajeron la perdición, Richard Nixon advirtió sobre los encubrimientos, una lección que Kevin McCarthy haría bien en tener en cuenta en su propio escándalo de posible encubrimiento.

Richard M. Nixon tiene un mensaje para el líder de la minoría de la Cámara de Representantes, Kevin McCarthy, Republicano de California, y no es desde el más allá, sino a través de una grabación.

La reciente noticia de que McCarthy fue grabado diciendo después de los disturbios del 6 de enero de 2021 en el Capitolio que el presidente Donald Trump debería dimitir, definitivamente ha hecho que a McCarthy y a otros les preocupe no saber cuántas de sus conversaciones privadas fueron grabadas - y cuándo vendrá el siguiente zarpazo. Los periodistas del New York Times Jonathan Martin y Alexander Burns, autores del nuevo libro "This Will Not Pass: Trump, Biden, and the Battle for America's Future", publicaron fragmentos de audio de McCarthy hablando con otros Republicanos y han insinuado que podría haber más en camino.

Ningún otro político aprendió una lección más dura sobre el poder que tienen las cintas de audio que Nixon. Y en la colección de cintas que finalmente condujeron a su renuncia a la presidencia, tenía un mensaje que, de estar aún con vida hoy, bien podría transmitir a McCarthy: hay que tener cuidado con lo que se niega, porque la verdad siempre saldrá a la luz.

Nixon no necesitó ver las consecuencias del escándalo Watergate, las cuales acabaron con su carrera, para saber que la verdad siempre encuentra la manera de salir a la luz. De hecho, habló de esta certeza durante los primeros días después de la detención de los ladrones del Watergate hace 50 años, que se cumplen este junio.

En la mañana del miércoles 21 de junio de 1972, Nixon se reunió con su jefe de gabinete, H.R. "Bob" Haldeman, en la Oficina Oval. Aunque ambos hombres sabían que las máquinas de grabación del sótano de la Casa Blanca captaban sus conversaciones, muy pocos conocían el sistema de grabación activado mediante la voz que el presidente había instalado en febrero de 1971. Se ha estudiado poco la grabación de audio de esta reunión, pero es de gran importancia para entender cómo se desarrolló el Watergate, y demuestra que Nixon sabía muy bien que los encubrimientos rara vez tienen éxito.

Nixon se encontraba de vacaciones en una isla privada en las Bahamas cuando los ladrones del Watergate fueron detenidos en la madrugada del 17 de junio de 1972. Al día siguiente voló a su casa en Key Biscayne, Florida, y vio los titulares del Miami Herald sobre el robo.

Tras regresar a Washington, se puso en contacto con Haldeman el 21 de junio para conocer el estado de la investigación sobre el robo. "¿Cuál es la información confidencial sobre el incidente de Watergate?", preguntó. "¿Algún avance sobre eso desde que hablamos anoche?"

Haldeman informó que no había "nada nuevo", pero que John Mitchell - amigo de Nixon que había sido fiscal general en su primer mandato y que en ese entonces era director del Comité para la Reelección del Presidente - estaba preocupado por el alcance que llegara a tener la investigación del FBI. Según Haldeman, Mitchell quería que la investigación del FBI se “interrumpiera”.

Mitchell era una especie de mentor de Nixon. Había acogido a Nixon como socio en su bufete de Nueva York cuando Nixon luchaba por encontrarse a sí mismo tras haber perdido contra John F. Kennedy en las elecciones presidenciales de 1960 y luego contra Pat Brown en las elecciones a gobernador de California de 1962. Mitchell convenció a Nixon para que se postulara de nuevo y luego gestionó hábilmente su campaña para la presidencia en 1968, utilizando su lista de contactos nacionales de su práctica de derecho para reforzar la lista de partidarios y contribuyentes del Comité Nacional Republicano. Nixon atribuyó su victoria sobre el vicepresidente Hubert Humphrey en 1968 a la ayuda que le ofreció Mitchell durante toda la campaña.

Cuatro años más tarde, cuando Mitchell dejó el cargo de fiscal general para volver al puesto de director de campaña, Nixon pensó que estaba en buenas manos, pero empezaba a preguntarse si las excentricidades de la esposa de Mitchell, Martha, podrían estar distrayéndolo. (Martha Mitchell es el foco de la nueva miniserie de Starz "Gaslit", en la que Sean Penn interpreta a John Mitchell) Cuando The Washington Post relacionó el robo con el comité de reelección, Nixon estaba bastante convencido de que John Mitchell podría haberse distraído y haber permitido que personal de campaña más joven y demasiado entusiasta se encargara de la operación Watergate.

Le dijo a Haldeman que pensaba que era probable que Mitchell tuviera conocimiento del robo de antemano, pero que quería mantener su propia negación al no saberlo con seguridad. "Probablemente sí", reflexionó Nixon sobre la posibilidad de que Mitchell conociera el plan, "pero no me lo cuentes".

Nixon y Haldeman hablaron largo y tendido sobre cómo evitar una investigación de gran alcance por parte del FBI. Una de las sugerencias fue que G. Gordon Liddy, uno de los organizadores de la operación en el comité de reelección, confesara que él era el responsable del plan fallido y que estaba actuando sin autorización de sus superiores.

Haldeman expuso a Nixon el escenario que inculparía a Liddy. "Porque todo se relacionará con Liddy", propuso Haldeman, "y él dice: 'Sí, tengo el dinero, y les pagué dinero, y les dije que pusieran micrófonos en el lugar y yo iba a ser un héroe" Entonces la Casa Blanca pediría compasión, continuó Haldeman, y llamaría a Liddy un "pobre chico desorientado que leyó demasiadas historias de espionaje, un poco loco, y obviamente tenemos que deshacernos de él; cometimos un error al tenerlo allí y es una pena".

A Nixon le gustó la idea, pero rápidamente se preocupó de que saliera a la luz toda la verdad. "Mi opinión", pospuso Nixon, "es que tienes que hacerlo debido al hecho de que - si esa es la verdad - la verdad, siempre te imaginas, puede salir a la luz, y es mucho mejor hacer eso que inventar otra historia alrededor del maldito asunto".

Es sorprendente la cantidad de veces que Nixon mencionó en las cintas que los encubrimientos nunca funcionan y que son peores que el delito en cuestión. Su creencia se formó durante sus años en el Congreso, donde se hizo conocido cuando investigó a Alger Hiss, un ex funcionario del Departamento de Estado acusado de espiar para los rusos. Hiss nunca fue declarado culpable de espionaje, pero fue condenado por cometer perjurio en el marco  de la acusación en 1950.

Entonces, ¿por qué Nixon siguió adelante con su encubrimiento en el Watergate a pesar de estar convencido de que mentir es totalmente inútil? De nuevo, la cinta del 21 de junio es reveladora. Tan pronto como pronunció las palabras "la verdad, siempre te imaginas, puede salir a la luz", se echó atrás porque le preocupaba que la confesión de Liddy condujera directamente a Mitchell. "Si implicara a Mitchell", postuló Nixon, "entonces pensaría que no se puede hacer, simplemente porque lo destruiría".

Este es el momento en que nació el encubrimiento del Watergate. Nixon no había sido informado de antemano sobre el plan, pero arruinó su presidencia por temor a que su amigo no pudiera soportar la verdad.

Ahí hay una lección para McCarthy y cualquier otro que esté tratando de reescribir los eventos detrás del disturbio del Capitolio: La verdad saldrá a la luz.

Washington PostJames B. Robenalt

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