Infantino inmigrantes
FÚTBOL. Gianni Infantino, presidente de la FIFA/EFE

El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, habló sobre los preparativos para el Mundial Qatar 2022 y destacó el trabajo de la mano de obra extranjera, con numerosos inmigrantes en las labores de construcción y remodelación de los estadios para la cita pese a las múltiples denuncias de explotación.

Sus comentarios llegaron durante la conferencia mundial del Milken Institute, celebrada en Los Ángeles. El mandamás del organismo arribó a Estados Unidos en medio de una agenda que lo llevó a México y Canadá.

Así respondió. Preguntado sobre las constantes denuncias por parte de inmigrantes sobre las condiciones de trabajo en Qatar, Infantino respondió: “No olvidemos una cosa... cuando hablamos de este tema, que es el trabajo, incluso el trabajo duro, el trabajo difícil (...) Estados Unidos es un país de inmigración. Mis padres también emigraron de Italia a Suiza. No tan lejos, pero sí".

  • “Cuando das trabajo a alguien, incluso en condiciones duras, le das dignidad y orgullo. No es caridad. No haces caridad. No le das algo a alguien y le dices: ‘Quédate donde estás. Te doy algo y me siento bien’”, agregó el presidente de la FIFA.
  • Para Infantino "es una cuestión de orgullo y haber sido capaces de cambiar las condiciones de este millón y medio de personas, es algo que también nos enorgullece”.

¿Por qué es relevante?. Una vez Qatar conoció que llevaría a cabo el Mundial, inició la planificación para la construcción de las obras que albergarán la poderosa cita. Pese a que el tiempo corrió a favor del país, las denuncias sobre explotación a los trabajadores en la construcción de los estadios comenzaron a hacer ruido.

  • Amnistía Internacional recogió reclamos por parte de trabajadores inmigrantes de Bangladesh, India y Nepal, quienes formaron parte de las reformas del estadio Jalifa, en donde el trabajo forzado y los bajos pagos formaron parte de sus numerosas jornadas.
  • Según datos del informe presentado por el organismo, alrededor de 3 mil 200 personas -en su mayoría migrantes- estuvieron presente en la obra de reforma del Jalifa, quienes sumaron en promedio unos $200 al mes por sus labores.
  • Las condiciones de vida que se les brindó fue más que deplorable, con denuncias de trabajadores compartiendo habitación con otros siete en sitios planificados para cuatro empleados.

Fuente principal de la noticia: The San Diego Union-Tribune