El presidente ruso cometió un grave gran error de cálculo: la guerra en Ucrania no se desarrolla como imaginó el gobernante del Kremlin, opina Miodrag Soric.

Vladimir Putin se le acaba el tiempo. ¿Qué clase de victoria puede mostrarle a sus seguidores en el tradicional desfile del 9 de mayo? Los ucranianos hacen frente a los invasores rusos, defienden su patria y a sus familias.

La situación de los rusos, en cambio, es diferente: todo el mundo es testigo de su patética moral. Los soldados rusos, de 18 o 19 años, no quieren combatir, porque en Ucrania no hay ningún régimen fascista ni ninguna minoría rusa con deseos de ser liberada. Los ucranianos reciben a los rusos con resistencia y protestas y no con flores. Los rusos en Ucrania son más libres que los de Rusia, donde reina el miedo, los medios mienten y se reprimen las protestas.

Esquizofrenia colectiva

El Ejército ha dejado a Putin en la estacada. Sus propagandistas tendrán que inventarse una victoria para el desfile y anunciarla en la manipulada televisión. 

Con cada día más de guerra, la situación de Rusia se vuelve más sombría, aumenta el número de soldados muertos y, al mismo tiempo, continúa la apacible vida en restaurantes, cafés y bares de Moscú. Y ahí está de nuevo la esquizofrenia colectiva que representa al "homo sovieticus”: vive y sobrevive con mentiras, con miedo ante los servicios secretos y con vergüenza por su propia cobardía.

Muchos rusos siguen mirando hacia otro lado, incluso en la actualidad, y no quieren admitir los crímenes que se cometen en su nombre. Y cuando algún día ya no sea posible negar más la verdad, el asesinato de sus hermanos ucranianos, muchos rusos afirmarán no haber sabido nada o no ser responsables, como después de 1991.

Lo que en realidad logró Putin

Putin tiene que seguir aislando a su país y hacer escalar la situación en los frentes para poder sobrevivir políticamente. ¿Cuál debe ser su nivel de desesperación para que llegue incluso a amenazar con armas nucleares? Al parecer, no puede avanzar con armas convencionales. Al final, logró que Occidente aspire a lo de que otro modo nunca hubiera podido hacer: independizarse de Rusia y de sus materias primasen cuestión de meses.

Putin logró que la mayoría de los alemanes, por regla general amantes de la armonía, apueste por responder con dureza contra el atacante ruso, y que incluso esté dispuesta a hacer sacrificios para que Ucrania se imponga. Los políticos alemanes, reticentes a enviar armas pesadas a Ucrania, están bajo mucha presión. Los socialdemócratas y Los Verdes en el Bundestag están aprobando miles de millones de euros para mejorar de manera sustantiva la Bundeswehr.

La OTAN revive

La de por sí adormilada Alemania ha cambiado en unas pocas semanas, mostrando virtudes que hace mucho tiempo la hicieron fuerte: talento en la organización, diligencia, voluntad de hacer sacrificios. En otros países, como Finlandia y Suecia, sucede algo similar. Ambos países se plantean adherirse a la OTAN. Incluso Japón, país conocido por su pacifismo, se está rearmando. Putin está haciendo una labor extraordinaria.

Ha devuelto a la OTAN a la vida: Estados Unidos quiere ofrecer a Ucrania más de 30 mil millones de dólares para la defensa de su país. La UE hará lo mismo. Gracias a Putin, las libretas de pedidos de las empresas de armamento militar occidentales están tan llenas como durante la Guerra Fría.

Sin embargo, no se puede hablar de un rápido éxito de Occidente contra Rusia, sino de todo lo contrario. La OTAN calcula que los enfrentamientos continuarán durante muchos años. Moscú no deberá nunca ser tan fuerte como para poder atacar a otros países.Tiene que pagar la reconstrucción de Ucrania, retirar sus tropas de Georgia y Moldavia y también abandonar Bielorrusia. En la década de 1980, Occidente, económicamente superior, debilitó a Moscú en la carrera armamentista. La historia se repite. Solo que Rusia es ahora más débil que la Unión Soviética de entonces, y Occidente es más grande, está más unido y es más poderoso que nunca.

Cuando nadie lleva la contraria

¿Cómo es posible que llegue tan lejos? Putin no tiene a nadie que se atreva a contradecirlo. Incluso Stalin fue más inteligente. El politburó lo temía, pero algunos le advertían cuando se equivocaba. Stalin tenía los pies en la tierra y siempre dormía en un simple catre, mientras que a Putin le encanta la vida lujosa en palacios y yates. Stalin fue cauteloso. Putin es un jugador. No entiende el mundo moderno: no usa internet de forma independiente y no puede enviar solo correos electrónicos.

La cuestión es cuánto durará la guerra actual. Pues mientras los ucranianos estén dispuestos a defender su patria. El apoyo occidental recién se pone en marcha.

(rmr/ers)