El síndrome de alfa-gal, transmitido a través de una mordida de garrapata, puede provocar una alergia a la carne roja. FOTO: Bloomberg por Paul Morris.

El reciente clima cálido ha despertado a las garrapatas, y una de ellas, en particular, se está volviendo más común en el área de Washington D.C.: la garrapata estrella solitaria. Una sola picadura de esta garrapata, que se identifica fácilmente por la mancha blanca que tienen las hembras en el lomo, puede hacer que las personas tengan reacciones adversas de por vida al consumo de carne roja (incluyendo reses y puercos).

La garrapata estrella solitaria es originaria de los estados del sur, pero se ha extendido hacia el norte y el oeste hasta cubrir gran parte de la mitad oriental de Estados Unidos. Con el calentamiento del clima, son más las garrapatas que sobreviven a los meses de invierno, y su hábitat se amplía.

A diferencia de la garrapata de patas negras (del ciervo), la garrapata estrella solitaria no transmite la enfermedad de Lyme, pero puede producir en las personas una grave alergia alimentaria denominada síndrome de alfa-gal, que es una alergia a la carne roja.

Cuando las garrapatas estrella solitaria se alimentan de mamíferos, como ratones, conejos o ciervos, ingieren azúcares alfa-gal. Posteriormente, si las garrapatas pican y se alimentan de humanos, inyectan saliva con azúcares alfa-gal en su anfitrión humano.

Los primates no tienen alfa-gal en sus cuerpos. Por lo tanto, el sistema inmunitario humano reconoce el alfa-gal procedente de la picadura de una garrapata como una sustancia extraña, y genera una respuesta que incluye el desarrollo de anticuerpos.  A menudo, el lugar en donde la garrapata pica se hincha y produce escozor.

Sin embargo, tras la picadura de la garrapata estrella solitaria, si una persona come carne roja, que también contiene azúcares alfa-gal, el sistema inmunitario reconoce el alfa-gal de la carne como una sustancia extraña. Como resultado, genera otra respuesta, a menudo mucho más grave que la respuesta inicial a la picadura de la garrapata.

La alergia alfa-gal a la carne roja puede provocar sarpullido, urticaria, picor, hinchazón, dificultad para respirar, dolores de cabeza, dolor abdominal, diarrea y vómitos.  En los casos graves, la persona puede sufrir anafilaxia, una reacción alérgica potencialmente mortal.

Al principio, el síndrome alfa-gal era difícil de diagnosticar, porque la reacción alérgica se produce muchas horas después de comer carne. Además, la alergia a la carne roja dura toda la vida y puede empeorar con el tiempo.

La mayor cantidad de garrapatas puede atribuirse a las temperaturas más cálidas en todas las estaciones.  Michael Raupp, profesor de Entomología de la Universidad de Maryland, dijo que las temperaturas más cálidas del invierno permiten que más garrapatas sobrevivan al clima usualmente severo.  El clima templado en otoño, invierno y primavera también les permite buscar activamente anfitriones durante más tiempo, lo que aumenta sus posibilidades de supervivencia.  Por último, Raupp señaló que la mayor cantidad de animales de los que se alimentan las garrapatas, como los ciervos de cola blanca, también ayuda a incrementar las poblaciones de garrapatas.

Además de alfa-gal, las garrapatas estrella solitaria transmiten enfermedades; por ejemplo, la enfermedad eruptiva asociada a las garrapatas del sur (STARI por sus siglas en inglés), que produce sarpullido, fiebre, fatiga y dolor en los músculos y las articulaciones. Otra enfermedad transmitida por la garrapata estrella solitaria es la erliquiosis, que presenta síntomas parecidos a los de la gripe, como dolor de cabeza, de articulaciones y de músculos, fiebre y fatiga.

La hembra de la garrapata estrella solitaria tiene una mancha blanca en el lomo, pero el macho no, por lo cual es más difícil de identificar. Sin embargo, la garrapata estrella solitaria tiene una forma diferente a la garrapata del perro y es mucho más grande que la garrapata del ciervo.

Si usted contrae el síndrome alfa-gal, es posible optar por carne modificada genéticamente. Recientemente, los cerdos han sido modificados genéticamente para eliminar los azúcares alfa-gal, de modo que sus órganos puedan ser trasplantados en humanos con una menor probabilidad de rechazo. La carne sobrante puede utilizarse como alimento para las personas con síndrome de alfa-gal.

Una empresa llamada Revivicor ha estado enviando por correo paquetes de su carne de cerdo sin alfa-gal a las personas con síndrome de alfa-gal.  Hasta ahora, parece que la carne de los cerdos sin alfa-gal puede comerse sin que se produzca una reacción alérgica.

En diciembre de 2020, la FDA aprobó la alteración genómica de los cerdos para la alimentación humana y los cosméticos, por lo cual puede haber un futuro para la venta de carne libre de alfa-gal a las personas con síndrome de alfa-gal.

Washington Post - Kevin Ambrose

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