Muchos bebes sufren y mueren a raíz de Sífilis transmitido por la madre que no es tratado a tiempo. FOTO: Washington Post por Michael S. Williamson.

Hace una década que viene aumentando el número de bebés que nacen con sífilis en Estados Unidos. Los datos publicados este mes por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés) muestran la gravedad del brote.

En 2012, 332 bebés nacieron infectados por la enfermedad.  En 2021, esa cifra se había multiplicado casi por siete, hasta al menos 2.268, según las estimaciones preliminares.  Y 166 de esos bebés murieron.

Alrededor del 7 por ciento de los bebés diagnosticados con sífilis en los últimos años han fallecido. Otros miles que han nacido con la enfermedad se han enfrentado a problemas que incluyen malformaciones cerebrales y óseas, ceguera y daños en los órganos.

Para los funcionarios de salud pública, la situación es aún más desgarradora si se tiene en cuenta que las tasas de sífilis congénita alcanzaron mínimos modernos casi históricos entre 2000 y 2012 en medio de ambiciosos esfuerzos de prevención y educación.  En 2020, tras una fuerte erosión del financiamiento y la atención, la tasa de casos a nivel nacional fue más de siete veces mayor que en el 2012.

"Lo deprimente del asunto es que en el año 2000 la teníamos prácticamente erradicada", dijo William Andrews, funcionario de información pública del servicio de salud sexual y reducción de daños de Oklahoma. "Ahora ha vuelto con fuerza. Estamos tratando de transmitir el mensaje de que la salud sexual es salud. No es algo de lo que haya que avergonzarse".

Aunque el número de casos se dispara, el presupuesto de los CDC para la prevención de las enfermedades de transmisión sexual -la principal fuente de financiamiento de la mayoría de los departamentos de salud pública- prácticamente no se ha modificado en dos décadas, y su poder adquisitivo se ve aún más reducido debido a la inflación.

Un reciente informe de los CDC sobre las tendencias de las Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS) ofrece datos oficiales sobre los casos de sífilis congénita para 2020, así como recuentos preliminares de casos para 2021, que se espera que aumenten.  Los datos de los CDC muestran que las tasas de sífilis congénita en 2020 siguieron aumentando en estados ya abrumados como Texas, California y Nevada, y que la enfermedad está presente en casi todos los estados del país.  Todos los estados menos tres -Maine, New Hampshire y Vermont- notificaron casos de sífilis congénita en 2020.

Entre 2011 y 2020, la sífilis congénita provocó 633 muertes fetales e infantiles documentadas, según los nuevos datos de los CDC.

La prevención de la sífilis congénita -término utilizado cuando la sífilis se transmite al feto en el útero- es, desde el punto de vista médico, sumamente sencilla: Si una persona embarazada es diagnosticada al menos un mes antes de dar a luz, unas pocas inyecciones de penicilina tienen una tasa de curación casi perfecta tanto para la madre como para el bebé. Pero los recortes en el financiamiento y las prioridades que compiten en el fragmentado sistema sanitario público del país han reducido enormemente el acceso a estos servicios.

Las razones por las cuales las embarazadas con sífilis no son diagnosticadas o tratadas varían geográficamente, según los datos recogidos por los estados y analizados por los CDC.

En los estados occidentales, la mayor parte de los casos corresponde a pacientes que han recibido poca o ninguna atención prenatal y no se someten a pruebas de sífilis hasta que dan a luz. Muchas presentan trastornos por consumo de sustancias, principalmente relacionados con las metanfetaminas.

En los estados del sur, un estudio de los CDC sobre los datos de 2018 descubrió que la mayor parte de los casos de sífilis congénita correspondían a mujeres que se habían sometido a pruebas y habían sido diagnosticadas, pero no habían recibido tratamiento.  Ese año, entre las madres de raza negra que dieron a luz a un bebé con sífilis, el 37 por ciento no había recibido el tratamiento adecuado, a pesar de haber recibido un diagnóstico a tiempo.  Entre las madres blancas, esa cifra fue del 24 por ciento.  Según los expertos en enfermedades infecciosas, muchos factores contribuyen al problema: el racismo de larga data en la atención médica, la pobreza, los problemas de transporte, los departamentos de salud pública mal financiados y las clínicas abarrotadas con empleados demasiado ocupados para hacer el seguimiento de las pacientes.

Los médicos también están observando un número creciente de mujeres que reciben tratamiento para la sífilis pero se reinfectan durante el embarazo. En medio del aumento de casos y el estancamiento de los recursos, algunos estados han centrado las investigaciones sobre la enfermedad en personas embarazadas que están en edad fértil.  Ya no pueden priorizar el tratamiento a las parejas sexuales que también están infectadas.

Washington Post - Anna Maria Barry-Jester

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