Se acerca el verano y si disfrutas broncearte esta información te interesa. Con la llegada del calor y los días de playa es común ver a las personas querer una piel color canela y dorada para lucir su figura.

Pero aunque la imagen es importante, también debes considerar una serie de factores al momento de broncearte debido a los rayos UV y a la forma en la que pueden afectar tu salud. La piel es uno de los órganos más importantes del cuerpo y por eso debes aprender a cuidarla.

Los bronceados perfectos son un proceso y como tal tienen un antes, un durante y un después. 

El pre bronceado

Es ideal que unos 10 días antes ir a la playa comiences a consumir alimentos que contienen betacaroteno, como albaricoques, melón, papaya, mango, carambola, nectarina, melocotón, zanahorias, batatas y calabazas. Algunos de ellos también cuentan con un plus al tener carbohidratos complejos que te darán sensación de saciedad y bajarán tu índice glucémico.

Además también es ideal que a diario consumas agua para mantener tu piel hidratada y saludable. Es ideal si poco antes de irte a tus vacaciones de verano puedes exfoliar tu piel con el producto de tu preferencia. 

El bronceado perfecto

¿Ya estás en la playa o en el lago? Así inicia la segunda fase del bronceado. Primero debes saber que las horas ideales para tomar sol son antes de las 10:00 am o después de las 4:00 pm. Debes evitar a toda costa llevar sol durante el mediodía porque tu salud se verá afectada. 

Usa bloqueador solar en el rostro y de preferencia un sombrero o gorra de béisbol que te cubra la cara para que evites los rayos solares en esa zona, pues es delicada. 

Si tienes un bronceador favorito puedes usarlo en conjunto con el protector solar. Pero nunca olvides usar el bloqueador.

Si usas un bronceador casero ten cuidado, los aceites no son los productos ideales para ello porque aceleran el envejecimiento y exponen la piel. Aplica primero el bloqueador solar y luego el bronceador. 

Una de las claves para lograr el bronceado parejo es tomar el tiempo y darte vuelta cada cierto tiempo. Con esta sencilla táctica podrás dar un color uniforme a tu piel. Además, recuerda llevar una provisión de agua cada vez que vayas a la playa para mantenerte hidratado, así como también algunas lociones. 

El agua de coco es una excelente elección, pues ayuda a mantener hidratado tu cuerpo, recuperar electrolitos rápidamente, es deliciosa y además es el complemento ideal para el mar. También considera darte chapuzones dentro del mar o la piscina cada cierto tiempo para refrescar tu piel.

Si estás haciendo algún deporte mientras te bronceas, no pases más de una hora sin darte una ducha refrescante. 

Bronceate durante una hora diaria como máximo. También es pertinente que elijas el protector solar y el bronceador conforme a tu tipo de piel. 

Evita que los niños se expongan demasiado al sol, para ellos lo ideal es cubrirlos con protector solar y de ser posible con camiseta o buzos que le permitan jugar tranquilos en la arena sin que el sol les dé de lleno en las partes más sensibles del cuerpo. 

100% natural 

Si prefieres usar productos 100% naturales en lugar de los comerciales puedes hacer bronceadores con algunos productos como el aceite de coco y el té negro. 

El aceite de coco es uno de los hidratantes naturales más conocidos y también funciona como bronceador, consigue un producto natural y sin aditivos, derrite seis cucharadas de manteca de cacao en baño de maría, añade seis cucharadas de aceite de coco y diez gotas de un aceite esencial que se pueda usar en la piel, mezcla y listo. Aplícalo cuando estés en el mar. 

El té negro es un gran bronceador natural. Lo puedes hacer con 15 bolsas de té diluidas en medio litro de agua caliente, deja reposar y cuando esté frío lo añades a un bote con difusor, cargalo en tu mochila y aplícalo en tu cuerpo de manera uniforme. 

Cuidado y mantenimiento

Los bronceados son también consecuencia del mantenimiento que le des al color de tu piel. Por eso en la noche, una vez que cumplas con tu cuota de sol diaria, es importante que te duches con un jabón suave o neutro; que te dejes secar la piel, y posteriormente la hidrates de forma generosa con una loción. 

Hay lociones after sun que te ayudan a mantener tu bronceado y harán que te refresques tras un día de diversión. 

Por último, y como parte de tu rutina diaria, revisa si ha aparecido algún lunar, herida o formación que no reconozcas en tu piel y acude al médico. La prevención es siempre la mejor forma de mantener la salud.

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