La página principal de Google está parcialmente restringida en Rusia desde que comenzó la guerra en Ucrania, y los usuarios sólo pueden acceder a cierto contenido a través de un VPN. FOTO: Bloomberg por David Gray.

El sustancial aumento de descargas de VPN representa un desafío para Putin y su versión de la guerra de Ucrania.

Cuando las autoridades rusas bloquearon cientos de sitios de Internet en marzo, Konstantin comenzó a trabajar para evitarlo. Este gerente de empresa de 52 años que reside en Moscú abrió un agujero en la denominada Cortina de Hierro Digital, que se había instalado para controlar la narrativa de la guerra de Ucrania, con una herramienta que le permite navegar por sitios bloqueados y echar un vistazo a las noticias tabú.

Konstantin recurrió a una red privada virtual, un túnel digital cifrado más conocido como una red privada virtual (VPN por sus siglas en inglés). Desde que comenzó la guerra en febrero, se han descargado en Rusia cientos de miles de VPN por día, un enorme incremento de la demanda que representa un desafío directo al intento del presidente Vladimir Putin de aislar a los rusos frente al resto del mundo. Al proteger la ubicación y la identidad de los usuarios, las VPN permiten a millones de rusos acceder a material restringido.

La descarga de una VPN en su apartamento de Moscú, dijo Konstantin, le trajo recuerdos de la década de 1980 en la Unión Soviética, cuando utilizaba una radio de onda corta para escuchar las noticias prohibidas de las detenciones de disidentes en Radio Libertad, financiada por Estados Unidos.

"No sabíamos lo que ocurría a nuestro alrededor, y eso es lo mismo que ahora", dijo Konstantin, que, como otros usuarios rusos de VPN, habló con la condición de que su apellido no fuera revelado por miedo a las represalias del gobierno.  "Mucha gente en Rusia se limita a ver la televisión y a consumir lo que el gobierno les suministra. Quería saber qué estaba pasando realmente".

Las descargas diarias en Rusia de las diez VPN más populares pasaron de no llegar a 15.000 justo antes de la guerra a nada menos que 475.000 en marzo.  Hasta esta semana, las descargas continuaban a un ritmo de casi 300.000 al día, según los datos recopilados para el Washington Post por la empresa de análisis Apptopia, que se basa en la información de las aplicaciones, en los datos disponibles al público y en un algoritmo para realizar estimaciones.

Los clientes rusos suelen descargar varias VPN, pero los datos sugieren que hay millones de nuevos usuarios al mes. A principios de abril, el operador de telecomunicaciones ruso Yota informó que el número de usuarios de VPN era 53,5 veces mayor que en enero, según el servicio de noticias estatal Tass.

La Sociedad de Protección de Internet, un grupo de derechos digitales asociado al líder de la oposición rusa encarcelado Alexei Navalny, lanzó su propio servicio de VPN el 20 de marzo, y alcanzó su límite de 300.000 usuarios en 10 días, según su director ejecutivo Mikhail Klimarev. Basándose en estudios internos, Klimarev estima que el número de usuarios de VPN en Rusia ha aumentado a cerca del 30 por ciento de los 100 millones de usuarios de Internet del país.

Para combatir a Putin, "Ucrania necesita [misiles] Javelin y los rusos necesitan Internet", dijo Klimarev.

Al acceder a sitios de noticias ucranianos y occidentales prohibidos, Konstantin dijo que ha llegado a simpatizar profundamente con el presidente ucraniano Volodymyr Zelensky, un ex comediante que la prensa rusa ha tratado de presentar falsamente como un "drogadicto". Recientemente, el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Sergei Lavrov, lo comparó con Adolf Hitler.

"Me encantaba como actor, pero ahora sé que Zelensky también es valiente porque lo he visto hablar en los sitios de noticias ucranianos con mi VPN", dijo Konstantin.

Según los expertos rusos en Internet, el uso generalizado de las VPN no sólo ayuda a millones de personas a acceder a material que expone el verdadero alcance de las pérdidas militares rusas y contrarresta la imagen oficial de la guerra como una lucha contra los fascistas, sino que también limita la vigilancia gubernamental de los activistas.

Las autoridades rusas han tratado de restringir el uso de las VPN. Una ley anti-VPN en 2017 dio lugar a la prohibición de más de una docena de proveedores por negarse a cumplir las normas de censura impuestas por Rusia.

En los días previos a la guerra, y en las semanas posteriores, las autoridades rusas también han aumentado la presión sobre Google, pidiendo al buscador que elimine miles de URLs asociadas a VPN, según la base de datos Lumen, un archivo de quejas legales relacionadas con contenidos de Internet.  Google, la cual no respondió a una solicitud de comentarios, sigue incluyendo los sitios prohibidos en los resultados de búsqueda.

El gobierno ruso se resiste a prohibir completamente las VPN. Aplicar esta prohibición supondría un reto tecnológico. Además, muchos rusos utilizan las VPN para acceder a herramientas de entretenimiento y comunicación no políticas, que son una popular distracción de las dificultades diarias.

El mes pasado, al ser preguntado por la televisión bielorrusa si había descargado una VPN, incluso el portavoz de Putin, Dmitry Peskov, lo admitió: "Sí, lo he hecho. ¿Por qué no?"

Desde que comenzó la guerra, el 24 de febrero, las autoridades rusas han restringido más de 1.000 sitios de Internet, entre ellos Facebook, Instagram, BBC News, Voice of America y Radio Libertad, según un estudio del sitio de tecnología Top10VPN. Los últimos medios de comunicación rusos independientes fueron obligados a cerrar, y los que están en el exilio y ofrecen contenidos críticos -como el popular Meduza- también han sido prohibidos.

Hoy en día, quien llame "guerra" a la "operación especial" de Putin -como ha bautizado de forma terminante a la invasión- se arriesga a una condena de hasta 15 años de cárcel. La libertad de expresión ha desaparecido de hecho; incluso los profesores que cuestionan la invasión son denunciados a las autoridades por sus alumnos.

"La gente quiere ver contenidos prohibidos, pero creo que también está realmente asustada", dijo Tonia Samsonova, una empresaria de medios de comunicación rusa que reside en Londres. "No importa tu actitud hacia el gobierno o la guerra, todo ruso sabe que si el gobierno sabe demasiado sobre ti, es potencialmente peligroso. Así que una VPN es muy útil aunque no sean críticos con Putin".

Katerina Abramova, portavoz de Meduza, dijo que el tráfico en línea del sitio disminuyó sólo brevemente después de que las autoridades rusas lo prohibieran en marzo. Esto se debe a que, de repente, el tráfico comenzó a aumentar desde países improbables como los Países Bajos, lo que sugiere que los rusos estaban utilizando VPNs hacían parecer que estaban en el extranjero.

"Las VPN no van a iniciar una gran revolución en Rusia", dijo Abramova. "Pero es una manera en la cual quienes están en contra de esta guerra pueden seguir conectados con el mundo".

Natalia, una moscovita de 83 años y exoperadora informática, pidió a su hija adulta que la ayudara a descargar una VPN en su laptop poco después de comenzar la guerra. Temía que el gobierno prohibiera YouTube, impidiéndole ver su programa favorito: un programa de entrevistas online sobre noticias tecnológicas. El Kremlin todavía no ha bloqueado YouTube, aunque los expertos rusos en Internet dicen que es altamente probable que lo haga.

Sin embargo, a medida que ha avanzado la guerra, Natalia se ha encontrado consultando también sitios de noticias prohibidos, como Radio Europa Libre, para mantenerse informada, incluso cuando sus amigos se creen "totalmente" el argumento del gobierno de que los ucranianos son nazis y Rusia se enfrenta a una amenaza existencial por parte de Occidente.

"La gente ahora simplemente cree mentira tras mentira. Me siento tan aislada", dijo.

Contó, por ejemplo, que ha podido leer noticias extranjeras que sugieren que hubo importantes bajas rusas en el hundimiento el mes pasado del Moskva, el buque insignia de la Flota del Mar Negro de Rusia. Pero la prensa rusa sólo ha informado de una muerte oficial, con 27 soldados declarados "desaparecidos".

"Los padres sólo reciben una respuesta del Ministerio de Defensa: que su hijo está 'desaparecido'", agregó. "¿Desaparecido? ¿No quieres decir realmente que está muerto? Pero no dicen eso. No están diciendo la verdad".

Aunque la descarga de una VPN es técnicamente sencilla y suele requerir sólo unos pocos clics, la compra de una VPN de pago se ha complicado en Rusia, ya que las sanciones occidentales han hecho que las tarjetas de crédito y débito rusas casi no se puedan usar fuera del país. Eso ha obligado a muchos a recurrir a las VPN gratuitas, que pueden tener un servicio irregular y vender información sobre los usuarios.

Vytautas Kaziukonis, director ejecutivo de Surfshark -una VPN con sede en Lituania que multiplicó por 20 el número de usuarios rusos en marzo- dijo que algunos de esos clientes están pagando ahora en criptomonedas o a través de personas que conocen en terceros países.

En un país acostumbrado a las penurias, los rusos son buenos para encontrar soluciones creativas. Elena, una operadora turística de Moscú de 50 años, dijo que ha conseguido acceder a su antigua cuenta de Facebook registrándose repetidamente en pruebas gratuitas con una serie de diferentes proveedores de VPN para evitar el pago.

"Hacemos lo que tenemos que hacer", dijo Elena.

Washington Post - Anthony Faiola

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