Shohei Ohtani observa salir su Grand Slam / Foto captura de MLB Network

El japonés Shohei Ohtani es la mejor herramienta multifuncional de la MLB desde Babe Ruth. Tal como hacía el Bambino allá por 1917, el oriental es capaz de lanzar un gran juego desde la lomita y decidirlo con un jonrón.

Pero Ohtani está demostrando en algunos aspectos tener incluso más filo que el mismísimo Ruth, el bateador con más poder en la historia de las Grandes Ligas.

El Grand Slam que conectó este martes, su primero en la Gran Carpa, es otra muestra del asombroso caso que protagoniza el nipón.

Sí, fue un verdadero bombazo. Ohtani puso la pelota a más de 400 pies del home y selló la victoria de los Ángeles de Los Ángeles sobre los Rays de Tampa Bay. Pero también fue el cuadrangular 99 de su carrera en la Gran Carpa. Y va a llegar al centenar en menos de 500 juegos, a menos que ocurra algo devastador.

El slugger asiático triplicó en el encuentro disputado en el Angel Stadium. Dos de esas pelotas terminaron en las gradas. Con eso, llegó a 400 hits en su carrera. Es una cifra redonda, aunque no sea histórica. Él no es un bateador de altos promedios y su compatriota Ichiro Suzuki, por ejemplo, lo hizo en muchos menos turnos que él.

Pero la gran habilidad que enseña el Novato de Año de 2018 y Jugador Más Valioso de 2021, ya se sabe, es su doble capacidad ofensiva y monticular. Como Ruth a comienzos de su carrera, tiene el talento para lanzar un juegazo desde el morrito y descargar tablazos que salen de su bate a más de 100 millas por hora.

Y eso sin contar que además corre las bases a toda velocidad.

Ohtani volvió a reconstruir el molde que los Yanquis de Nueva York rompieron en 1920, cuando decidieron usar a Ruth como outfielder a tiempo completo.

Aquel fue el primer año del Bambino con los futuros Bombarderos del Bronx, que por ese entonces todavía eran los Mulos de Manhattan, pues jugaban en el Polo Grounds.

Fue líder jonronero de la Liga Americana por tercera ocasión consecutiva. Se convirtió en el primer bigleaguer que superó los 100 cuadrangulares. Y por primera vez desde 1914 no fue utilizado como pitcher, exceptuando una salida de emergencia en la que ayudó con cuatro innings.

Y es que Ruth llegó a la MLB con los Medias Rojas de Boston como lanzador. Un muy buen lanzador.

La decisión de los Yanquis permitió al beisbol gozar de una de las más extraordinarias carreras de bateador alguno. El hombre que con su apodo personal daría nombre a los vuelacercas (los "bambinazos", como se les dice 100 años después) se retiraría con 714 conexiones de vuelta entera.

Ruth es inimitable, ciertamente. Todavía hoy es el líder de todos los tiempos en slugging (.690), OPS (1.160) y OPS ajustado (206).

Pero causa asombro lo de Ohtani. Porque el japonés está cumpliendo con nivel de excelencia en esos dos aspectos del juego.

Su más reciente apertura fue una cátedra de dominio monticular. Ocurrió contra los Medias Rojas de Boston, en el Fenway Park.

Ohtani llegó con eso a 41 ponches en 26.1 innings, con tan solo 5 bases por bolas y apenas 2 jonrones permitidos en 5 aperturas. Tiene 3.08 de efectividad, 1.03 de WHIP y un FIP de 1.53 que es realmente brillante.

Pero, además, su Grand Slam de este lunes fue el cuadrangular 99 de su carrera. Y suma apenas 439 juegos y 1.736 apariciones en el home.

Ruth largó el número 100 en su encuentro 529, ¡casi 100 más que Ohtani hoy! Y esa tarde llegó a 1.926 apariciones en el plato, casi 200 más que el asiático en la actualidad.

Forma parte de la leyenda de las Grandes Ligas que el Bambino fue un pelotero inigualiable.

Pero el centésimo bambinazo de Ohtani, ese que va a ocurrir en cualquier momento a partir de ahora, nos recordará que el nipón también lo es.