QAnon
Diseño: Gabriela Navarro

A través de los años, grupos de civiles estadounidenses se han tomado la tarea personal de vigilar la frontera sur. Recientemente, varios miembros de la organización extremista QAnon – que estuvo involucrada en el ataque al Capitolio – se han unido a la iniciativa.

Más que impedir la entrada de inmigrantes indocumentados, su presencia se centra en luchar contra la teoría conspirativa que los niños migrantes son secuestrados por redes de pedofilia.

¿De dónde surge la acción de QAnon?

Para los líderes de QAnon, las sospechas de que los niños migrantes terminan en manos de depredadores sexuales encajan con la teoría central del movimiento: que una élite de pedófilos, liderada por demócratas prominentes, se aprovecha de niños inocentes. Esta hipótesis dio pie al revuelo de Pizzagate durante la campaña presidencial de 2016. 

  • Jason Frank, uno de los miembros más populares del movimiento extremista, es una de las personas que ha establecido un campamento en la frontera cerca de Sasabe, Arizona, para atender a los niños que cruzan a EE UU.
  • “Están siendo objeto de tráfico, tráfico sexual. Ese es el canje número uno (...) El dinero, ahí es donde está ahora”, dijo Frank en entrevista con The New York Times. Dentro de su lista de beneficiarios de la supuesta red demócrata está el fallecido empresario y abusador sexual, Jeffrey Epstein.

¿Pero es verdad?

El gobierno federal ha estado preocupado durante mucho tiempo de que los cientos de miles de niños migrantes que cruzaron solos la frontera durante casi una década podrían ser vulnerables a la explotación criminal. Pero los menores que cruzan la frontera sur como parte de esquemas de tráfico sexual son inusuales, según grupos que monitorean y combaten el tráfico de personas.

  • “No hemos oído hablar de niños inmigrantes traídos para ser trabajadores sexuales o esclavos”, dijo Stacey Sutherland, funcionaria de la Red Contra la Trata de Personas de Arizona. “En la frontera, son abrumadoramente más las personas las que pagan por ser contrabandeadas”.
  • Según un informe publicado por Instituto de Política Migratoria, el Instituto Tecnológico de Massachusetts y el Programa Mundial de Alimentos, los “coyotes” ganan alrededor de $1.7 mil millones anualmente para contrabandear personas a través de la frontera sur. Los migrantes deben pagar un promedio de $7.500 si no tienen una visa estadounidense válida.

¿Qué gana QAnon?

El nuevo enfoque de QAnon en la inmigración, dicen analistas, también sirve para conseguir apoyo político y recaudar dinero aprovechando el instinto inherente de la gente de proteger a los niños, mientras promueven estrictas políticas fronterizas tildadas como antiinmigrantes.

  • Voluntarios humanitarios y activistas de inmigración que trabajan en el área dijeron que se sintieron consternados al ver a los niños, quienes desconocen a Frank y sus ideales, siendo captados por el grupo antes de que la Patrulla Fronteriza los recogiera.
  • “Los niños son un apoyo que pueden usar para difundir su mensaje”, dijo Mia Bloom, experta en radicalización extremista y coautora de “Pastels and Pedophiles: Inside the Mind of QAnon”. “Están instrumentalizando a los niños para la propaganda interna y para promover su agenda política”, agregó.

¿Un seguimiento ilegal?

Bloom dijo estar particularmente alarmada por las afirmaciones de Frank de que su grupo le pide a los niños que proporcionen las direcciones y números de teléfono de los familiares o personas que los acogerán , y luego se comunicaba con esas personas, supuestamente para evitar que los niños cayeran en manos equivocadas. Estas acciones podrían verse como acoso a los inmigrantes adultos que reciben a los niños.

  • Datos obtenidos por Axios, a través de una solicitud de la Ley de Libertad de Información, revelan que el gobierno de EE UU ha perdido el contacto con uno de cada tres niños migrantes liberados bajo su custodia. La situación abre el debate sobre si el proceso es lo suficientemente confiable como para que los niños sean entregados a sus familiares en el país.
  • En respuesta a esto, Frank criticó el programa de seguimiento del gobierno federal y lo calificó como “muy abierto, con muchas lagunas”. Declaró que “es por eso que estamos aquí creando una solución, siendo parte de ella”.

Con información de The New York Times