Elon Musk, acompañado de su madre, durante la gala del Met en Nueva York. FOTO: EFE/EPA/JUSTIN LANE.

Muchos dan por sentado que Twitter ha ayudado a frenar la propagación de la desinformación. Nuestra investigación concluye lo contrario.

La adquisición de Twitter por parte de Elon Musk no deja de suscitar dudas.  Periodistas, progresistas y la Organización Mundial de la Salud han esbozado las distopías de la desinformación que podrían surgir una vez que Musk tome las riendas de Twitter. Una de las herramientas que utiliza Twitter para frenar la difusión de desinformación es prohibir a los usuarios que tuitean información engañosa.  Muchos temen que cuando Musk elimine esa política, Twitter se vuelva más tóxico.

Pero toda esta ansiedad asume de antemano que Twitter ya estaba gestionando correctamente la desinformación. Con mi equipo de investigación -Kyle Rose, Sarah Warren y Rob Lytle- compruebo que se sigue difundiendo información falsa en toda la plataforma. Que ahora sea propiedad de Musk no es el único problema que tiene Twitter al momento de ocuparse de la veracidad de su información.

Las prohibiciones en Twitter no mejoran el debate en línea

En sus Normas y Políticas, Twitter escribe que la plataforma está destinada a facilitar la conexión humana y a ayudar a los usuarios a encontrar información fiable. Twitter advierte que puede suspender permanentemente una cuenta "que engañe a los demás y/o perturbe su experiencia."

La política asume que las prohibiciones afectan a la conversación y a la información y que la eliminación de cuentas influyentes que difunden desinformación debe mejorar la calidad de la información y el debate. Algunas investigaciones lo confirman. Pero nuestro estudio analizó la influencia de las prohibiciones en un tema político y descubrió lo contrario.

Nos sumergimos en los tuits sobre la auditoría independiente que hizo Arizona de las boletas emitidas en el condado de Maricopa para las elecciones presidenciales de 2020, tuits respaldados por políticos pro-Trump que argumentaban que el demócrata Joe Biden no había ganado el estado.  El 27 de julio de 2021, Twitter suspendió de manera permanente ocho cuentas de perfil elevado que estaban asociadas a la auditoría y que eran conocidas por difundir falsedades sobre las elecciones presidenciales. ¿Qué ha pasado?

Método de investigación

Utilizamos DiscoverText y las credenciales académicas proporcionadas por Twitter para reunir una muestra de 245.020 tuits que incluían las palabras "Arizona audit" (auditoría de Arizona) o el hashtag "#Arizonaaudit" y que habían sido enviados entre el 17 de julio y el 5 de agosto de 2021, varios días antes y después de que Twitter prohibiera las cuentas. Esas fechas parecían suficientes para evaluar la conversación de antemano y si la prohibición la modificaba. Nos interesaban especialmente las cuentas más influyentes antes, durante y después de la prohibición.

Comenzamos analizando las 148 cuentas de usuarios de Twitter cuyos tuits fueron retuiteados 200 veces o más en la muestra total. Estas 148 cuentas representan el 55,4 por ciento del total de 245.020 tuits relevantes, lo que significa que estos 148 tuits acerca de la auditoría, que no incluían las cuentas prohibidas, se compartieron 135.797 veces.

Utilizamos una técnica llamada análisis de contenido cualitativo para detectar categorías y temas en los datos, examinando cuidadosamente las 148 cuentas en busca de docenas de datos para poder ver sistemáticamente qué tipo de cuentas fueron las más reenviadas, si apoyaban o se oponían a la auditoría y por qué, si compartían contenido adicional con su tuit y, si compartían una noticia, la calidad de dicha información. Si se compartía una noticia, la categorizábamos utilizando el gráfico de sesgo de los medios de comunicación de Ad Fontes, que clasifica las fuentes según el valor de las noticias, la confiabilidad y el sesgo. El gráfico es útil porque la empresa cuenta con un sólido sistema de codificación de artículos y trabaja para mitigar el sesgo dentro de su codificación y muestra. También observamos si estas cuentas compartían fotos, memes, imágenes, citas u otros materiales con su publicación.

La prohibición impulsó el retuiteo de personalidades, medios de comunicación y contenidos de derecha

Antes de que Twitter suspendiera las cuentas de la auditoría de Arizona, las cuentas más retuiteadas eran las de periodistas objetivos y de tendencia de izquierda, que criticaban en gran medida la auditoría. Después de la prohibición, encontramos menos tuits que citaban fuentes contrarias a la auditoría; dominaban las personalidades de derecha que difundían teorías conspirativas y los medios de comunicación de la derecha partidaria.

Para entender mejor este cambio, analizamos las 10 cuentas con más retuits durante los días incluidos en la muestra, excluyendo el día de la prohibición. Antes de la prohibición, las personalidades y los medios de comunicación de tendencia de derecha representaban sólo el 9,6 por ciento de los 51.164 tuits enviados por estas cuentas. Después de la prohibición, las personalidades y medios de comunicación de tendencia de derecha representaron el 40,1 por ciento de las 37.773 publicaciones más retuiteadas por estas cuentas.

La prohibición no tuvo efecto en las cuentas más prolíficas

También analizamos las 10 cuentas principales -es decir, las que más tuiteaban- en cada uno de los días, un total de 200 cuentas, para evaluar mejor qué cuentas intentaban influir en el debate. Utilizamos bot sentinel, una herramienta que se basa en el aprendizaje automático y la inteligencia artificial para categorizar el comportamiento de las cuentas de acuerdo con las políticas de Twitter, así como el análisis para determinar el tipo de contenido que suelen compartir.

Desde el punto de vista político, la mayoría de las 200 cuentas se inclinan hacia la derecha. Además, cuando nos centramos en la cuenta con más tuits de cada día de la muestra, un total de 20 cuentas, descubrimos que estas cuentas eran siempre de tendencia de derecha. Además, 18 de estas 20 cuentas difunden teorías conspirativas de tendencia de derecha sobre las elecciones presidenciales de 2020 y sobre la izquierda en general. Las dos cuentas más prolíficas enviaron 1.729 tuits con teorías conspirativas durante los 20 días, incluido uno de los comentarios más retuiteados antes de la prohibición y dos después de la misma.

En resumen, la prohibición no perjudicó la capacidad o la voluntad de los usuarios de difundir desinformación.

La prohibición no disminuye la audiencia de la desinformación

Exploramos las relaciones entre las cuentas cuyos tuits relacionados con la auditoría fueron retuiteados con mayor frecuencia, las cuentas que enviaron más tuits relacionados con la auditoría y sus seguidores. Para entender si las comunidades se forman y comparten información, incluimos las diferentes cuentas en un análisis de redes sociales, que utiliza la teoría de grafos y redes para estudiar las estructuras en los datos.

Encontramos dos comunidades de cuentas de tendencia de derecha que tuitean y retuitean entre sí durante ese tiempo. Aunque no sabemos si todos los tuits se referían a la auditoría, las comunidades son diferentes. Una de ellas utilizó hashtags para expresar su apoyo a Donald Trump y a las causas conservadoras tradicionales, como la oposición al aborto y el apoyo a los derechos de poseer armas. La otra utilizó hashtags para expresar su apoyo a Trump y defender causas más derechistas y conspirativas, como la prohibición de la sharia, la proclamación de que la pedofilia es un mal y la afirmación de que el país sufre una psicosis masiva.

La prohibición de Twitter no tuvo prácticamente ningún efecto en la comunidad de conspiradores.

¿Importa realmente la adquisición de Twitter?

A muchos les preocupa que Musk permita que la desinformación se difunda libremente. Pero eso asume que Twitter actualmente está frenando la difusión. Eso no es lo que encontramos. Las prohibiciones no mejoran necesariamente el debate ni la calidad de la información compartida sobre cuestiones políticas importantes. Además, las prohibiciones no impiden que las cuentas radicalizadas se encuentren entre sí, ni frenan su intercambio de desinformación.

Washington Post - Deana Rohlinger

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