Albert Pujols, el pitcher / Foto @cardinals

Albert Pujols puso su nombre en el libro de récords de las Grandes Ligas este domingo, una vez más. Y como no lo hizo con el madero, sino sobre la lomita, como lanzador, la polémica le ha hecho surfear entre el gozo y la indignación.

Pujols actuó como pitcher por primera vez en su ilustre carrera. En un juego que ganaban los Cardenales de San Luis 15 carreras por 0, se acercó al manager Oliver Mármol y le pidió la pelota para el noveno inning.

Mármol había decidido que usaría a un jugador de posición para esa entrada. El choque estaba decidido y a continuación le tocaba medirse con los inspirados Mets de Nueva York. Lo sensato era reservar los brazos del bullpen para el desafío que estaba por llegar.

Así que el piloto complació a la gran estrella de República Dominicana. Sin dudar, lo envió al morrito. Y allí comenzó esta historia.

Ahora Pujols es uno de los dos monticulistas con más edad al hacer su debut en la MLB, destacó The Asociated Press. Lena Blackburn tiene la marca desde 1929, con 42 años de edad y 225 días de nacido. Pujols lo hizo con 42 y 119.

Es uno de los dos toleteros sobre 600 jonrones que además han aparecido en al menos un cotejo como lanzador, resaltó MLB.com. El otro es nada menos que Babe Ruth.

Y por supuesto, es el primer miembro del club de los 3.000 hits y 600 bambinazos que se estrena como tirador después de lograr aquellas metas.

Una parte de la afición vertió en las redes sociales su disgusto con esas marcas. Las frases más repetidas fueron las de siempre: "Es un irrespeto al beisbol", "Es un irrespeto a los rivales", "Es un irrespeto a quienes pagaron entradas".

El cotejo se celebró en el Busch Stadium. La visita de los Gigantes de San Francisco llenó las tribunas con miles de seguidores de los pájaros rojos. Y al menos los hechos demuestran que todas las tres premisas críticas son falsas. Como también lo fueron cuando, días atrás, Anthony Rendón fue a batear a la zurda en circunstancias semejantes, en Anaheim, y sacudió un jonrón --Rondón es derecho y jamás había bateado a la zurda antes de esa ocasión--.

El público que pagó entradas en ambas oportunidades festejó en sus asientos. Hubo risas, choque de palmas y saltos de alegría cuando Rendón sacudió su jonrón en el Angel Stadium. Y de nuevo hubo fiesta con Pujols en San Luis.

No importó que se tratara de un inning intrascendente para la competencia. La presencia del quisqueyano en el montículo levantó a la gente de sus asientos. Se escucharon cánticos de ánimo: "¡Let's go, Albert!", y también el clásico "¡M-V-P, M-V-P!".

Los adversarios tampoco se sintieron burlados. Las risas en la cueva de los Gigantes, la actitud de los rivales de Pujols al enfrentarle, demostró todo lo contrario.

El súper veterano Evan Longoria dio un sencillo y pidió la pelota para conservarla. Eso no se hace por disgusto, sino por orgullo. Y el manager Gabe Kapler celebró la faena, que dio vuelco a un duelo que ya aburría.

"Creo que fue un gran teatro", declaró en rueda de prensa el estratega de San Francisco. "Obviamente, a sus fanáticos les encantó. Y estoy seguro de que en su equipo todos estaban pendientes de cada pitcheo. Nos divertimos mucho con eso, todos. Era el momento adecuado para como dejar de lado los resultados negativos del juego y divertirnos".

"Tuviste la oportunidad de crear un recuerdo grato para la gente y estoy seguro de que es algo que Albert nunca lo olvidará", agregó Kapler. "Nuestros bateadores tampoco lo olvidarán. Se enfrentaron a Albert Pujols en la lomita".

El as de los Cardenales, Adam Wainwright, envió un consuelo con llamativo buen humor a su compañero, que permitió cuatro carreras en su debut como pitcher.

"Yo también recibí un jonrón en mi primera presentación", señaló Wainwright a través de su cuenta en Twitter, a propósito del vuelacercas de tres carreras que el mexicano Luis González sacudió contra Pujols.

"Tiene que aprender a mantener la pelota bajita", chanceó el receptor boricua Yadier Molina. "Yo lo haría mejor que él".

La actitud del público que pagó las entradas, la actitud de los adversarios y, por supuesto, de los propios Cardenales no solo respaldan, también festejan lo que pasó.

Y Mármol pasó la página, feliz, porque además guardó a sus relevistas para la serie contra los Mets. Hizo bien. Ya vimos en 2021, con la eliminación de los Azulejos de Toronto, que una derrota en mayo puede decidir quién va en octubre a los playoffs.

"Fue un sueño hecho realidad", sonrió Pujols. "Pero me hicieron pagar por ello, del mismo modo que yo le he hecho pagar a los pitchers en estos 22 años".

Más tarde hablaría informalmente sobre ello en un video que divulgó La Vida Beisbol.

En las redes sociales todavía se leen mensajes indignados contra este supuesto nuevo atentado a la integridad del juego. Pero lo sucedido en Busch Stadium tiene su magia: dio un giro a un inning previsiblemente aburrido, en un encuentro decidido, y lo convirtió en un capítulo histórico, en un entretenimiento aplaudido por miles, en un feliz episodio que ninguno de los presentes olvidará jamás.