El Gobierno estadounidense anunció que relajaría algunas sanciones contra Venezuela relativas a la industria del petróleo.

Levantamiento de algunas sanciones a Venezuela y relajación de medidas hacia Cuba: ¿apuntan los tímidos gestos de Washington hacia un giro en la política latinoamericana de Estados Unidos?

El Gobierno estadounidense anunció que relajaría algunas sanciones contra Venezuela. Así pues, la petrolera Chevron podrá volver a sentarse en la mesa de negociaciones con la petrolera estatal venezolana PDVSA. De acuerdo con fuentes estadounidenses, este "diálogo" no incluye el permiso para extraer y exportar petróleo venezolano. Con el levantamiento de las sanciones, se buscaría reactivar el diálogo entre la oposición venezolana en torno a Juan Guaidó y el Gobierno del presidente Nicolás Maduro.

¿Un paso positivo?

Chevron fue la última gran petrolera estadounidense activa en Venezuela. En 2019, la producción diaria de la empresa alcanzaba unos 200.000 barriles. No obstante, desde las sanciones impuestas por el Gobierno de Donald Trump, la producción se redujo a cero. Debido al mal estado de las instalaciones de extracción venezolanas, es imposible saber cuánto tiempo llevaría retomar la producción petrolera. De momento, los analistas se interesan más por las implicaciones políticas que tendría un levantamiento gradual de las sanciones. 

"Este paso de parte de Estados Unidos es muy positivo para todos los actores implicados y, finalmente, quizá logre impulsar el proceso de transición democrático en Venezuela”, dice Ana Soliz de Stange, politóloga de la Universidad Helmut Schmidt del Ejército alemán, en entrevista con DW.

En su opinión, un acercamiento tendría varias ventajas para Estados Unidos: en el futuro, podrían volver a recibir petróleo venezolano, reducir la influencia rusa en América Latina y, al mismo tiempo, impulsar la transición democrática en Venezuela.

Oposición en Estados Unidos

No obstante, el ligero acercamiento del Gobierno de Joe Biden al régimen de Maduro en Venezuela ha sido fuertemente criticado a nivel de política interior.

En palabras del senador republicano Marco Rubio, Biden quiere "fortalecer un régimen ilegal y corrupto", que "socava la seguridad nacional estadounidense". Para el presidente del Comité de Exteriores del Senado, el demócrata Bob Menendez, se trata de una estrategia fallida, puesto que Maduro recibiría una "limosna no merecida para que su Gobierno prometa sentarse en la mesa de negociaciones".

Günter Maihold, politólogo de la Fundación Ciencia y Política (SWP, por sus siglas en alemán) advierte que no hay que subestimar la presión política que Biden enfrenta en EE. UU.: "Ambos bandos asumen un riesgo mínimo. Se conocen bien y saben, que, en el caso de Venezuela, puede haber desviaciones erráticas y que una creciente presión política en Estados Unidos puede llevar a una ruptura de las iniciativas que buscan relajar las sanciones", dice Maihold en entrevista con DW. 

No obstante, también cree que se trate de un intento por reactivar el diálogo entre la oposición y el Gobierno venezolano. Asimismo, Washington demuestra su interés por las reservas de petróleo que, por razones geoestratégicas, no se quieren ceder a China o Rusia.

¿Disonancias en la Cumbre de las Américas?

El lunes pasado (05.16.2022), Washington también anunció el relajamiento de sanciones contra Cuba. Esto facilitaría sobre todo los viajes para los cubanos.

La apertura hacia ambos países tiene lugar a pocas semanas de la Cumbre de las Américas, que se celebrará del 6 al 10 de junio. No obstante, en esta ocasión, varios presidentes latinoamericanos, como el líder mexicano Andrés Manuel López Obrador, han dejado claro que solo asistirán si también se invita a Nicaragua, Venezuela y Cuba.

Embajada de Washington en Cuba.

Según Maihold, Estados Unidos está bajo presión e intenta evitar un fracaso de la cumbre en Los Ángeles. "De ahí que, de antemano, intente crear una atmósfera más positiva", dice.

Cauteloso optimismo

Por otra parte, el politólogo Maihold asegura que la situación política a raíz de la guerra en Ucrania ha reavivado las críticas a la hegemonía estadounidense en la región. "Si interpreto bien la postura en América Latina, la mayoría de los gobiernos insiste en que, en primer lugar, no se trata de su guerra y que, en segundo lugar, no quieren tener que posicionarse en uno de los dos bandos".

Independientemente de si se trata de un gobierno de izquierda o de derecha, ninguno de los países latinoamericanos desea que las rivalidades de las potencias mundiales los conviertan en campos de batalla, señala el experto de la SWP.

En cuanto al relajamiento de sanciones contra Venezuela, la politóloga boliviana Ana Soliz de Stange dice sentirse cautelosamente optimista. Y asegura que, de esta forma, el Gobierno estadounidense demuestra que es capaz de actuar pragmáticamente: "Las sanciones económicas no alcanzaron su meta de derrocar al Gobierno de Nicolás Maduro. Al contrario, hicieron que Venezuela se orientara hacia China y Rusia".(vt/ms)