viruaela del mono
La enfermedad se presenta en forma de ampollas en la piel. Credit: OMS

Especial para El Tiempo Latino
He aquí otra vez. Cuando el planeta lleva bien entrado en el tercer año de la pandemia del coronavirus, las autoridades científicas y los doctores se apresuran a apagar las alarmas y calmar los nervios frente a un brote de la viruela del mono o monkeypox.

Cada vez más países, incluido Estados Unidos, reportan casos de contagio con este virus primo hermano de la viruela humana. Aún con todas las alertas en rojo, hay consenso entre los especialistas de que este brote no tendrá un largo recorrido. Solo recomiendan adoptar las mismas precauciones para atajar la infección del coronavirus.
Hasta la semana pasada unos 257 infectados se habían registrado en el mundo, de ellos 10 en Estados Unidos. En el área metropolitana, en el norte de Virginia, se reportó el primer caso de la viruela del mono. Se trata de una mujer que recientemente viajó a un país africano. La paciente no llegó a necesitar hospitalización.

Para el inmunólogo e investigador de Georgetown University, Jacinto Vargas, esto es una zoonosis, quiere decir que es un virus que saltó de los animales a los humanos. “Brotes como este vienen ocurriendo desde hace muchos años y pueden controlarse. Las medidas de bioseguridad que aprendimos con el coronavirus nos van a servir si entramos en contacto con una persona infectada en un avión, en un bus o en un lugar cerrado”.

Si bien no hay que entrar en estado de pánico, Fabián Sandoval, director de investigación de Emerson Clinical Research Institute, cree que “a este y a todos los virus hay que tenerles respeto, pero no hay peligro de una nueva pandemia”. Este es un virus que se puede contagiar por contacto de la piel sudorosa siempre que haya una herida, con la presencia abundante de partículas de saliva o de los estornudos, a través de los besos y el contacto sexual.


La viruela humana está eliminada

Sandoval recomienda ponerles más cuidado a los niños, porque a ellos les gusta tocar todo y se les olvida lavarse las manos y no tocarse la nariz y los ojos, por eso se contagian más con gripes y otras enfermedades.

Para este tipo de viruela no hay cura, pero se maneja bien con medicamentos. “No hay que alarmar, no queremos que la gente salga corriendo a buscar una vacuna. En Estados Unidos solo habría una vacunación masiva si ocurre un terrible brote en los animales”, aseguró Vargas, quien cree que hay un síndrome pronunciado de angustia y tensión.

Imagen microscópica del virus, expuesta por el Centro de Control y prevención de Enfermedades | Credit: CDC.

“La gente escucha la palabra virus y se asusta, pero les aseguro que los médicos desde hace mucho tiempo no vemos un caso de viruela humana, la hemos erradicado, tanto que ya no necesitamos ni vacuna, pero la viruela del mono aún es persistente en algunos países africanos”, aseguró.

Las redes sociales están exagerando mucho y el movimiento antivacunas es peligroso y va a complicar la vida de mucha gente. “Las mutaciones del ómicron han creado súper variantes muy contagiosas y sobre todo van a afectar a los no vacunados, por eso es importante mantener las precauciones. Siempre tenga una mascarilla lista si va a entrar a un lugar cerrado. Hace poco tuve seis pacientes que entraron a un cine y los seis se infectaron de COVID-19”, aseguró Vargas.

Síntomas

La sintomatología es similar en cuanto a la presencia de fiebre y dolor de cabeza, pero la inflamación de los ganglios linfáticos en el cuello, en las axilas y las ingles son manifestaciones comunes en los contagiados por la viruela del mono. Por cierto, Vargas asegura que cualquier animal silvestre, entre ellos los roedores son transmisores.

A madres gestantes como Rosa Cruz Escobar este brote de viruela la tienen asustada. “Me da miedo traer al mundo un niño en estas condiciones. No hemos salido del coronavirus, no sé ni en qué variante estamos y ahora nos cae esto del mono”.

La viruela del mono, que en realidad es trasmisible desde los roedores a los humanos, es endémica en algunos países africanos | Credit: CDC.

Algo parecido también ha escuchado Wendy Portillo, pero “estoy tratando de no meter muchas preocupaciones en mi cabeza, porque no me hacen bien”. Sus niños están pequeños y le asusta porque ha oído que es un virus muy contagioso y que ataca más a los chiquitos.

Para Víctor Romero esto de vivir con temor es agotador. “Fíjese que mi hijo que va a la escuela y sin mascarilla solo vive agripado. Apenas vi la televisión le dije a mi mujer que debemos tener más cuidado”.

Tanto Vagas como Sandoval aclararon que esta no es una enfermedad que afecta solo a las personas que tienen relaciones sexuales con otras del mismo sexo, todas pueden contagiarse si entran en estrecho y prolongado contacto con los líquidos corporales de un infectado.

Los médicos aconsejan

Esta viruela es parte de la misma familia del virus ya erradicado de la viruela humana, no es mortal pero sí contagioso. | Credit: CDC.

Mascarilla. Sandoval recomienda si hay la sospecha de estar frente a una persona contagiada llevar la mascarilla, siempre lavarse las manos, utilizar un gel. “Hay vacuna, pero aquí no la estamos dando, pero sí es más frecuente administrarla en países como el Congo”.

Agua oxigenada. Debido a que la enfermedad se visualiza más con el salpullido y ampollas en la piel, Vargas es partidario de usar agua oxigenada al 3% diluida en agua natural, un gel con algo de antibiótico o también vinagre mezclado con agua, porque éste ayuda a equilibrar el PH. “No hay nada más que hacer solo esperar hasta que las costras se vayan cayendo. Este es un virus viejo y debilitado”.

Bicarbonato. En el caso de presentarse ampollas en los genitales y en la boca Vargas recomienda poner en un vaso de agua tibia con una cucharadita de bicarbonato y aplicarse en las partes afectadas, eso ayudará a cicatrizar las lesiones.

Viajeros. En caso de viajar y dependiendo donde vayan, consultar con un doctor de medicina tropical para saber si le conviene ponerse la vacuna o no.

Hidratarse. Esta viruela se logra manejar bien con medicamentos para controlar la fiebre, tomando bastante agua y alimentándose bien. Aquella antigua práctica de mantener a los pacientes en la oscuridad no entra en las recomendaciones de la medicina actual.