Los estragos de la guerra en Ucrania no son sino un derivado de los grandes problemas que enfrenta el mundo actualmente. FOTO: Washington Post por Wojciech Grzedzinski.

Los líderes mundiales se enfrentan a retos formidables, desde el vertiginoso progreso tecnológico y la tensión geopolítica hasta el cambio climático.

¿Cómo entendemos al mundo? El tiempo que pasé en Davos la semana pasada cristalizó mis respuestas en forma de doce afirmaciones.

Afirmación uno: el mundo está amenazado "por la espada, por el hambre y por la peste", como advirtió Ezequiel: primero el Covid, luego la guerra contra Ucrania y después el hambre, debido a la interrupción de las exportaciones de alimentos, fertilizantes y energía. Eso nos recuerda nuestra vulnerabilidad ante crisis imprevisibles, aunque no inimaginables.

Segunda afirmación: "es la política, estúpido". James Carville, el estratega de la campaña de Bill Clinton, dijo que es "la economía, estúpido". Ya no se puede asumir la primacía de la economía. La nuestra es una época de guerras culturales, políticas de identidad, nacionalismo y rivalidad geopolítica. También es, en consecuencia, una época de división dentro de los países y entre ellos.

Tercera Afirmación: la tecnología continúa su marcha transformadora. La conmoción por el Covid trajo consigo dos gratas sorpresas: la posibilidad de llevar a cabo gran parte de nuestra vida normal en línea y la capacidad de desarrollar y producir vacunas eficaces con una velocidad asombrosa, equitativa. El mundo también está dividido de esta manera.

Cuarta afirmación: ahora son profundas las divisiones políticas entre las democracias de altos ingresos, por un lado, y Rusia y China, por el otro. Antes de la invasión rusa de Ucrania, la supervivencia del concepto global de "un mundo" parecía al menos concebible, aunque difícil.  Sin embargo, las guerras son transformadoras. La oferta de China de formar con Rusia una asociación "sin límites" puede haber sido concluyente en la decisión de Putin de arriesgarse a lanzar la invasión.  Su guerra es un ataque a los principales intereses y valores occidentales. Ha unido a EEUU y a Europa, por el momento. Debería ser decisiva para la actitud que asume Europa hacia China: una potencia que apoya tal ataque no puede ser un socio de confianza. La marcha hacia el totalitarismo de estas dos autocracias también debe ampliar la división global.

Quinta Afirmación: a pesar del ascenso de China, Occidente, definido como las democracias de altos ingresos, es enormemente poderoso. Según el FMI, estos países en 2022 seguirán representando el 42 por ciento de la producción mundial a paridad de poder adquisitivo y el 57 por ciento a precios de mercado, frente al 19 por ciento de China, en ambos casos. También emiten todas las monedas de reserva importantes. China tiene más de 3tn (millones de millones) de dólares de reservas de divisas, mientras que EEUU no tiene casi ninguno. Pero puede imprimirlos. La capacidad de EEUU y sus aliados para congelar una gran parte de las reservas de divisas de Rusia demuestra el significado de este poder. No obstante, el poder occidental no es solo económico. También es militar. ¿Cómo le habría ido al presumido ejército ruso contra el de la OTAN?

Sexta afirmación: a pesar de todo, Occidente también está profundamente dividido dentro de los países y entre ellos.  Muchos de sus políticos eran entusiastas partidarios de Putin: Marine Le Pen era uno de ellos. En Europa, Viktor Orbán es el superviviente más ruidoso de esta tropa. En EEUU, el autoritarismo xenófobo -el "orbanismo"- sigue siendo un conjunto rector de ideas de la derecha.  El asalto de Donald Trump a la particularidad esencial de la democracia -el traspaso de poder a través de una votación legítima- también está muy presente.  Muchas de estas personas ven la autocracia nacionalista de Putin como un modelo. Si vuelven al poder, la unidad occidental se derrumbará.

Séptima Afirmación: a largo plazo, es probable que Asia se convierta en la región económica dominante del mundo.  En los países emergentes del este, sureste y sur de Asia vive la mitad de la población mundial, frente al 16 por ciento de todos los países de altos ingresos juntos.  Según el FMI, la producción real promedio per cápita de estas economías asiáticas pasará de representar el 9 por ciento de la que generaron los países de altos ingresos en 2000 al 23 por ciento en 2022, sobre todo debido a China, pero no solo por eso. Es probable que este aumento continúe.

Octava afirmación: las democracias de altos ingresos tendrán que mejorar su juego político si quieren persuadir a los países emergentes y en desarrollo para que se pongan de su lado contra China y Rusia. Hay pocos países como estas autocracias. Aún así, Occidente ha perdido mucho apoyo con sus guerras fallidas y su ayuda inadecuada, especialmente durante el Covid. La mayoría de los países emergentes y en desarrollo se esforzará por mantenerse en buenas relaciones con ambas partes.

Novena Afirmación: la cooperación mundial sigue siendo esencial. Por muy profundas que sean las fisuras, compartimos este planeta. Todavía tenemos que evitar guerras catastróficas, el colapso económico y, sobre todo, la destrucción del medio ambiente. Nada de esto es posible sin al menos un nivel mínimo de cooperación. Pero hay que preguntar, ¿es probable lograrlo? Probablemente no.

Décima Afirmación: Los rumores de la muerte de la globalización son exagerados. Los estadounidenses tienden a pensar que su perspectiva es la norma mundial. Con frecuencia no lo es, como en este caso. La mayoría de los países saben que el comercio extensivo no es un lujo sino una necesidad. Sin ello, se empobrecerían miserablemente. La perspectiva más probable es que el comercio se vuelva menos estadounidense, menos occidental y menos dominado por los fabricantes. No obstante, es probable que el comercio de servicios se dispare, impulsado por la interacción transfronteriza en línea y la inteligencia artificial.

Decimoprimera Afirmación: dados los inmensos retos políticos y organizativos, las posibilidades de que la humanidad evite el perjudicial cambio climático son escasas. Las emisiones se redujeron en 2020 gracias al Covid.  A pesar de ello, la curva sigue sin enderezarse.

Decimosegunda Afirmación: la inflación se ha desatado como no se veía desde hace cuatro décadas. Es una incógnita si los bancos centrales mantendrán su credibilidad. La alta inflación y la caída de los ingresos reales son una combinación políticamente nociva. La agitación seguirá.

En Occidente tenemos que gestionar cambios profundos y conflictos letales en un momento de división y desilusión. Nuestros líderes tienen que estar a la altura de las circunstancias. ¿Lo harán? Solo se puede esperar que así sea.

Martin Wolf

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