En los almacenes y centros de despacho de Amazon, los empleados son evaluados en cuanto a productividad, rapidez y cantidad de trabajo con tecnología de punta que hace a la empresa más eficiente pero también implica una mayor cantidad de estrés para los empleados. FOTO: Bloomberg por Michael Nagle.

La intensificación del trabajo no parece aumentar nuestra riqueza, pero sí hay indicios de que empeora nuestra salud.

La idea de que la tecnología puede liberarnos de la monotonía del trabajo es poderosa. También ha sido una poderosa decepción, al menos hasta ahora. Muchos se lamentan de que John Maynard Keynes pensara que, llegados a este punto, todos podríamos trabajar 15 horas semanales. Pero no se trata sólo del horario de trabajo.  La naturaleza del trabajo también parece haber cambiado en las últimas tres décadas.  A pesar de las nuevas tecnologías, o tal vez a causa de ellas, la gente dice ahora que trabaja con plazos más ajustados y bajo mayores niveles de tensión.

La mejor prueba de ello procede del Reino Unido, donde las grandes encuestas financiadas por el gobierno que se realizan cada cinco años muestran un aumento de la "intensificación del trabajo" desde la década de 1990. La proporción de empleados que están "muy de acuerdo" en que su trabajo requiere que trabajen "muy duro" aumentó del 30 por ciento en 1992 al 46 por ciento en 2017. La porción de quienes afirman trabajar con "plazos ajustados" durante al menos tres cuartas partes del tiempo ha aumentado del 53 al 60 por ciento. Y la proporción de quienes dicen trabajar a "muy alta velocidad" durante al menos tres cuartas partes del tiempo se ha incrementado del 23 al 45 por ciento.

Lo sorprendente de esta tendencia es que le ocurre a todo el mundo. "No es sólo la persona de la línea de producción de Amazon quien ha visto intensificado su trabajo, sino también el que se desplaza al trabajo en Londres y el nuevo abogado", dice Francis Green, profesor de la UCL que ha estudiado el fenómeno durante años. Según un análisis del grupo de expertosResolution Foundation, algo más de dos tercios de los empleados que se encuentran en el cuartil superior de la escala salarial dijeron que trabajaban "bajo mucha tensión" en 2017.  Lo mismo ocurrió con la mitad de los que se ubicaban en el cuartil inferior de la escala salarial, pero este último grupo ha experimentado el mayor aumento de la tensión desde la década de 1990. Los estudios han constatado la intensificación del trabajo entre directivos, enfermeros, trabajadores del sector aeroespacial, trabajadores de la industria cárnica, profesores de escuela, personal informático y de atención de pacientes. También hay pruebas de la intensificación del trabajo en Europa y Estados Unidos.

¿Qué está pasando? En los años 90, la gente decía que su "propio criterio" era el factor más importante para trabajar. Ahora es más probable que citen a "clientes o consumidores". En un mundo de comunicación instantánea, muchos trabajadores sienten ahora que tienen que responder rápidamente a las demandas de los consumidores o clientes. Esto es válido tanto para el banquero que trabaja en una gran fusión como para el conductor de Uber Eats al que llama para que le traiga una hamburguesa. En la industria de medios, publicamos las noticias importantes de última hora en línea tan pronto como podemos. A veces pienso con nostalgia en nuestros predecesores anteriores a Internet, que sólo tenían que preocuparse por el plazo de entrega de la impresión.

Otra posible explicación es que los empresarios se han limitado a recortar personal para ahorrar costos sin idear formas más eficientes de hacer las cosas. Esto sin duda resonará en los trabajadores del sector público del Reino Unido, que sufrieron una década de recortes del gasto público tras la crisis financiera.

Algunas empresas también han aprovechado la tecnología para exigir más esfuerzo del personal.  Cada vez más lugares de trabajo, como los almacenes, están parcialmente automatizados, lo que significa que los trabajadores deben seguir el ritmo de las máquinas. Otros empleados son ahora más fáciles de controlar.  Simplemente hay que ver el crecimiento de los programas informáticos que rastrean las pulsaciones de los empleados, miden sus descansos y envían avisos si se desvían a sitios no relacionados con el trabajo.

Una cuarta posibilidad es que el correo electrónico y las plataformas de mensajería instantánea como Slack simplemente cansan a la gente mentalmente. Es difícil concentrarse cuando se interrumpe constantemente, lo que puede hacer que los trabajadores sientan que están trabajando intensamente y rápido aunque no estén haciendo mucho.

Esto plantea la cuestión clave de la productividad. No es necesariamente malo que la gente trabaje más si antes tenía capacidad de sobra.  Al fin y al cabo, una mayor productividad debería conducir a un mejor nivel de vida. Pero la intensificación del trabajo en el Reino Unido coincide con el escaso crecimiento de la productividad de la última década. Y aunque trabajar más duro no parece estar enriqueciéndonos, sí parece estar causándonos mayores problemas de salud. Un nuevo estudio realizado por los académicos Tom Hunt y Harry Pickard sugiere que "trabajar muy intensamente" aumenta la probabilidad de que las personas reporten estrés, depresión y agotamiento. También es más probable que trabajen cuando están enfermos. Los datos de la Junta Ejecutiva de Salud y Seguridad del Reino Unido muestran que la proporción de personas que sufren estrés, depresión o ansiedad relacionados con el trabajo estaba aumentando incluso antes de que llegara la pandemia.

¿Qué se puede hacer? Sería difícil revertir los diversos factores que se han combinado para intensificar el trabajo. A falta de soluciones políticas sencillas, es fácil entender por qué la campaña a favor de la semana de cuatro días ha cobrado impulso, y esta semana se ha iniciado una prueba en lugares de trabajo del Reino Unido.  Si no podemos reducir la exigencia laboral, quizá debamos trabajar menos.

Sarah O'Connor

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