El presidente de EEUU, Joe Biden, parece estar viviendo una pesadilla sin fin durante su primer mandato. FOTO: EFE/EPA/CAROLINE BREHMAN.

No puedo imaginar cuál será la próxima oportunidad de la trágicamente asediada democracia de Estados Unidos.

Hace poco me enteré de que citar uno de mis poemas favoritos está, de hecho, prohibido por el FT por ser considerado un cliché. Fue extraído de la reseña de un libro que escribí. Para ser justos, era probablemente la quinta vez que lo citaba en una publicación, pero no obstante es una pena, ya que realmente no hay nada que lo sustituya.  Es, por supuesto, de la obra La Segunda Venida de William Butler Yeats: "Los mejores carecen de toda convicción, mientras los peores están llenos de apasionada intensidad".

¿Cómo se podrían mejorar estas palabras al analizar el panorama político de Estados Unidos? Lo peor, en el caso de Estados Unidos, no lo compone solo el Partido Republicano, aunque lo encabece.  La apasionada e intensa izquierda cultural del Partido Demócrata no se da cuenta de los efectos de bumerán que tiene su rectitud.  Pero, ¿dónde quedan los demás?

"El mejor" es, por supuesto, un término relativo.  En el entorno estadounidense actual, es Joe Biden el que lucha por hacer lo correcto sin estar siempre seguro de qué es lo correcto. Como carece de toda convicción (aquí me apego a lo que dice Yeats), sus objetivos cambiantes siguen burlando sus principios. Piense en su política para Arabia Saudita, a cuyo príncipe heredero, Mohamed bin Salman (mejor conocido como MbS), Biden tildó de paria durante la campaña de 2020. Ahora que Biden quiere que los precios de la gasolina bajen para frenar las derrotas Demócratas en las próximas elecciones de mitad de mandato, MbS vuelve de repente al carné de baile de la Casa Blanca. Sin embargo, el príncipe heredero no atiende las llamadas de Biden y dijo "simplemente, no me importa" sobre lo que Biden piensa de él.

Podría haber sido más sencillo volver a incluir a Irán en el Plan de Acción Integral Conjunto, lo que habría liberado una cantidad equivalente de petróleo en el mercado mundial. El objetivo inmediato de Biden de bajar los precios del petróleo también socava una de sus tres principales prioridades: la lucha contra el calentamiento global. ¿Recuerda las "tres C"? Enfrentarse a China, al Covid y al cambio climático eran los grandes objetivos de Biden. Realmente no estoy seguro de cuál es la posición de Biden con respecto a la segunda y la tercera C, ya que las señales que emite la Casa Blanca son confusas o nulas.

Este es el precio de tener a alguien no fanático al mando.  Todo tipo de eventos complicados -como la inflación, la invasión rusa de Ucrania o la inesperada escasez de leche de fórmula para bebés- chocan con los avisos emitidos durante la campaña. Los líderes razonables se ajustan a las realidades cambiantes. Los fanáticos siguen adelante. Pero lo razonable no es lo mismo que ser dueño de la narrativa. Así pues, el péndulo de Estados Unidos ya vuelve a oscilar hacia el pueblo con apasionada intensidad. Es difícil ver cómo los Demócratas lograrán mantener el control de la Cámara de Representantes o del Senado en noviembre. Esto tendrá dos efectos sobre la situación de Biden.

El primero será acabar con su agenda doméstica, o con lo que queda de ella.  Incluso hoy, aunque los Demócratas controlan ambas cámaras, Biden es incapaz de obligar que se acepte un mínimo endurecimiento de la regulación sobre las armas, y eso después de haber pronunciado la semana pasada su discurso más apasionado sobre el tema en horario de máxima audiencia.  El púlpito del más fuerte no es rival para la Asociación Nacional del Rifle.  El segundo será envalentonar a la inquieta ala progresista del Partido Demócrata, que ha tolerado el estilo de gobierno centrista de Biden sin admirarlo. Prepárense para cuando los izquierdistas se empoderen con una derrota Demócrata a mitad del mandato y crezca la lucha dentro del partido.

Después vendrán dos angustiosos años en los cuales Biden espera que la economía se recupere tras un aterrizaje suave y que los Republicanos se extralimiten políticamente. La alternativa es demasiado Yeatsiana para contemplarla - imagine mareas ensangrentadas y la anarquía desatada sobre el mundo. Incluso si los Republicanos juegan mal sus cartas (algo probable) y la Reserva Federal diseña una trayectoria de deslizamiento suave (digamos 50-50), un Biden de 81 años se enfrentará a una reñida lucha electoral contra Donald Trump o a una versión más joven de MAGA.

He dado cobertura de cerca a la política estadounidense durante muchos años y no puedo imaginarme de dónde surgirá la próxima oportunidad para la trágicamente asediada democracia de Estados Unidos. Mientras tanto, me refugiaré en Yeats y rezaré para que "Seguramente alguna revelación esté cerca". Rana, ¿compartirás tu revelación menos improbable? O, para pasar a un tópico más prosaico, ¿qué tipo de cisne negro, o blanco, podría alterar la fórmula que acabo de exponer?

Rana Foroohar responde

Ed, esta nota me genera risa y lágrimas a la vez. La risa es por el hecho de que yo misma escribí una vez en 2011 un artículo sobre la volatilidad económica y política mundial en TIME (mi anterior empleo) con unas cuantas líneas extraídas de La Segunda Venida (ver aquí), cuyo uso prohibió posteriormente el que en ese entonces era mi editor.  Como me dijo: "Un poco de Yeats llega muy lejos". ¿Acaso no tenía piedad de una aficionada con un plazo de entrega que cumplir?

Pero como señalas, es difícil encontrar mejor poesía para el momento.  Y lloro por tu escenario político que es, como dices, muy probable.  Pero supongo que mi Cisne Negro (en mi forma de interpretar el libro de Nassim Nicholas Taleb, lo inesperado siempre es negro) sería que no temo la muerte de la democracia en Estados Unidos tanto como aparentemente tú sí.  Tal vez sea yo ingenua.

Pero también es posible que yo pase más tiempo que la mayoría de los reporteros en el Medio Oeste y el Sur (sobre todo por razones familiares), y simplemente no creo que vayamos a ver sangre en la calle en los capitolios de los estados a corto plazo (a menos que sea por un tirador en masa al azar, lo cual es una posibilidad en nuestro país por las razones que todos conocemos). Creo que hay una población mucho mayor de gente agotada, promedio y centrista de lo que vemos en el universo de Twitter (en el cual, como saben, paso el menor tiempo posible).  Aunque la izquierda progresista está envalentonada, también siento que las discusiones de clase y raza dentro de esa parte del Partido se están uniendo de manera de unificar más que polarizar a los trabajadores.

Por último, creo que la primera vez Trump se benefició enormemente de ser un político "outsider" (aunque, por supuesto, es el principal insider si se piensa en su capacidad para aprovechar su riqueza y su marca personal). Esta vez, muchas de sus ideas (China es mala, los aranceles son buenos, por ejemplo) simplemente se han incorporado a la corriente ordinaria del Partido Republicano (y de hecho también las usan los Demócratas) y por eso creo que, a menos que sea él mismo candidato, cosa que no estoy segura de que ocurra, solo será alguien que murmure todas las ideas de Trump habituales sin los diabólicos espíritus animales y la locura total del propio hombre.

No es una gran propuesta, pero incluso si una persona así ganara, no creo que tuviera como resultado el mismo tipo de desestabilización política extrema que trajo Trump. Y no tardarán en fracasar ante el "huracán" de malas noticias económicas que se avecina, para usar las palabras de Jamie Dimon.  Esta vez, ningún recorte de impuestos o desregulación u otros falsos arreglos económicos harán que las cosas parezcan mejores, incluso para los ricos.

Crucemos los dedos para que las cosas no se desmoronen y el centro se mantenga en firme.

Edward Luce, Rana Foroohar

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