El secretario de Defensa de EEUU con sus homólogos de Estonia, Kalle Laanet, Latvia, Artis Pabriks, y Lituania, Arvydas Anusaukas (D-I), durante una reunión en la sede de la OTAN en Bruselas. FOTO: EFE/EPA/JOHANNA GERON / POOL.

Los países bálticos quieren tropas adicionales en tierra, pero Berlín propone enviarlas según sean requeridas.

El Secretario de Defensa británico, Ben Wallace, lo expresó sin rodeos: "No tienes 60 días para llevar tus tanques hasta Estonia. Porque para ese momento no habrá Estonia visto lo que los rusos han hecho en Ucrania".

En su intervención al margen de una reunión de la OTAN en Bruselas la semana pasada, Wallace no estaba haciendo comentarios superficiales. Los Estados bálticos de Estonia, Letonia y Lituania -el flanco nororiental de la alianza transatlántica- llevaban tiempo advirtiendo de un posible ataque ruso antes de que comenzara la embestida de Moscú contra Ucrania en febrero.

Ahora, al tiempo que Rusia intensifica sus amenazas contra los Estados bálticos -incluso sobre el acceso a su enclave de Kaliningrado- y días antes de la cumbre anual de la organización en Madrid, se ha intensificado el debate sobre el tipo de apoyo que deben brindarles sus aliados de la OTAN.

Alemania anunció la semana pasada que destinará 3.500 soldados adicionales para defender a Lituania, pero que mantendrá la mayoría de ellos apostados en su país.

El enfoque de Berlín cuenta con el apoyo de otros aliados occidentales: preocupados por el costo de los despliegues a largo plazo y la posibilidad de provocar a Moscú, sostienen que el posicionamiento previo de algunos equipos y el envío de tropas con poca antelación es la medida más inteligente. Aún así, los aliados vulnerables, como Lituania, dicen que necesitan miles de tropas de la OTAN totalmente armadas y abastecidas para responder inmediatamente a cualquier ataque ruso.

Margarita Šešelgytė, directora del Instituto de Relaciones Internacionales y Ciencias Políticas de la Universidad de Vilna, dijo que el enfoque alemán "no es un buen mensaje para nosotros".

"En términos de nuestra seguridad, [las fuerzas de defensa in situ] son imprescindibles. Nos falta la profundidad geoestratégica", dijo. "Ucrania fue y es capaz de defenderse por que la tiene... Los países bálticos en general podrían ser invadidos por las fuerzas rusas en una semana".

Las bases permanentes, como las establecidas por EEUU en Alemania después de la segunda guerra mundial, son caras. Las tropas viajan con sus familias, lo que requiere complejos de viviendas y escuelas.

En cambio, la "presencia avanzada reforzada" de la OTAN de grupos de combate dirigidos por extranjeros en los países del este, establecida en 2017 y ampliada esta primavera, se basa en despliegues de tropas "no acompañadas", es decir, soldados en rotación temporal, que a veces viven en tiendas de campaña, como un ejercicio militar prolongado.

"Creo que este es el camino a seguir", dijo Kajsa Ollongren, la ministra de Defensa holandesa. "Estamos de acuerdo con el enfoque alemán, que creo que se ajusta a una estrategia que deberíamos tener para todo el flanco oriental de la OTAN, lo que significa una postura más fuerte, pero también flexible".

"También es más sostenible, porque no hay que tener todo y a todos en su sitio, pero hay que ser muy rápido en la respuesta y tener las fuerzas preparadas", añadió.

Los Países Bajos contribuyen con tropas al grupo de combate de la OTAN dirigido por Alemania en Lituania. El Reino Unido lidera el grupo de combate en Estonia, Canadá en Letonia y EEUU en Polonia.

Muchas capitales de la OTAN sostienen que un enfoque más ágil, con la capacidad de desplegarse rápidamente cuando sea necesario, es un mejor elemento de disuasión que las defensas fijas que cualquier invasor potencial podría evitar con un poco de planificación.

Sin embargo, eso depende de que los estados fronterizos vulnerables confíen en que sus aliados se desplegarán con la suficiente rapidez y con la fuerza necesaria para repeler un ataque concentrado.

La 82da División Aerotransportada de EEUU presume de su capacidad para desplegarse a cualquier lugar del planeta en 18 horas.  No obstante, pocas unidades de combate de su tamaño y competencia, por no decir ninguna, pueden igualarlo.

Antes de que Rusia volviera a invadir Ucrania en febrero, la OTAN hablaba de una estrategia de cable trampa, en la que unos cuantos miles de soldados en los países del Este servirían como elemento disuasorio a un ataque inicial, antes de que lleguen los refuerzos fuertes.

Eso ya no se considera defendible. En las primeras horas del ataque de Vladimir Putin en febrero, los funcionarios de inteligencia occidentales advirtieron que Kiev probablemente caería en tres días, dada la magnitud del ataque.

En realidad, una combinación de errores estratégicos rusos y exitosos contraataques ucranianos paralizaron ese asalto inicial. A los Estados bálticos les preocupa que, si Putin ha aprendido de ese fracaso, la caballería de la OTAN llegue demasiado tarde para evitar la caída de sus capitales.

"[Los aliados del Este] ganaron el argumento de que la estrategia del cable trampa no estaba realmente a la altura de lo que vimos suceder en Ucrania", dijo Wallace. "El primer combate es el más importante".

Henry Foy

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