Carlos Santana (derecha) está caliente en junio / Foto captura de MLB Network

La temporada de cambios en las Grandes Ligas finalmente ha comenzado.

El canje de Carlos Santana a los Marineros de Seattle abre las puertas a los traspasos de nombres importantes en la MLB, como preparación para la recta final del campeonato.

Aunque faltan días para la llegada de julio, el mes más movido en el mercado del Big Show, la impaciencia empieza a aflorar allí donde las cosas no se han dado como se esperaba.

Y Seattle es un caso claro de una escuadra con aspiraciones de contendor, a quien le han fallado los planes de pretemporada.

Santana es la primera figura que embarca rumbo a otro destino como deseada solución de continuidad. Su contrato por dos campañas y 17,5 millones de dólares expira en 2022. Su equipo original, los Reales de Kansas City, ocupa el último lugar en su división. Y sus nuevos patronos esperan que sea la inyección de poder que revitalice la ofensiva de un improductivo lineup.

Los próximos 35 días, aproximadamente, traerán muchos pactos más. Llegaran goteando, en un comienzo, y arreciarán conforme se acerque la fecha tope para realizar cambios sin reatricciones en la Gran Carpa. En 2021 más de 100 peloteros se mudaron de clubhouse en la calenda.

No esta claro si ese límite estará fijado este año en el 31 de julio a las 4 pm hora del Este, como es habitual. El paro patronal cambió muchas cosas en esta oportunidad. Tenemos jugadores sometidos al arbitraje con la llegada del verano, en plena actividad competitiva, y el comisionado debe anunciar si la raya en el suelo estará marcada el último día de ese mes o en las primeras fechas de agosto.

UN CAÑÓN CON POCOS DISPAROS

Santana es un veterano de 13 temporadas, que dos veces ha diparado 34 jonrones y que coserva su capacidad para ponerse en circulación, a pesar de que acaba de soplar 36 velitas en el pastel.

Ese cañón, sin embargo, ha efectuado pocos disparos en esta justa. Bateaba para .216/.349/.341 con los Reales, con apenas 4 vuelacercas y 21 remolques. No es el close-up de alguien llamado a ser el aditivo para un motor que pistonea. Pero hay algo que estimula la esperanza de los compradores: está que arde desde que junio comenzó.

Los Marineros están en una situación que puede llegar a ser desesperada. A pesar de haber agregado en el invierno los bates de fuerza de Jesse Winker y el venezolano Eugenio Suárez, ocupan el lugar 26 de 30 con apenas 3,9 carreras anotadas por juego.

El T-Mobile Park es un estadio de lanzadores, es verdad. Pero en la campaña pasada al menos quedaron en la casilla 23, con 4,3 rayitas por duelo. Se supone que eso mejoraría con Winker y Suárez a bordo. Pero el inesperado retiro del antesalista Kyle Seager (35 vuelacercas, 105 impulsadas) y la salida por lesión de Mitch Haniger (39, 100) han sido dos golpes nobles.

Así que toca ejecutar acciones. Los occidentales fueron segundos en su división el año pasado, con marca de 90-72, y esperaban esta vez pelearle el primer lugar a los Astros. En cambio, comienzan la semana con 34-41, a 12 juegos y medio de Houston.

Los pitchers Wyatt Mills y William Fleming pasaron a Kansas City, a fin de que el dominicano aterrizara en su nueva base. Y su primera tarea es clara. En medio de la sequía de sus nuevos compañeros, le toca suplir en la inicial al lesionado Ty France, uno de lo pocos que estaba bateando.

Si France se recupera pronto, el venezolano Abraham Toro pudiera ir a la banca, cediéndole su lugar como bateador designado al quisqueyano. Sea como sea, Santana va a jugar. Porque su escuadra necesita despegar ya, a riesgo de despedirse tempranamente de los ansiados playoffs.

Seattle es el primer elenco que da un paso al frente, en busca de respuestas que permitan torcerle el rumbo a su destino. La temporada de cambios en la MLB, finalmente, ha comenzado.

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