La poesía es quizá la forma más cercana de explicar las experiencias privadas y a la vez colectivas del mundo; por ejemplo, los placeres y las angustias que sentimos. El poeta no es más que un observador que trata de traducir las faenas del alma, las pasiones y los sentimientos a un lenjuage universal. Ya lo dijo el profesor y escritor inglés David Lodge, que la literatura es un registro de la consciencia humana, y que la poesía es el esfuerzo quizá más exitoso del hombre de describir “qualia”; término clave en los estudios de consciencia, que significa la naturaleza específica de nuestras experiencias subjetivas del mundo. El libro de poemas en prosa, Incision (Phloème, 2022), del poeta mexicano Audomaro Hidalgo, en edición bilingüe (en francés y español), es justamente un registro de la vida en confinamiento durante la pandemia y de un tiempo de meditación sobre nuestro curso y la muerte. Hidalgo se embarca en una contemplación filosófica, de comunión consigo mismo y su entorno. En sus páginas coexisten la fuerza y carga emocional de vivir en aislamiento y los momentos de contemplación sobre el sentido de la vida. También explora aquí los límites del lenguaje, del amor, de la inconformidad ante circunstancias, ante partes de sí mismo y otros; sin embargo, también hace alusión y honor a su herencia ancestral, a su vocación, a su esencia poética y a algunos placeres. En su libro hay líneas cargadas de sensacioness que quizá solo el poeta las ha experimentado pero que muchos podríamos comprender. Por ejemplo, en el poema “Encierro”, Hidalgo abre el libro escribiendo: “Sentir un delirio de grietas, como si algo estuviese a punto de romperse por dentro, o bien el bostezo de los días desfilando en jirones…”. Por otro lado, en “Lejano interior” escribe: “Doy vueltas sin encontrarme. Mi pensamiento no depone las armas. Me hinca, me hace preguntas y con dos dedos me pica los ojos si lo miro de frente. Sufro la tenacidad de mi pensamiento. Encerrado, voy y vengo como el felino en la espesura de sus instintos…”.  Este joven autor mexicano, que vive actualmente en Francia, nos ofrece una obra profunda, cruda e inquisitiva donde muchos podrán reconocerse o si no al menos identificar heridas o gozos comunes.

A continuación, les comparto una breve entrevista con Audomaro Hidalgo quien comenta a El Tiempo Latino sobre su libro que captura momentos importantes de esta época y nos da también sus perspectivas no sólo como poeta amante de la literatura hispana y francesa, sino también como inmigrante, pero sobre todo como un ser humano consciente de los altibajos de nuestra existencia en estos últimos tiempos.

El Tiempo Latino: Cuéntame sobre los orígenes de libro Incision, publicado en Francia este 2022 por Éditions Phloème en formato bilingüe (español/francés), y sobre sus influencias.

Audomaro Hidalgo: Originalmente, el libro se llama Sajadura (viene del verbo sajar, que quiere decir: corte abrupto o violento en la piel, en la carne) y fue publicado en México también en 2022, de manera que se trata de una publicación simultánea. En efecto, este volumen fue traducido al francés bajo el nombre de Incision. El libro lo escribí durante el 2020, año que marcó un antes y un después en la historia de la humanidad y en la vida de cada persona. Sajadura/Incision es resultado de un diálogo que mantuve con el poema en prosa francés, de Bertrand a Darras, pasando por todos los clásicos del género, pero mi libro se inscribe en la tradición del poema en prosa mexicano. El poema en prosa moderno comienza, en México, no con las viñetas de Julio Torri ni con los textos insomnes de Gilberto Owen sino con ¿Águila o Sol? de Octavio Paz. Mi libro busca continuar y prolongar esa vía. Leí mucho poema en prosa francés dentro del contexto de la cultura francesa, en contacto directo con la lengua, inmerso ya en la vida de este país. Sin duda, la absorción del idioma francés ha modificado una parte profunda de mi ser y por consiguiente de mi poesía. Toda lengua representa una visión del mundo, es decir una manera de sentirlo, pensarlo, soñarlo, decirlo. Ya antes, en mi libro Madre saturno, un ensayo de imaginación creativa, escrito en 2018, había vislumbrado un ligero cambio en mi escritura, pero creo que es en Sajadura en donde ese cambio es más notable. Es normal: mis lecturas son casi todas en francés pero escribo, naturalmente, en español. Este diálogo de lenguas, a veces armonioso, muchas veces tenso, ha hecho nacer una parte de mí que desconocía.

ETL: Algo bello de tu libro, Incision, es que es bilingüe y puntulamente algunos de tus poemas abarcan la importancia del idioma y la conciencia lingüística. Cuentame más sobre esto.

AH: No se puede escribir poesía si no se tiene conciencia del lenguaje, de la importancia de cada palabra en el verso, en la estrofa, en el poema. A pesar de seguir ocupando un lugar marginal por no ser “productivo”, el oficio del poeta en una sociedad no es menos importante que la actividad de un médico, la de un arquitecto o la de un panadero. Yo creo que es muy necesaria, puesto que el poeta trabaja directamente con lo que hace al hombre un hombre: el lenguaje. El lenguaje es una dimensión constitutiva de nuestro ser y no una simple convención de signos. Toda sociedad se funda en el lenguaje, la poesía siempre nos lo recuerda. El poeta es aquel que crea otro lenguaje dentro de la propia lengua. Por citar algunos ejemplos: Góngora, Darío y Borges crearon, dentro del español y en distintos periodos históricos, otro idioma, y lo hicieron con las palabras habituales, pero llevadas a un máximo de tensión.

ETL: ¿Cuál es tu opinión sobre la traducción en la literatura y el rol que se le da al traductor? 

AH: Es una pregunta difícil de responder. El tema de la traducción, si nos ceñimos únicamente a la poesía, es vasto y complejo. Cada traductor tendrá su punto de vista. Creo que traducir poemas es también escribir nuestra obra. La traducción va de la mano con el oficio de poeta. Traducimos no sólo por placer sino por afinidad estética y espiritual. De alguna manera, al leer a otros nos leemos a nosotros mismos, nos escuchamos en otra voz. Este es el primer paso en la traducción de poesía: escuchar lo que nos dice el poema; un poema no se lee, se escucha.

ETL: Siendo que eres completamente bilingüe en español y francés, ¿qué opinas sobre la traducción al francés de tu obra? ¿Participaste en este proceso junto a Gaëtane Müller Vasseur o cómo fue? 

AH: En principio, es un placer haber sido traducido a la lengua de Baudelaire, Breton y Quignard. Haber publicado este libro en Francia es un honor, me siento muy agradecido, con mi traductora y con la editorial Phloème: la edición es de verdad muy bella, sobria, limpia, elegante, es lo que se conoce como el buen gusto francés. La traducción de Sajadura/Incision nos llevó nueve meses. Hablábamos una vez por semana o cada quince días. Fue un trabajo arduo y emocionante: hubo puntos de convergencia pero también varios de divergencia, lo cual hizo más provechoso el proceso. Tengo la suerte de contar con una traductora fina, sensible y erudita, que mira todo en detalle, le tengo mucha confianza. Actualmente avanzamos en la traducción de mi libro Madre saturno y también en la de un libro nuevo de poemas…

ETL: ¿Qué ha sido lo más difícil para ti como inmigrante y qué le dirías a aquellos que jamás han inmigrado y vivido esta experiencia?

AH: La adaptación a una lengua distinta a la nuestra es siempre difícil. Toda lengua condiciona nuestra manera entender la realidad, de expresar nuestras emociones, de plantear nuestros pensamientos, pero apropiarse de otro idioma es adquirir un nuevo punto de vista sobre el mundo, conocerse a sí mismo de otro modo. La poesía es un combate sin tregua contra las imposiciones de la lengua, es la forma más radical de socavarla y hacer que diga otra cosa. La poesía, puesto que es creación, es la raíz de todo lenguaje. El poeta es un ser sensible a las palabras (al peso, color, volumen, temperatura y textura de cada palabra)  y se nutre del lenguaje de su tiempo, de su entorno. Vivimos una época en la que las distancias han sido prácticamente abolidas y un solo idioma no basta para interactuar con nuestro mundo, tan complejo y acelerado. El radar sensible de la poesía está siempre atento a las mutaciones de la realidad.

ETL: ¿Dónde has encontrado tú fuerzas como inmigrante en un lugar donde se habla otro idioma y hay una cultura distinta a la tuya?

AH: La poesía siempre ha sido para mí, pero no nada más, un refugio contra el ruido y las mezquindades del mundo. A pesar de que vivo en Francia desde hace seis años, el mismo tiempo en que no he regresado ni una sola vez a México, en ocasiones siento una especie de barrera tácita entre lo francés y yo. Sin embargo, esta distancia es buena pues me permite comprender a la sociedad francesa: sus actitudes, gustos, formas, maneras, también sus disimulos, su silencio, que a veces creo que es franca indiferencia disfrazada de cortesía. Mi vida en Francia no ha hecho que olvide mi pasado en tanto mexicano e hispanoamericano, al contrario, ha reforzado en mí ese sentimiento sin que se vuelva un dogma. Para escapar de la soledad en la que me he encontrado muchas veces en este país, he remontado el río de voces de mi tradición poética, he ido en busca del nido de sílabas del comienzo, porque al fin de cuentas, la biografía de un poeta no la constituyen los episodios personales sino el pasado de su lengua. La poesía es el territorio en el que mejor se manifiesta la evolución incesante de un idioma, en todos sus aspectos: fonéticos, sintácticos, morfológicos, etc.  

ETL: Por lo que percibo, la voz poética en este libro abraza y celebra la dualidad en ti, principalmente en la primera parte se demuestra un gran respeto por tus raíces ancestrales, por tradiciones heredadas, pero luego hay una lucha y pugna con el resto de tu ser y otros. ¿A qué se debe esto?

AH: Efectivamente, en este libro hay una pugna entre mi ser y el mundo, entre mi pasado y aquel momento presente de mi vida, de ahí el título. Se escribe poesía porque las cosas no andan bien, ni adentro ni afuera, porque el poeta es un inconforme y una conciencia, o mejor dicho, porque es una conciencia el poeta es un inconforme. Sajadura también se trata de una disputa con el lenguaje: “Cucarachas”, “Noches duras”, “Combate”, “Lejano interior”, “Distancia”, dan cuenta de ello. Todas esas emociones e ideas expresadas están contenidas por una forma: la del poema en prosa. La forma es una defensa contra la muerte. Creo que el libro refleja el estado de espíritu que atravesaba en aquellos momentos. Más que abrazar la dualidad, como en “Agua quemada”, esos poemas expresan la compleja heterogeneidad que es cada ser humano. Sajadura representa un camino que debía explorar, una estación en mi búsqueda poética. Hoy me siento lejos de ese tono. Sin embargo, el libro, en su conjunto, tiende a convencerme.

ETL:  ¿Qué ha significado la pandemia para ti?

AH: Habíamos pensado que el siglo XXI comenzó con los atentados terroristas, aquel 11de septiembre de 2001, al World Trade Center de Nueva York. Con frecuencia olvidamos que hemos sido muy privilegiados por haber vivido no sólo el paso de un siglo a otro, sino por haber asistido al cambio de un milenio. Esto es muy importante, algo único y extraordinario. De alguna manera fuimos contemporáneos de los cristianos del año mil. Nosotros también tuvimos ese sentimiento de “fin del mundo”. Un siglo necesita cierto tiempo, algunos años, para asentarse, para que le tomemos el pulso y miremos su rostro. La

pandemia del COVID-19 significó alejarnos definitivamente del siglo XX y entrar decididamente, no sin dolor, en el siglo XXI, el nuestro. La pandemia fue también un efecto

terrible de nuestros excesos vitales: hemos abusado de los recursos naturales, hemos contaminado los elementos y hemos herido de muerte a la tierra. Creo que uno de los grandes temas de nuestro siglo es precisamente la preservación del planeta. No tenemos otro. El virus del COVID nos puso de rodillas, nos mostró que todos somos vulnerables y nos recordó nuestra finitud. Menciono esto último porque en un país como Francia se tiende a escamotear la muerte, a ocultarla, a negarla, es casi un tabú hablar de ella. Pero esta actitud es propia de las sociedades capitalistas neoliberales, en donde el valor que impera es el consumo desmedido. La pandemia fue, entre otras muchas cosas, una ocasión para recobrarnos a nosotros mismos, tener el valor de mirarnos de frente y sentir más profundamente la presencia ausente de los otros.

ETL: Algo más que te gustaría añadir...

AH: La poesía es otra manera de resistir. Aunque algunos poetas creen que inventan temas y descubren nuevas emociones, la poesía siempre habla de lo mismo: el amor, el deseo, el erotismo, la mujer, el tiempo, la memoria, la muerte, la soledad. El poema le habla a cada hombre y a cada mujer. La poesía es una invitación a encontrarse con el otro, el poema es la puerta de entrada.

ETL: Gracias.

Más sobre el autor de Incision / Sajadura :

Audomaro Hidalgo (Villahermosa, Tabasco. 1983). Es poeta, ensayista y traductor. Ha publicado, entre otros, Incision (Phloème, 2022), Sajadura (Enésima, 2022) Madre saturno (SCT, 2020), Pequeña historia de la destrucción (Círculo de Poesía-Valparaíso México, 2017). Fue becario de la Fundación para las Letras Mexicanas y del FONCA. Obtuvo el Premio Tabasco de Poesía «José Carlos Becerra» 2013 y el Premio Nacional de Poesía «Juana de Asbaje» 2010. Estudió Literatura Hispanoamericana en la Universidad Nacional del Litoral, en Santa Fe, Argentina. Vive en Francia desde hace seis años.

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