“The Cheech”, un museo único que busca entender y reflejar a la comunidad chicana-latina de Estados Unidos
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En un candente miércoles de verano por la tarde -temperatura de mediodía en Riverside, California, 101 grados- el “Cheech” estaba repleto de familias, en su mayoría latinas, paseando por sus amplios salones, que miraban y también comentaban las pinturas de la exhibición.

Frente a una gran obra titulada “El arresto de los paleteros”, pintada en 1996 por Frank Romero, tres generaciones de mujeres de una familia reaccionaron de inmediato. “Así detienen a los vendedores ambulantes”, dijo la mayor, obviamente la abuela. “Creo que ya no hacemos eso en Los Ángeles”, dijo la hija. La nieta observaba y escuchaba, mientras tomaba una foto con su teléfono.

Esa conversación entre generaciones es justamente una de las cosas que Cheech Marín, el actor y coleccionista de arte chicano y María Esther Fernández, directora artística del museo, quieren lograr con este proyecto.

El Centro Cheech Marín para Arte y Cultura Chicanas (“The Cheech”), parte del Museo de Riverside, abrió sus puertas el 18 de junio pasado y ya está haciendo mella en el mundo del arte.

“Es algo muy potente…para mí lo fue cuando era joven y vi arte chicano, vi reflejos de mí misma que no veía en la escuela o fuera de mi comunidad inmediata”, dijo Fernández en una entrevista. “Es importante que la comunidad sienta que sus historias se están contando y que también tengan un rol en contarlas”.

MUSEO. El Centro Cheech Marín para Arte y Cultura Chicanas (“The Cheech”), parte del Museo de Riverside, abrió sus puertas el 18 de junio y ya está haciendo mella en el mundo del arte. | FOTO: Pilar Marrero para ETL
ARTE. Marín donó gran parte de su colección de arte chicano para la realización de este museo, en la antigua y remodelada biblioteca pública de Riverside. | FOTO: Pilar Marrero para ETL


Marín donó gran parte de su colección de arte chicano, obtenida durante décadas, para la realización de este museo, en la antigua y remodelada biblioteca pública de Riverside, una ciudad mayoritariamente latina enclavada en el Inland Empire, una hora al este de Los Ángeles.

Durante una entrevista con El Tiempo Latino, Marín comentó que su colección “va muy bien con esta ciudad tan Chicana (que para él engloba lo latino)”.

“Está en el corazón de esta audiencia a la que queremos hablar y de la que queremos hablar”, dijo Marín. “Pero esta es nuestra entrada en el ‘mainstream’ del arte estadounidense y queremos aprovechar lo más posible”.

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Por años, mientras trabajaba como actor y comediante, Marín compró arte de los artistas que se iniciaron con el Movimiento Chicano de los años 70s y 80s y también de los que vinieron después, varias generaciones influenciadas o no por esos primeros artistas.

Siempre pensó que era una pena que el mundo del arte en los Estados Unidos no les diera el espacio y la importancia que merecían.

“Me di cuenta de que este arte tenía una gran influencia mexicana y también de la cultura popular estadounidense. ¿Por qué no los mostraban en galerías y museos? Nunca nadie respondió esa pregunta”, indicó.

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Para Marín, de quien se dice acumuló la más grande colección de arte chicano del país, ese arte es arte estadounidense. “Para mí no hay distinción en esto. Somos arte estadounidense, una faceta de este, y quizá, la más importante”, dijo. “Yo he estudiado todas las escuelas de arte y por el tiempo que tiene, la observación y descripción de la cultura en todas sus formas, esta escuela de arte no tiene parangón en este país”, asegura.

El variado arte de esta escuela Chicana -en la que Marín incluye a muchos otros artistas latinos “que no saben que también son chicanos”- representa el sabor, la esencia de una comunidad muy diversa.

“Vemos una miríada de perspectivas diferentes en mil tonos diferentes de marrón, desde la más pública y la más desgarradora de nuestras historias hasta la más personal e íntima”.
Hay un propósito social detrás de “The Cheech” o “El Cheech”, como se diría en español. Marín quiere que todas esas variadas formas que tiene la comunidad latina en los Estados Unidos se reúnan y se encuentren, por lo que tiene de coincidencias, más que por las diferencias.

“Si el resto del país quiere estar dividido, no sé qué hacer al respecto. Pero puedo dar pasos y puedo proponer oportunidades para que nuestra comunidad tenga una mayor comprensión de qué somos y quiénes somos”, afirmó.

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Para Fernández, la directora artística, la visión del museo es “complicar” lo que la gente piensa del arte chicano. En otras palabras, salir de los estereotipos y de las simplificaciones extremas y definir la complejidad de toda la gente de origen latinoamericano en los Estados Unidos.

Los directivos del Museo de Arte de Riverside y líderes del gobierno local y estatal, que trabajaron por 5 años para hacer este sueño realidad, están satisfechos con el resultado.
Drew Oberjuerge, la directora ejecutiva del Museo, no puede esconder su alegría ante la cantidad de gente que está visitando el museo este día de semana cualquiera por la tarde. “Mira esto…”, señala hacia la gente en las salas. Y acota: “Para mí, este es un proyecto de esperanza”.

*Pilar Marrero es periodista y escritora y vive en Los Ángeles desde 1986.

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