Foto: Referencial - Cortesía Pexels
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El fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos de anular el Roe vs Wade en todo el país, así como dictaminar que los estados pueden prohibir los abortos, ha generado que los trabajadores de las clínicas que cerraron los servicios de interrupción del embarazo lidien con el miedo y el estrés en medio de la incertidumbre.

La Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés) demandó en nombre de la única clínica de abortos que opera en West Virginia, y que se vio obligada a suspender sus procedimientos por una ley estatal del siglo XIX que los prohibía, para que que la ley sea declarada inaplicable para que el personal pueda reanudar los abortos de inmediato. Otros estados se encuentran en varias etapas de limbo legal.

"Literalmente me enferma". La enfermera superior de la clínica de abortos de West Virginia, Danielle Maness, no sabe si volverá a tratar pacientes en esa área: "literalmente me enferma y no sabemos que les depara el futuro" a los residentes que dependen del Centro de Salud de la Mujer de Virginia Occidental.

  • Considera que "es el tipo de angustia que es difícil poner en palabras", ante la incertidumbre todos están imaginando escenarios de lo que les podría pasar.
  • Afirma que las conversaciones que el personal tuvo con pacientes descontrolados durante el día del fallo se repite inevitablemente en sus memorias: "no creo que ninguno de nosotros pueda bloquearlo",

Un halo de esperanza. Al igual que muchas clínicas que se dedican a hacer estos procedimientos, este centro no ofrecía el servicio todos los días. En la semana también se dedicaban a la atención ginecológica de rutina, en especial para pacientes de bajos recursos con Medicaid que no tienen a donde ir. El pensamiento de que pueden continuar con esos trabajos ha animado a los empleados.

Días de crisis. Maness comentó que tras conocerse la decisión de la Corte Suprema, ella fue uno de los pocos miembros del personal que llamó a los pacientes para cancelar las citas de aborto, y el miedo que mostraron las personas al otro lado de la línea fue algo que nunca había experimentado.

  • El personal estuvo en modo de crisis durante varios días, aunque tanto ellos como otros en el país aguardaban por ese fallo durante meses.
  • La directora ejecutiva de esa clínica, Katie Quiñonez, aseguró: "Crees que estás preparado para el momento, pero nunca estás realmente preparado hasta que es realidad", asegura que siempre recordará ese viernes como uno de los peores días de su vida.

El lunes cuando ella y su personal volvieron a trabajar, no se dedicó a llenar las vacantes de las citas de aborto canceladas; aunque algunos pacientes aún requerían otros servicios, su prioridad era que los trabajadores se recuperaran. Aunque las salas de la clínica permanecieron mayormente vacías, oscuras y silenciosas, los teléfonos seguían sonando.

  • Quiñonez reitera que su personal necesita espacio y tiempo "para procesar esta pérdida tan traumática ... y todo el trauma secundario que estamos experimentando de todos los pacientes".

Nuevos horizontes. Todos se enfocan en mantener abierta la clínica, aunque el servicio de aborto representa el 40% de los ingresos, lo que podría traducirse en despidos a futuro, sin embargo, la directora de la clínica está decidida a evitar ese escenario.

  • La estrategia para sacar adelante el centro de salud es alentar a los residentes a transferir su atención ginecológica a la clínica y ofrecer otros servicios como terapia hormonal de afirmación de género, así como la prevención y tratamiento del VIH

“Sí, estamos cansados, estamos devastados, estamos enojados”, sostuvo Quiñonez. “Pero esto está lejos de terminar. Quiero asegurarles a las personas que, independientemente de lo desesperado y oscuro que se sienta en este momento, este no es el final”.

Fuente principal: AP

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