Al Schmidt, antiguo comisionado de la ciudad de Filadelfia, Bjay Pak, antiguo fiscal federal para Atlanta, y Benjamin Ginsberg, un abogado electoral basado en Washington, son juramentados durante la audiencia del 13 de junio del comité de la Cámara que investiga los ataques al Capitolio. FOTO: Washington Post por Jabin Botsford.

Principales conclusiones hasta el momento con miras a la última sesión esta noche antes del descanso de verano en el Congreso.

Las audiencias del 6 de enero en el Congreso han dejado caer una serie de bombas sobre la planificación y ejecución del ataque al Capitolio, todo con el objetivo de demostrar que el presidente Donald Trump es el responsable del mismo.

Mientras la comisión prepara lo que podría ser su última audiencia programada del verano, he aquí las principales conclusiones tras casi dos meses de audiencias en el Congreso sobre el asalto del 6 de enero de 2021.

1. El comité responsabiliza a Trump del ataque al Capitolio.

Según la ex asesora de la Casa Blanca Cassidy Hutchinson, el expresidente sabía que los manifestantes acudían armados a la manifestación "Stop the Steal (Detengan el robo)” -con "cuchillos, armas en forma de pistolas y rifles, aerosoles para osos, chalecos antibalas, lanzas y astas de bandera", pero les instó a ir al Capitolio de todos modos.

Hutchinson también testificó que un miembro del equipo de seguridad del presidente le dijo que Trump, en el vehículo presidencial, trató de forcejear físicamente con un agente del Servicio Secreto para que lo llevara al Capitolio.  Al volver a la Casa Blanca, Trump se quedó inmóvil durante horas mientras la violencia crecía y no tomó ni una sola vez el teléfono para llamar a los militares y pedirles que intervinieran y la detuvieran, afirma el comité.

Además, su discurso del 6 de enero puede no haber sido espontáneo en cuanto a instar a los manifestantes a ir al Capitolio: el comité compartió un borrador de un tuit que Trump había visto (pero que no reenvió) en el cual se alentaba a la gente a marchar al Capitolio.

2. A Trump se le dijo, repetidamente, que había perdido las elecciones.

Cuando comenzaron estas audiencias, era una incógnita con cuanta frecuencia y claridad los asesores de Trump le informaban que había perdido. Muchas veces, el comité lo ha demostrado. El ex fiscal general William Barr contó que le dijo al presidente que las diversas acusaciones de fraude generalizado eran fáciles de desacreditar, y que la idea de que las elecciones habían sido robadas eran "una porquería".  "Me sentí un poco desmoralizado porque pensé: 'Por Dios, si realmente cree estas cosas, se ha alejado de la realidad'", declaró Barr. Contó que dimitió en parte porque Trump no lo escuchaba.

"Él pensaba que las elecciones habían sido robadas o estaban amañadas y que había un fraude generalizado", declaró el sucesor de Barr como fiscal general, Jeffrey Rosen.  "Y yo le había dicho que nuestras revisiones no habían demostrado que así fuera".

En diciembre, después de que el colegio electoral confirmara la victoria de Joe Biden, los funcionarios de la Casa Blanca dijeron que le habían pedido a Trump que cediera.

Sin embargo, Trump se apartó sistemáticamente de los hechos y siguió indagando sobre diversas vías para mantenerse en el poder.  Un pequeño grupo de abogados y asesores externos estaban dispuestos a darle algunas ideas -como incautar las máquinas de votación o declarar ley marcial- incluso cuando ellos mismos reconocían que no tenían pruebas para respaldar sus afirmaciones de fraude, y que era probable que sus planes fueran ilegales.

A mediados de diciembre, esto culminó en una "desquiciada" reunión de seis horas en la Casa Blanca entre los asesores de Trump y sus abogados externos, entre ellos Rudy Giuliani y Sidney Powell.  Trump la presenció completa y finalmente pareció ponerse del lado de quienes planteaban las teorías de conspiración.  Luego empezó a reunir a sus partidarios para que acudieran a Washington DC el 6 de enero. "Estén allí, será algo salvaje", dijo en un tuit enviado horas después de esa reunión.

"Donald Trump no puede eludir su responsabilidad argumentando se abstuvo voluntariamente de involucrarse", advirtió la vicepresidenta del comité, la representante Liz Cheney (R-WY).

3. La comisión ha planteado al menos cuatro delitos que creen que puede haber cometido Trump.

¿Intentó Trump de forma "deshonesta" detener un procedimiento oficial del Congreso?

El testimonio de Hutchinson, por encima de todos los demás, sugirió que sí: ella expuso las repetidas advertencias que recibieron Trump y sus principales asesores sobre la posibilidad de que se produjeran actos de violencia el 6 de enero.  Sin embargo, Trump instó a sus partidarios a ir al Capitolio de todos modos y, según Cheney, incluso se mostró abierto a que corearan "Cuelguen a Mike Pence".  Según Hutchinson, el consejero de la Casa Blanca Pat Cipollone, advirtió sobre lo que podría ocurrir si el presidente instaba a la gente a ir al Capitolio:  "Nos van a acusar de todo tipo de delitos si generamos ese movimiento".

¿Cometió Trump una conspiración sediciosa?

Esta es la acusación que los fiscales federales han formulado contra los principales líderes de las milicias de derecha que, según dicen, organizaron el ataque al Capitolio.  La comisión dedicó un tiempo importante a vincular a Trump con estos grupos extremistas, un paso necesario para demostrar que Trump cometió este delito.  Mostraron vídeos y fotos que revelaban que personas de su órbita tenían estrechos vínculos con estos líderes. Y destacaron repetidamente cómo los tuits de Trump rebotaban en las redes sociales. "Estuve pendiente de cada palabra que decía", declaró Stephen Ayres, que se declaró culpable de un delito menor tras ingresar ilegalmente en el Capitolio el 6 de enero.

¿Participaron Trump o sus aliados en la manipulación de testigos?

Este es otro delito federal grave. Durante dos audiencias seguidas, el comité ha dicho que aliados del ex presidente -o el propio Trump- llamaron a los testigos, a veces instándolos a no declarar ante el comité. La comisión afirmó que remitió información al Departamento de Justicia sobre una llamada que hizo Trump.

¿Cometió Trump un fraude electrónico?

La comisión ha revelado que Trump recaudó millones de dólares para un fondo de defensa electoral que, según sus ayudantes técnicamente no existía, y en cambio desvió el dinero a su Comité de Acción Política que podría ayudarlo a postularse a la reelección algún día.

Pero plantear estos delitos no significa que Trump vaya a ser acusado de ellos. El Congreso no tiene capacidad para acusar a nadie de un delito. Lo máximo que puede hacer es remitir todo esto al Departamento de Justicia, el cual se ha mostrado receloso a la hora de investigar -y mucho menos de acusar- a un expresidente.

4. Trump y sus asesores presionaron a los funcionarios para que lo mantuvieran en el poder.

Antes del asalto, Trump intentó accionar las palancas del Gobierno, desde legisladores estatales hasta los funcionarios del Departamento de Justicia, para anular las elecciones. El comité dio vida a algunas de estas campañas de presión.

El presidente de la Cámara de Representantes de Arizona, el Republicano Rusty Bowers, describió conversaciones con Trump y Giuliani en las cuales le pedían que convocara a la legislatura estatal y determinara de alguna manera que Trump había ganado en Arizona.  "Les dije: ‘miren, me están pidiendo que haga algo que es contrario a mi juramento' ", replicó Bowers.

El secretario de Estado de Georgia, el Republicano Brad Raffensperger, declaró sobre una llamada telefónica durante la cual Trump le pidió que "encontrara" suficientes votos en Georgia para declararlo ganador.  Trabajadores electorales y funcionarios estatales de todo el país declararon haber recibido amenazas de muerte por hacer su trabajo.  "No hay ningún lugar en el que me sienta segura", contó la ex trabajadora electoral de Georgia Ruby Freeman.

Trump también trató de conseguir que funcionarios federales validaran sus afirmaciones de fraude electoral, y luego llegó a tratar de reemplazar a los funcionarios que se negaron, según las pruebas compartidas por el comité.  Jeffrey Clark, un abogado antes poco conocido del Departamento de Justicia, estuvo a punto de ser nombrado fiscal general gracias a su voluntad de cuestionar públicamente los resultados válidos de las elecciones. (Otros funcionarios del Departamento de Justicia advirtieron a Trump de una dimisión masiva si nombraba a Clark). El FBI recientemente allanó la casa de Clark.

Y la comisión ilustró hasta qué punto Trump parecía contar con el respaldo del gobierno.  Después de que Barr dijera públicamente que "no había visto fraude a una escala que pudiera generar un resultado diferente en las elecciones", Trump airadamente arrojó su almuerzo contra la pared salpicándola con ketchup, declaró Hutchinson.

Cuando estos esfuerzos fracasaron, Trump giró su atención hacia ataques al proceso de certificación del voto el 6 de enero en el Congreso.

5. La 'absurda' idea de presionar a Pence para que anule los resultados electorales.

La siguiente campaña de presión recayó con fuerza en el vicepresidente Mike Pence, quien presidía la certificación de los resultados electorales por parte del Congreso, el último paso para confirmar la victoria de Biden.

Según el comité, el abogado de Trump, John Eastman, lideró esta embestida presionando regularmente a los principales asesores de Pence para que el vicepresidente rechazara los resultados electorales de los estados donde había perdido Trump como forma de devolver las elecciones a los estados Republicanos.  Pence concluyó que eso sería inconstitucional.

Los impulsores de este plan también pueden haber llegado a esta conclusión.  Eastman admitió que si Pence seguía adelante con ello, "perderían por 9-0 en la Corte Suprema", declaró Greg Jacob, asesor de Pence.  La comisión ofreció muchas otras pruebas de que Eastman y otros sabían que sus planes eran potencialmente ilegales.

El comité también recibió a una luminaria jurídica Conservadora -el ex juez federal J. Michael Luttig- quien afirmó a la nación en términos inequívocos que lo que Trump y Eastman estaban impulsando era más que peligroso: "Esa declaración de Donald Trump como próximo presidente habría sumido a Estados Unidos en algo yo evaluaría equivalente a una revolución dentro de una crisis constitucional en Estados Unidos", dijo en un lenguaje cuidadosamente calculado, calificando la idea de "absurda".

Durante el ataque, el comité ha revelado que Pence se acercó a menos de 40 píes (12 metros) de los alborotadores, que, azuzados por un tuit de Trump en el que acusaba al vicepresidente de falta de coraje, invadieron el Capitolio al grito de "cuelguen a Mike Pence".  La determinación de Pence se fortaleció mientras se escondía de la turba en un aparcamiento junto con su familia y sus principales ayudantes. Antes, dijo en privado que confirmar la victoria de Biden "puede ser lo más importante que haga", según declaró su ayudante.

6. El aparato del Partido Republicano ayudó a Trump a intentar anular los resultados de 2020.

A lo largo de la audiencia, el comité mencionó nombres de legisladores Republicanos que, según ellos, ayudaron a Trump a intentar anular su derrota electoral.

En la mañana del 6 de enero, el principal asesor del senador Ron Johnson (R-WA), se encargó de entregar al personal de Pence una lista de electores adversos que declaraban que Trump había ganado Wisconsin y Michigan.  ("No le des eso", advirtió un asesor de Pence). El Departamento de Justicia está investigando si es ilegal el esfuerzo por presentar electores no confirmados de Trump -un plan liderado por Giuliani.

El comité difundió un vídeo en el cual la representante Debbie Lesko (R-AZ) y partidaria de Trump, advertía en privado a los miembros del Congreso que los partidarios de Trump "se van a volver locos" el 6 de enero.  Pero a pesar de sus preocupaciones privadas, votó en contra de la certificación de los resultados electorales ese día.  La comisión destacó sus acciones para ilustrar el silencio generalizado de los Republicanos que condujo al ataque y a su posible complicidad.

Cheney es una de dos representantes del partido Republicano que accedieron a formar parte de este comité.  Ella advirtió a sus colegas al comienzo de las audiencias:  "Llegará un día en que Donald Trump no esté, pero su deshonra permanecerá".

7. Tras el asalto, arrepentimientos y peticiones de indulto.

El comité compartió una notable expresión de remordimiento de un alto asesor de la campaña de Trump después del ataque:  "Estamos hablando de que Trump impulsaba la incertidumbre en nuestro país, un presidente en funciones que pedía una guerra civil", escribió en un mensaje de texto el ex asesor de campaña de Trump, Brad Parscale.  "Esta semana me siento culpable por haberlo ayudado a ganar".

Y reveló también el comité que varios congresistas Republicanos solicitaron indultos para sí mismos y para otros, entre los que se encuentran los representantes Mo Brooks de Alabama, Matt Gaetz de Florida, Andy Biggs de Arizona, Louie Gohmert de Texas, Scott Perry de Pensilvania y Marjorie Taylor Greene de Georgia. Muchos de ellos han negado haber pedido el indulto.

Asimismo puede haber habido una "lista de indultos", según un correo electrónico que la comisión obtuvo de parte de Eastman. Envió un correo electrónico a Giuliani días después del ataque: "He decidido que debo estar en la lista de indultos, si es que eso sigue en marcha".

8. La violencia aterradora, analizada nuevamente.

La comisión inició sus audiencias tratando de trasladar al público estadounidense a ese violento día, con imágenes nunca vistas de los atacantes marchando hacia el Capitolio y rompiendo ventanas para entrar.

"No podemos aguantar esto, hay demasiada gente.  Míralo desde este punto de vista. Estamos j------", dice un agente aterrorizado en las videos de cámara corporal obtenidas por la comisión.

La oficial de la Policía del Capitolio Caroline Edwards testificó en persona.  Fue una de las primeras agentes heridas al intentar contener a los amotinados, y su testimonio, debido a que estuvo en la primera línea del ataque, fue especialmente inquietante.

"Vi a amigos con la cara llena de sangre. Me resbalaba en la sangre de la gente", dijo Edwards,"... fue una carnicería".

Washington Post - Amber Phillips

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