La representante Liz Cheney (R-WY) ha liderado el ataque al expresidente Donald Trump desde dentro de su propio partido, a través de su desempeño como vicepresidenta del comité que examina los hechos del 6 de enero, 2021, en la Cámara de Representantes. FOTO: Bloomberg por Al Drago.

La vicepresidenta de la comisión del 6 de enero ha desempeñado un papel crucial en la disminución del apoyo al expresidente de los Estados Unidos.

Desde el 6 de enero de 2021, Liz Cheney se ha centrado en un único objetivo: asegurarse de que Donald Trump no vuelva a ocupar la Oficina Oval.

Ayer jueves llegó un paso más cerca de lograr esa ambición al concluir la última de una serie de audiencias en directo en las que se investiga el asalto del año pasado en el Congreso de Estados Unidos, y las actuaciones del expresidente en torno al mismo.

La serie inicial de emisiones culminó con una última sesión en horario de máxima audiencia el jueves que exploró lo que Trump estaba haciendo mientras ocurrían los disturbios. "[Trump] se negó a defender nuestra nación y nuestra constitución. Se negó a hacer lo que todo presidente estadounidense debe hacer", dijo Cheney durante la audiencia.

La investigación ha dañado los índices de aprobación del expresidente, ha hecho que Cheney se gane un grupo de admiradores liberales, lo que nadie habría imaginado, e incluso ha dado un empujón a los Demócratas de cara a las elecciones de medio mandato de noviembre.

"De todas las personas que iban a rescatar a los Demócratas de cara a las elecciones de noviembre, no esperaba que fuera Liz Cheney", dijo un asesor del Congreso.

"Liz Cheney ha sido la estrella del espectáculo", afirmó Norman Eisen, que trabajó como asesor de la comisión que llevó a cabo la primera destitución de Trump. "Es gracias a la comisión, y especialmente a ella, que ahora tenemos este peso de pruebas para procesar a Trump".

La comisión del 6 de enero se creó el año pasado tras una larga disputa sobre qué Republicanos debían formar parte de ella. Para Cheney, la decisión de rechazar a los líderes de su partido y unirse fue fácil, aseguraron personas cercanas a ella, a pesar de que significaba que perdería su posición dentro del partido en el Congreso y podría hasta perder su escaño en noviembre próximo.

"Cuando Liz dejó el Congreso el 6 de enero, estaba diciendo a sus compañeros Republicanos que tenían que destituir a Trump", declaró un funcionario del Congreso que ha trabajado con la comisión.  "Ella creyó absolutamente desde el principio que Trump había incitado el motín, y por eso nunca puso en duda la necesidad de investigarlo".

Cheney declaró esta semana al New York Times que trabajar en la comisión es "tal vez lo más importante que jamás haya hecho".

Cada uno de los miembros del comité (siete Demócratas y dos Republicanos) ha asumido el liderazgo de una parte diferente de la investigación.  Pero quienes han trabajado en él dicen que, tras bastidores, Cheney es quien ha tomado muchas de las decisiones más importantes.

Desglosó la investigación en siete partes, y cada una fue la base de cada una de las audiencias.  También estuvo presente en casi todas las declaraciones, aunque los investigadores de la comisión eran los que dirigían el interrogatorio.  Según personas informadas sobre las audiencias, ella tuvo una gran influencia en dos decisiones cruciales: centrarse exclusivamente en los 64 días entre las elecciones y el 6 de enero, y dejar que los Republicanos contaran la historia.

"Esta comisión les ha mostrado el testimonio de docenas de testigos Republicanos, las mismas personas que sirvieron lealmente al presidente Trump durante años", expresó Cheney durante la audiencia del jueves. "El caso contra Donald Trump en estas audiencias no está hecho por testigos que eran sus enemigos políticos.  Se trata, en cambio, de una serie de confesiones de personas designadas por el propio Donald Trump, sus propios amigos, sus propios funcionarios de campaña... y su propia familia".

La experiencia de Cheney como abogada le permitió abordar el material con un rigor que, según muchos de los implicados, es poco habitual en una comisión del Congreso.  Además, sus impecables credenciales conservadoras y sus contactos (es la hija del ex vicepresidente Dick Cheney) le permitieron reclutar testigos no disponibles a otros.

"He trabajado en muchas audiencias del Congreso y he testificado en directo", dijo Al Schmidt, ex comisionado de la ciudad de Filadelfia, quien testificó en la segunda audiencia. "Esto me hizo sentir más como un testigo en el estrado".

Richard Donoghue, el ex fiscal general adjunto en funciones que testificó en la quinta audiencia, declaró: "Se han centrado en recopilar los hechos sobre el 6 de enero y dejar que los responsables de la toma de decisiones (ya sea el Congreso, el Departamento de Justicia o el público) decidan por sí mismos".

Donoghue añadió que, aunque varios miembros de la comisión participaron en su declaración inicial (que tuvo lugar a través de Zoom en octubre de 2021), Cheney fue quien permaneció durante casi toda la sesión e hizo las preguntas más detalladas.

Nick Quested, el director de documentales británico que estaba haciendo una película sobre los grupos de extrema derecha implicados en la violencia y que testificó durante la primera audiencia, señaló que la comisión hizo una amplia comprobación de sus antecedentes antes de decidir que debía aparecer en vivo.

"Pude ver el increíble detalle de su interrogatorio", expresó sobre la primera reunión que mantuvo con los investigadores. "Todo se había evaluado rigurosamente y confirmado con múltiples fuentes".

Personas cercanas a Cheney creen que algunos de los testigos estrella no habrían declarado de no ser por ella.  Bill Barr, el ex fiscal general de Trump que ha proporcionado algunos de los testimonios más explosivos de la comisión, fue parte del mismo gabinete que su padre bajo el mandato del presidente George HW Bush.

"Era imposible que Barr le negara su participación a Liz Cheney", dijo Barbara Comstock, excongresista Republicana y vieja amiga de Cheney.  "El problema que tienen muchos de estos Republicanos veteranos con la presencia de Liz es que podían huir del comité pero no podían esconderse".

El trabajo de la comisión no ha sido elogiado por todo el mundo.  Algunos miembros de la opinión pública dicen que el comité se apresuraron al entrevistar a Cassidy Hutchinson, la asesora de la Casa Blanca quien testificó que Trump había tenido un altercado con el Servicio Secreto, para luego ser contradicha por fuentes de la agencia de seguridad (aunque extraoficialmente).

Otros, como el encuestador Republicano Frank Luntz, creen que la comisión ha sido demasiado selectiva en el uso de los videos, lo que ha permitido a los partidarios de Trump acusar a los miembros de editar demasiado el material.

Pero las encuestas sugieren que las audiencias han cambiado la opinión pública.  El apoyo para enjuiciar a Trump subió 6 puntos porcentuales desde finales de abril hasta finales de junio, con una clara mayoría ahora a favor.  Mientras tanto, los índices de aprobación de Trump han caído del 46 % a finales de abril al 42 % actual.

Los Demócratas que quieren convertir las elecciones intermedias en otro referéndum sobre Trump están encantados.

"Creo que la gente ha comenzado a tener en cuenta el regreso de MAGA (Make America Great Again)", expresó Simon Rosenberg, un estratega Demócrata.  "Estas no van a ser las típicas elecciones de medio período".

Para los Republicanos, las audiencias han propiciado la búsqueda de alguien que pudiera ser su candidato presidencial en lugar de Trump para 2024.

Las cifras publicadas esta semana muestran que la recaudación de fondos del expresidente han disminuido en los últimos tres meses, y más de la mitad de los miembros del partido Republicano dicen que votarían a otra persona en unas elecciones primarias presidenciales, aunque están divididos entre sus rivales.

Cheney ha insinuado que podría lanzarse a la contienda presidencial en 2024, pero los expertos dicen que es poco probable que gane la nominación Republicana o las elecciones generales.  En cambio, su principal logro podría ser resaltar a alguien más para que se enfrente a Trump ahora que se ha visto afectado por la comisión.

"Va a haber un gran abanico de Republicanos que se postularán para 2024 gracias al trabajo de Liz Cheney", dijo Comstock. "Todos deberían arrodillarse y darle las gracias, aunque no lo harán".

Courtney Weaver en Washington y Caitlin Gilbert en Nueva York

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