El alto representante de la Unión Europea para la Política Exterior, Josep Borrell, durante una rueda de prensa antes de la reciente reunión del Consejo de Relaciones Exteriores de la alianza. FOTO: EFE/EPA/STEPHANIE LECOCQ.

Un acuerdo restablecido demostrará que es posible alcanzar acuerdos internacionales equilibrados en tiempos turbulentos.

Hace siete años, los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, Alemania, Irán y el alto representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad llegaron a un acuerdo diplomático histórico.  El Plan de Acción Integral Conjunto (PAIC) fue el resultado de años de intensa diplomacia sobre el programa nuclear de Irán y obtuvo el respaldo unánime del Consejo de Seguridad de la ONU.

Garantizó límites estrictos a las actividades nucleares de Irán y el régimen de vigilancia e inspección más amplio jamás aplicado por el Organismo Internacional de Energía Atómica.  A cambio, abrió la posibilidad de beneficiarse económicamente del levantamiento de las sanciones de EEUU, la UE y la ONU a Irán.

La plena aplicación de este acuerdo se ha visto afectada gravemente por la decisión de Donald Trump en 2018 de retirar a EEUU de este y llevar a cabo una campaña unilateral de "máxima presión".  Por su parte, Irán aumentó su actividad nuclear hasta niveles alarmantes.  Lamentablemente, también limitó la supervisión del OIEA, al tiempo que no ha cooperado plenamente con el organismo en virtud de sus obligaciones básicas de salvaguardia.  Falló la "presión máxima".  Mientras tanto, y a pesar de los esfuerzos del resto de los participantes, el pueblo iraní se ha visto privado de todos los beneficios del levantamiento de las sanciones.

Para revertir esta peligrosa escalada, en mi calidad de coordinador del PAIC, aproveché el impulso político de una nueva administración estadounidense para lanzar en abril de 2021 un proceso diplomático en el que intervinieran los participantes del PAIC y EEUU. El objetivo era facilitar el regreso de EEUU al acuerdo y el pleno cumplimiento de los compromisos del PAIC por parte de EEUU e Irán.

Luego de 15 meses de intensas y constructivas negociaciones en Viena y de innumerables interacciones con los participantes del PAIC y con EEUU, llegué a la conclusión de que se agotó la posibilidad para alcanzar compromisos adicionales significativos. Ahora puse sobre la mesa un texto que aborda, con todo detalle, el levantamiento de las sanciones y las medidas nucleares necesarias para restablecer el PAIC.

Este texto representa el mejor acuerdo posible que yo, como facilitador de las negociaciones, veo factible. No es un acuerdo perfecto, pero aborda todos los elementos esenciales e incluye compromisos que con mucho esfuerzo han asumido todas las partes. Es necesario tomar decisiones ahora para aprovechar esta oportunidad única de éxito y liberar el gran potencial de un acuerdo implementado en su totalidad. No veo ninguna otra alternativa integral o eficaz al alcance de la mano.

Sabemos que el PAIC sigue siendo políticamente polarizante en Washington a medida que se acercan las elecciones de mitad de mandato. Puede que el acuerdo no haya abordado todas las preocupaciones de EEUU con respecto a Irán. La UE comparte preocupaciones que van más allá del asunto nuclear, como los derechos humanos y las actividades regionales de Irán. Los abordamos continuamente con Irán en conversaciones bilaterales. El PAIC no los aborda y se supone que nunca lo haría. No obstante, sí brinda el beneficio de poner fin al programa nuclear iraní, anteriormente en expansión, y abrirlo a la estricta supervisión e inspecciones del OIEA. Esto lo convierte en una piedra angular de la arquitectura mundial de no proliferación.

Si se vuelve ahora a la total implementación del acuerdo, se pueden recuperar esos beneficios mediante, entre otras cosas, las estrictas limitaciones a la capacidad iraní de enriquecer uranio y la estrecha vigilancia por parte del OIEA. También puede ayudar a conseguir una dinámica de seguridad más cooperativa en la región, lo cual será positivo para fortalecer la confianza.

Asimismo, sabemos que en Teherán tienen dudas importantes sobre la plena aplicación de un acuerdo luego de la experiencia negativa de los últimos años. Sin embargo, el acuerdo que se puso sobre la mesa refleja la determinación de todos los participantes del PAIC de garantizar su sostenibilidad, incluido el compromiso del presidente Joe Biden y las garantías de EEUU en este sentido. De este modo, el acuerdo está mejor protegido frente a posibles maniobras unilaterales apuntadas a socavarlo.

Cada día sin acuerdo en Viena pospone los beneficios económicos concretos para el pueblo iraní provenientes del levantamiento sustancial de las sanciones estadounidenses y los beneficios que implica la no proliferación para el mundo.  Si se llega a un acuerdo ahora, habrá dividendos económicos y financieros importantes, además de que se verá reforzada la seguridad regional y mundial. Rechazarlo asegura una pérdida en ambas cuestiones, quién sabe por cuánto tiempo.

Este es el momento de tomar decisiones políticas rápidas para concluir las negociaciones de Viena sobre la base de mi texto propuesto y volver inmediatamente a un PAIC aplicado en su totalidad. El acuerdo sirve a la causa de la no proliferación a cambio del levantamiento de las sanciones, ya que demuestra que en tiempos turbulentos aún son posibles los acuerdos internacionales equilibrados.

Si se rechaza el acuerdo, nos arriesgamos a una peligrosa crisis nuclear, con la perspectiva de un mayor aislamiento para Irán y su pueblo. Es nuestra responsabilidad conjunta cerrar el acuerdo.

Josep Borrell

El autor es el alto representante de la Unión Europea para relaciones exteriores y política de seguridad.

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