Albert Pujols ha sido una fiesta en su tour de despedida / Foto captura de MLB Network
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¿De qué planeta es Albert Pujols? Porque en los últimos días está haciendo cosas que muy pocos pensaban que seguiría haciendo en su despedida, ya con 42 años de edad.

Pujols descargó todo su poder este domingo, en San Luis. No sacó una pelota del parque. Sacó dos. Y el segundo de esos bombazos recorrió 443 pies.

Ese fue el jonrón más largo que ha conseguido en 2022 el orgullo de Quisqueya. Se supone que este es su paseíllo del adiós, y sin embargo, últimamente ha puesto a pensar a muchos. ¿Por qué no?

¿Y si Pujols quisiera quedarse una campaña más? ¿Y si él y los Cardenales se plantearan jugar en esos meses adicionales que podrían permitirle alcanzar la mítica cifra de 700 cuadrangulares?

La Máquina no es un simple emblema de su franquicia en un roster donde otros tienen la responsabilidad.

Es verdad que le ha costado mucho ligar ante los pitchers de su misma mano. Pero a los zurdos los mata. En estos tiempos de analítica y lineups hechos a la medida del rival, Pujols está probando ser de gran utilidad.

Su línea ofensiva contra los siniestros es brillante. A ellos les batea para .351/.386/.662, con 6 de sus 10 vuelacercas y 1.049 de OPS. Eso es una barbaridad.

No hay que buscar mucho contexto para apreciarlo en toda su dimensión: esa línea es mejor en este campeonato que en toda su carrera, a pesar de que siempre le ha ido bien ante ellos y había puesto registros dignos del Salón de la Fama.

Vean si no sus promedios de por vida contra los tiradores de la mano equivocada: .300/.380/.569, con .949 de OPS. ¿No es impactante la diferencia, para mejor?

Vamos, que Pujols está en su tour de despedida y, no obstante, maltrata a los zurdos como nunca antes lo hizo en su rutilante carrera.

Los dos tablazos dominicales fueron ante zurdos. Y de pronto, su vigencia en la MLB parece tener aún más sentido, al menos como un especialista desde la banca para formar un efectivo platoon en la recta final.

Pero el 10 de agosto hizo algo todavía más notable. Ese día golpeó cuatro hits, incluyendo doble y jonrón. Como alertó el periodista Efraín Ruiz Pantin en LasMayores.com, tras consultar el motor de búsqueda de Baseball Reference: eso es algo que ningún toletero con 42 años de nacido o más había logrado desde que lo consiguió el inmortal Sam Rice hace casi un siglo, en 1934.

Pujols está logrando que su último baile tenga impacto. Sus Cardenales lideran la División Central de la Liga Nacional y necesitan cualquier ayuda posible para mantener a raya a los Cerveceros. Y mientras, sigue acumulando cifras que sacuden, al mirar hacia atrás todo lo que ha conseguido.

Está a solo 7 vuelacercas de Alex Rodríguez y a 11 de convertirse en el cuarto mito con 700 bambinazos, una hazaña que únicamente concretaron Babe Ruth (precisamente "el Bambino"), Hank Aaron y Barry Bonds.

Le faltan 20 empujadas para llegar a 2.200, la meseta que únicamente Aaron y Ruth escalaron.

Ya es el décimo hiteador de todos los tiempos, con 3.347 inatrapables.

Y con sumar apenas 7 bases más con sus batazos llegará a 6.134, la cantidad que posee el legendario Stan Musial en el segundo puesto histórico en las Grandes Ligas.

Así que bien cabe preguntarse... ¿de qué planeta es Pujols?

Es sin duda el mejor bateador hispano que haya jugado alguna vez en el Big Show y uno de los más notables productores en los anales de este deporte más que centenario.

Para su fortuna y la de sus seguidores, ha logrado mantenerse saludable, luego de superar problemas físicos en el pasado que nos habrían impedido disfrutar de esta fiesta. Y hasta nos hace pensar si en San Luis nadie le ha planteado la posibilidad de arrepentirse y seguir activo, al menos durante una parte de 2023, para redondear esos 700 tablazos de vuelta completa que tanto anhelamos, como hizo Pete Rose cuando los Rojos le dieron la oportunidad de dar caza al gran Ty Cobb.

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