Los principales funcionarios de la inteligencia rusa pensaron que el presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, huiría rápidamente del país y dejaría a Rusia el control de la Kiev. FOTO: Washington Post por Heidi Levine.
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Antes de la guerra, los funcionarios del Servicio Federal de Seguridad ruso aseguraron al Kremlin que el gobierno de Ucrania caería rápidamente y desplegaron operativos para instalar un régimen títere.

Un estudio de varios meses realizado por el Washington Post sobre la guerra de inteligencia en Ucrania se basa en un tesoro de material confidencial que incluye comunicaciones interceptadas de agentes de inteligencia rusos, así como entrevistas en profundidad con altos funcionarios ucranianos, estadounidenses y europeos.  Éstas son algunas de las principales conclusiones:

1. Una rama clandestina de los servicios de seguridad rusos estuvo profundamente implicada en el fallido plan de guerra del Kremlin, dado que aseguró a los funcionarios de Moscú que el gobierno de Ucrania caería rápidamente y desplegó operativos para instalar un régimen títere.

La rama del Servicio Federal de Seguridad de la Federación Rusa (FSB por sus siglas en inglés), conocido internamente como Departamento de Información Operativa, lleva años realizando operaciones clandestinas para penetrar en las instituciones ucranianas, comprar a los políticos prorrusos e impedir que el país salga de la órbita de Moscú. A pesar de su intenso enfoque sobre Ucrania, los funcionarios de inteligencia occidentales dijeron que el FSB o bien no comprendió la feroz resistencia de Ucrania o bien lo entendió, pero no pudo transmitir esa información inconveniente al presidente ruso Vladimir Putin.

2. Los oficiales del FSB estaban tan seguros de que obtendrían las palancas del poder en Kiev que pasaron los últimos días antes de la guerra organizando su alojamiento en la capital.

Las comunicaciones interceptadas por los servicios de seguridad ucranianos muestran a oficiales del FSB pidiendo a sus colegas detalles sobre apartamentos y otros lugares que podrían utilizar como casas de seguridad, residencias o bases de operaciones. Días antes de que las fuerzas rusas cruzaran a Ucrania, los funcionarios dijeron a los informantes del FSB que abandonaran la capital, pero que dejaran las llaves de sus residencias para los operativos rusos que llegaran.

3. El departamento ucraniano del FSB se amplió en gran medida durante el período previo a la invasión, según funcionarios de seguridad ucranianos y occidentales.

El departamento se agrandó de 30 oficiales en 2019 a hasta 160 en la víspera de la invasión de Ucrania, contaron los funcionarios. A los equipos del FSB se les asignaron regiones de Ucrania y redes de agentes internados al país. En retrospectiva, los funcionarios ucranianos vieron la escalada como una advertencia temprana de que Rusia estaba preparando el terreno para un ataque.

4. El FSB trabajó estrechamente con colaboradores destacados y alineó al menos a dos gobiernos prorrusos.

Entre los principales aliados del FSB estaban el expresidente ucraniano Víktor Yanukóvich, quien huyó a Rusia en 2014, y Víktor Medvedchuk, un oligarca que se convirtió en colíder del principal partido prorruso de Ucrania luego de forjar una estrecha relación con Putin. Yanukóvich estaba en el centro de un grupo que se reunió en Bielorrusia a principios de marzo, posiblemente posicionado para abalanzarse y recuperar el poder. Un segundo grupo en el que participan antiguos miembros del partido de Yanukóvich se reunió en territorio del sur de Ucrania que fue ocupado por las fuerzas rusas a principios de la guerra.  Ninguno de estos grupos tenía apoyo interno, una subestimación de la FSB que hizo fracasar esa parte del plan.

5. A pesar de los repetidos fracasos, los líderes del FSB siguen en sus puestos y la agencia se ha reagrupado, poniendo oficiales que rotan cada tres meses en las regiones ocupadas por las fuerzas rusas.

Los funcionarios estadounidenses y de otros países señalan que no han visto ninguna prueba de que Putin haya hecho limpieza de la cúpula de las agencias de espionaje de Rusia o que responsabilizado a los altos funcionarios por sus costosos errores. Por el contrario, el director del FSB, Alexander Bortnikov, y el jefe de su consejo en Ucrania, Sergey Beseda, siguen en sus puestos supervisando aspectos del esfuerzo bélico.

Washington Post - Greg Miller y Catherine Belton

Lea el artículo original aquí.

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