El presidente de Rusia, Vladimir Putin (I), conversa con su homólogo de China, Xi Jinping, en el marco de la vigésima segunda cumbre de jefes de estado de la Organización Cooperativa de Shanghái. FOTO: EFE/EPA/SERGEI BOBYLEV/SPUTNIK/KREMLIN POOL MANDATORY CREDIT.
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Los comentarios del líder ruso en la reciente cumbre de Samarcanda muestran el cambio en el equilibrio de poder entre Pekín y Moscú.

La pregonada asociación "sin límites" de Xi Jinping y Vladimir Putin se ha visto limitada en los últimos días al menos en un aspecto: los mensajes públicos.

En la apertura de la primera reunión cara a cara de los presidentes de Rusia y China desde los Juegos Olímpicos de Invierno de Pekín en febrero, Putin le dijo a Xi el jueves que entendía que Pekín tuviera "preguntas e inquietudes" sobre la invasión rusa de Ucrania, sin especificar cuáles eran.

Los medios de comunicación estatales chinos no transmitieron el comentario enigmático de Putin en la reunión de Uzbekistán, donde los líderes asisten a un foro de seguridad regional, y citaron a Xi diciendo únicamente que los dos países seguirían cooperando en conjunto y apoyándose mutuamente en la defensa de sus "intereses fundamentales", sin mencionar específicamente a Ucrania.

Oficialmente, el gobierno chino apoya la insistencia de Rusia en que la "invasión" de la OTAN liderada por EEUU en Europa fue el verdadero desencadenante de la guerra de Ucrania. Añade Pekín que Washington es, por lo tanto, responsable de todas las consecuencias del conflicto, desde las tragedias humanitarias hasta la escasez de alimentos y energía, y la inflación mundial.

Durante una reciente visita a Rusia, Li Zhanshu, el tercer funcionario de mayor rango del Partido Comunista Chino y jefe de la Asamblea Popular Nacional, culpó a EEUU en términos contundentes en un vídeo que fue publicado por sus homólogos rusos pero que no fue difundido por los medios de comunicación estatales chinos.

Sin embargo, los mensajes divergentes no reflejan una nueva fractura significativa en la asociación de una década entre Xi y Putin, según los analistas. Rusia fue el primer país extranjero que visitó Xi tras asumir el poder a finales de 2012, y el miércoles se dirigió a Putin como su "viejo y querido amigo".

Zhao Long, experto en Rusia y Asia Central del Instituto de Estudios Internacionales de Shanghái, afirmó que mucha gente fuera de China "tiene ideas equivocadas sobre la supuesta asociación sin límites entre China y Rusia".

"Esto se basa en el consenso sobre cuestiones específicas; no es vinculante, ni ilimitado, en todos los ámbitos", dijo Zhao. "Cuando cualquier país maneja sus relaciones exteriores, su primera consideración son sus propios intereses, lo que puede resultar en áreas donde las relaciones bilaterales deben afinarse”.

Putin también insinuó esta “política realista” cuando señaló recientemente que "nuestros amigos chinos son duros negociadores".

"Naturalmente, proceden de sus intereses nacionales en cualquier acuerdo, que es el único camino a seguir", añadió.

Alexander Gabuev, investigador principal de la Fundación Carnegie para la Paz Internacional, dijo que incluso si Xi estaba inquieto por algunas de las consecuencias de la guerra de Ucrania, sus opciones eran limitadas.

"Si Putin está tan obsesionado con Ucrania, ¿qué puede hacer (Xi) en realidad?", dijo Gabuev. "Conseguir materias primas y diseños de armas (rusos) baratos es bueno para (Pekín) y la salida del régimen de Putin y la improbable perspectiva de un gobierno prooccidental en Rusia es una terrible pesadilla para China".

La cumbre de Samarcanda fue la 39.ª reunión en persona de Xi con Putin desde que fue nombrado jefe del Partido Comunista Chino hace una década. Aunque han celebrado juntos sus cumpleaños y se refieren el uno al otro como "mejores amigos", la reunión del jueves reflejó algunos cambios en la dinámica.

Los inesperados comentarios de Putin sobre la preocupación de China por Ucrania son "una señal del cambio en el equilibrio de poder en la relación", dijo Jakub Jakóbowski, investigador principal del programa sobre China del Centro de Estudios Orientales de Varsovia.

Putin aterrizó en Uzbekistán después de que una contraofensiva relámpago de las fuerzas ucranianas recuperara franjas de territorio en el noreste del país.

"La cumbre llega en el peor momento posible para Putin, inmediatamente después de los desastrosos reveses en el campo de batalla que han expuesto, de forma irrefutable, la verdad de que Rusia no puede ganar esta guerra y ya no sabe cuáles son sus objetivos", dijo Nigel Gould-Davies, investigador principal del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos, un grupo de expertos de Londres.

En comparación, para los propósitos internos de Xi, la cumbre con su homólogo ruso fue un éxito, llevándose a cabo a pocas semanas de un congreso del Partido Comunista Chino en el que asegurará un tercer mandato sin precedentes en el poder.

Putin también dijo a Xi que culpaba a "las provocaciones de EEUU y a sus satélites" por la reciente crisis de Taiwán, al la cual Xi amenazó en agosto con una serie de ejercicios militares sin precedentes tras la visita de la presidenta de la Cámara de Representantes estadounidense, Nancy Pelosi, a Taipéi.

"Xi recibió lo que necesitaba para sus audiencias internas en la víspera del congreso del partido: El apoyo claro y reiterado de Moscú a la política China sobre Taiwán, junto con la condena de EEUU", dijo Jakóbowski.

Sin embargo, Rusia y China tienen intereses potencialmente conflictivos en Asia Central, donde algunas antiguas repúblicas soviéticas se han visto desconcertadas por la temeridad política de Putin en Ucrania y están desarrollando vínculos económicos más estrechos con China.

Xi viajó por primera vez el miércoles a Kazajistán, su primera visita a un país extranjero desde el inicio de la pandemia de COVID-19 en enero de 2020. Sin mencionar específicamente a Rusia, dijo a su homólogo kazajo, Kassym-Jomart Tokayev, que China "apoyará resolutamente la independencia, la soberanía y la integridad territorial [de Kazajistán]... y se opondrá firmemente a la injerencia de cualquier fuerza en los asuntos internos de su país".

"La guerra de Ucrania ha alejado a Kazajistán de Rusia", afirmó Lance Gore, experto en política china del Instituto de Asia Oriental de la Universidad Nacional de Singapur. "Si Putin puede hacer eso con Ucrania, lo hará con Kazajistán. Esa gran brecha entre Kazajistán y Rusia reforzará la posición de China en Asia central”.

Tom Mitchell en Singapur, Edward White en Seúl, Polina Ivanova en Berlin y Max Seddon

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