Paul Goldschmidt y Aaron Judge / Fotos @cardinals y @yankees
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Tanto tiempo hablando de la carrera de Paul Goldschmidt hacia la Triple Corona en la MLB y ahora resulta que Aaron Judge está incluso más cerca de ganarla él.

Este 2022 puede terminar resultando la temporada más memorable de este siglo, para sorpresa de los descreídos.

Judge va raudo en pos del récord de Roger Maris. Shohei Ohtani tiene números que le convierten en aspirante del MVP, pero también del Cy Young. Albert Pujols aspira a completar 700 jonrones antes de decir adiós. Y Miguel Cabrera igualó a Hank Aaron como los únicos bateadores en la historia con más de .300 de average, 500 cuadrangulares, 600 dobletes y 3.000 hits.

Ahora resulta que el remate puede traer una Triple Corona. Y quizás dos.

La hazaña es casi impensable. Únicamente Cabrera la ha conseguido en la última media centuria. Es algo tan raro, porque requiere poder superlativo para sacar la pelota muchas veces, contacto superlativo para conseguir altos averages y el toque afortunado de poder alinear detrás de bateadores capaces de mantenerse en circulación a ritmo superlativo.

Goldschmidt, pero también Judge, han mostrado todo eso y más. El primero ha ocupado las primeras posiciones en bateo, vuelacercas y empujadas durante prácticamente todo 2022. El segundo es el líder indiscutible de las Grandes Ligas en bombazos y remolques, pero gracias a un septiembre inspirado ahora también pelea el liderato en average con Luis Arráez y Xander Bogaerts.

IMPLACABLE JUEZ

Lo de Judge no tiene nombre. A partir del 3 de septiembre ha disputado 14 duelos con los Yanquis. Y en ese lapso batea para .509/.597/1.057. Es algo irreal.

El Juez no solo ha dado más de un hit por cada dos turnos en un período que ya casi abarca tres semanas. Es que además tiene más de un jonrón por cada dos juegos (8), con una impulsada de media por compromiso (14).

Se entiende que muchos clamen porque le entreguen sin dudar el MVP, por más que Ohtani siga asombrando tanto con el bate como en la lomita.

Ese ritmo arrollador ha puesto las cosas color de hormiga en la Liga Americana. El slugger es inalcanzable en bambinazos (59) y rayitas producidas (127). Y en average están los tres casi empatados: Arráez tiene .3168, Bogaerts anda en .3164 y Judge exhibe .3161, tras finalizar la acción de este lunes.

Pero Goldschmidt no está lejos en la Liga Nacional. Aunque las cosas se le han complicado.

El principal problema que afronta el inicialista de los Cardenales es un largo slump, que se remonta al mes de agosto. Y eso le ha puesto en contra de las apuestas para lograr la hazaña que el venezolano Cabrera concretó en 2012 por última vez.

A partir del 25 de agosto ha sido parte de 21 cotejos. En ese lapso batea para .227/.356/.373. Y sí, tanto su average como su slugging han caído al suelo. Ha tenido muy poca fortuna para poner la pelota en tierra de nadie (17 imparables en 75 turnos) y apenas ha sacudido 2 tablazos de vuelta completa en 90 apariciones legales.

CUESTA ARRIBA

Ese bajón ha puesto el camino en cuesta arriba para Goldschmidt, por más que sus números globales sigan siendo brillantes.

El toletero derecho tiene promedio de .322 y ahora marcha segundo detrás de Freddie Freeman (.329). Cuenta 35 cuadrangulares, cuarto en ese departamento por debajo de Kyle Schwarber (39), Austin Riley (37) y Pete Alonso (36). Y sus 112 empujadas ahora le ubican segundo, a la zaga de Alonso (118).

Esa sigue siendo una cosecha superlativa. Pero sus opciones dependen de conseguir un remate que emule lo que hizo en mayo, cuando conectó para .404/.471/.817, con 11 bambinazos y 33 carreras llevadas a casa, números que le permitieron emular un logro del mítico Stan Musial.

Tan difícil es la hazaña que persigue Goldschmidt, que tiene que replicar su momento más caliente del año para lograrla. Tan raro es lo que persigue Judge, que eso que persigue únicamente ha sucedido 17 veces en casi siglo y medio de historia, y apenas una después de 1967.

PERO PASÓ

Sí, pero ya pasó. Hubo una temporada en la que tanto en la Nacional como en la Americana un solo toletero acaparó los codiciados tres títulos ofensivos en cada circuito.

Fue en 1933, un torneo que también resultó inolvidable.

Jimmy Foxx bateó para .356, con 48 vuelacercas y 163 remolques para ganar la Triple Corona en la Americana. Chuck Klein ligó para .368, con 28 cohetazos y 120 producidas, para dominar las tres categorías en la Nacional.

Ambos lo hicieron con equipos de Filadelfia, para mayor coincidencia. Foxx con los Atléticos, Klein con los Filis.

Ahora Judge y Goldschmidt pueden emularlos. Y al menos uno de ellos, el Juez, tiene un chance real de conseguirlo. Después de todo, ya no necesita batear sobre .500, le basta con rondar los .320 en lo que resta de calendario para mantenerse en la pelea. Y lo demás se da por sentado: porque está visto que nadie tiene más poder ni lleva a casa a más compañeros que él.

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