El secretario de Defensa, Lloyd Austin (D), visto aquí junto al ministro de Defensa de Japón, Yasukazu Hamada (I), enfrenta un problema debido a la falta de interés en la carrera militar por parte de muchos jóvenes estadounidenses. FOTO: EFE/EPA/JIM LO SCALZO.
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Los oficiales militares y los legisladores pintaron un panorama sombrío sobre los esfuerzos de reclutamiento dentro del Departamento de Defensa.

Los funcionarios militares y los legisladores pintaron el miércoles un panorama sombrío de los esfuerzos de reclutamiento dentro del Departamento de Defensa, debido a que un estudio reciente sugiere que las preocupantes carencias podrían empeorar si más mujeres se niegan a servir debido a las leyes restrictivas del aborto en muchos estados liderados por los Republicanos donde se encuentra asentado el personal estadounidense.

El Pentágono ha caracterizado los vientos en contra en términos duros, diciendo que su entorno de reclutamiento es el peor desde que finalizó la guerra de Vietnam. Algunos de los servicios militares apenas alcanzarán sus objetivos cuando el año fiscal termine a finales de este mes, dijeron los funcionarios en un testimonio ante el Comité de Servicios Armados del Senado. El Ejército, la mayor rama de las fuerzas armadas, se quedará corto de su objetivo por 30.000 soldados, dijo la senadora Kirsten Gillibrand (D-NY).

El senador Thom Tillis (R-NC) dijo que hay pocos indicios que sugieran que el panorama mejorará pronto, y añadió sombríamente: "No se ve la luz del sol en el horizonte".

Los líderes militares enseñan un mantra de tres palabras a todos los miembros del servicio: adaptarse y vencer. Es en parte un recordatorio y en parte una hoja de ruta sobre cómo afrontar los retos.

Pero durante su testimonio, los funcionarios militares ofrecieron una letanía de razones por las cuales factores ajenos a su control socavaron los esfuerzos de reclutamiento, con vagas promesas de considerar posibles soluciones y problemas planteados por el comité.

Además, no quedó claro en la audiencia de ayer miércoles si el Pentágono se ha preparado para la posibilidad de que algunos de los mayores atractivos militares, incluido el G.I. Bill, que ofrece generosos beneficios educativos a cambio del servicio militar, algún día resulten inadecuados frente al menguante interés público.

Solo una de cada 11 personas de entre 17 y 24 años es "propensa al servicio", dijo la teniente general, Caroline Miller, una alta funcionaria de personal de la Fuerza Aérea.

La confluencia de problemas que describen incluye: El cierre de las escuelas secundarias durante la pandemia del coronavirus que dificultó el acceso a prospectos militares; un mercado laboral competitivo que ofrece alternativas; y la obesidad y otros problemas de salud que disminuye un grupo ya reducido de estadounidenses que reúnen las condiciones físicas para el alistamiento.

Algunas soluciones posibles, como un programa del Ejército que envíe a los reclutas motivados que obtengan malos resultados en los exámenes a un curso de recuperación antes de alistarse, han demostrado ser prometedoras, según los funcionarios. Pero superar la competencia del sector privado ha resultado difícil, sobre todo en los puestos de trabajo de seguridad cibernética, a pesar de que el ejército ofrece decenas de miles de dólares en bonificaciones para estos puestos.

El miércoles, los panelistas de cada uno de los servicios militares resumieron el panorama antes del final del año fiscal el 30 de septiembre. La Fuerza Aérea logrará sus objetivos con un "estrecho margen", pero no lo alcanzará en cuanto a los reservistas, dijo Miller. El vicealmirante, Rick Cheeseman, dijo que la Marina ha cumplido sus objetivos de incorporación de nuevos reclutas en servicio activo, pero no en la Reserva Naval. El Cuerpo de Marines ajustó "ligeramente" su objetivo original de reclutamiento y cumplió su misión, dijo Michael Strobl, funcionario de personal.

Los funcionarios no ofrecieron mucha información sobre cómo la decisión de la Corte Suprema de este año, que puso fin al derecho constitucional al aborto, puede afectar aún más el deseo a servir entre las mujeres. Un estudio reciente de la Rand Corp. señala que de las 201.000 mujeres en servicio activo en el territorio continental de EEUU, cerca del 40 por ciento, están apostadas en estados que tienen o tendrán las mayores restricciones, y potencialmente a miles de ellas se les complica buscar atención reproductiva al necesitar la aprobación de los comandantes para viajar largas distancias.

Las mujeres ya abandonan el servicio en mayor proporción que los hombres, según el informe de la Rand, patrocinado por el Pentágono. "No es descabellado esperar que tanto la propensión de las mujeres a servir como sus posteriores intenciones de retención disminuyan" aún más, dice.

La Guardia Nacional, la fuerza de tropas a tiempo parcial que en los últimos dos años ha sido activada para misiones que van desde el personal de apoyo a hospitales hasta la conducción de autobuses, se enfrenta a retos similares de reclutamiento y retención. La Guardia Nacional del Ejército prevé que le falten 6.000 soldados de su dotación objetivo, según dijeron los funcionarios esta semana. La Guardia Aérea Nacional contará con 3.000 menos de los 108.300 proyectados.

Además, la Guardia del Ejército dijo que el próximo año podría perder hasta 9.000 soldados que se han negado a vacunarse contra el coronavirus. Los funcionarios están a la espera de recibir orientación sobre cómo proceder con esos despidos, y todavía no han dado de baja a ningún personal que haya dicho que no se va a vacunar.

El jefe de la Oficina de la Guardia Nacional, el general Daniel R. Hokanson, reconoció que los beneficios limitados para los miembros de la Guardia, en comparación con sus colegas en servicio activo, pueden hacer que el servicio no sea atractivo. Los miembros de la Guardia no tienen un seguro médico militar a menos que sean activados para el servicio federal, y 60.000 miembros no tienen cobertura a través de un empleador civil, comentó en una llamada con los periodistas el martes. Las tropas de la Guardia también se enfrentan a limitaciones en el acceso a la ayuda federal para los estudiantes en comparación con los miembros del servicio activo, dijo Hokanson.

La senadora Elizabeth Warren (D-MA) reprendió al panel por sus declaraciones generales sobre el problema de las agresiones sexuales, que alcanzó niveles sin precedentes a pesar de las antiguas promesas del Pentágono de controlar el problema.

Warren dijo que el hecho de no reducir las cifras puede minar el interés de las mujeres por alistarse y arruinar la carrera de las que ya portan el uniforme. Los bajos índices de condenas y la ineficacia de los procesos judiciales, según Warren, transmiten el mensaje de que los delitos sexuales se toleran.

"Solamente sugeriría una pizca de humildad, porque es un área en la cual no destacamos", dijo Warren, pidiendo mejores soluciones. "No quiero algo defensivo, no quiero algo que declare la victoria".

Washington Post - Alex Horton

Lea el artículo original aquí.

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