Letitia James, fiscal general del Estado de Nueva York, enteró ayer en tribunales un juicio civil por malversación contra el expresidente Donald Trump, su familia y su organización empresarial. FOTO: Bloomberg por Victor J. Blue.
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La demanda del Estado de Nueva York y la sentencia sobre la investigación de los documentos de Mar-a-Lago se suman a una creciente lista de desafíos legales.

Incluso para un personaje como Donald Trump, litigante por excelencia y muy familiarizado con juicios y tribunales, esta ha sido una semana jurídica trascendental.

En los últimos días, las defensas del expresidente de EEUU parecieron desmoronarse en una lucha de alto nivel con el Departamento de Justicia sobre su supuesto mal manejo de documentos clasificados en su propiedad en Mar-a-Lago. Mientras tanto, el miércoles, la fiscal general de Nueva York, quien lo ha perseguido diligentemente durante años, finalmente hizo públicos los frutos de una investigación de casi tres años.

La demanda civil de 222 páginas presentada por Letitia James pretendía ser una refutación concluyente del mito de la perspicacia comercial que es central en la marca Trump. Si ella se impone en los tribunales, el negocio familiar de la familia Trump puede quedar en ruinas.

"Básicamente está tratando de sentenciar a su negocio a la pena de muerte", dijo Michael Bachner, un exfiscal que ahora es abogado defensor en Nueva York.

La decisión de un tribunal de apelación de EEUU del miércoles, de permitir que el Departamento de Justicia continúe su investigación utilizando los documentos clasificados incautados por el FBI en la propiedad del expresidente en Florida, significa que Trump se enfrenta de nuevo al espectro de una investigación sobre posibles delitos en virtud de la Ley de Espionaje.

David Alan Sklansky, profesor de la Facultad de Derecho de Stanford, dijo del expresidente: "Tuvo una semana horrenda".

Los eventos recientes acumularon presión sobre Trump en un momento en el cual ya se enfrenta a múltiples desafíos legales que incluyen desde una comisión del Congreso que escudriña su función en los disturbios del 6 de enero de 2021, hasta un gran jurado en Georgia que investiga posibles irregularidades electorales tras la votación de 2020.

También amenazan con poner en peligro su impulso a la base Republicana en el período previo a las elecciones intermedio de noviembre.

La escalada en los problemas legales de Trump representa un cambio brusco en su fortuna. Hace apenas unas semanas, el Departamento de Justicia se enfrentó a una derrota en la investigación de los documentos cuando una juez designada por Trump aceptó su petición de nombrar un "maestro especial" para revisar los archivos incautados, lo que habría retrasado la investigación.

Sin embargo, el miércoles un panel de tres jueces del tribunal de apelaciones del 11.º circuito, dos de ellos designados por Trump, escribieron que EEUU "ocurriría un daño irreparable" si el Departamento de Justicia no pudiera acceder a los archivos, 103 de los cuales estaban marcados como clasificados.

Los contratiempos legales "hacen difícil ver cómo procederá en el futuro", dijo Carl Tobias, profesor de derecho de la Universidad de Richmond.

En su batalla con el Departamento de Justicia, el expresidente podría impugnar la última sentencia con el pleno del tribunal. Pero Tobias argumentó que la orden del miércoles y la rapidez con la cual se dictó sugieren que es poco probable que sea revocada. "Creo que van a remitirse a esos tres jueces que ya han intervenido en ella", dijo.

Según Sklansky, la sentencia y el planteamiento del maestro especial han demostrado que "Trump será tratado como un litigante ordinario". "No se le va a dar un margen especial para retrasar la investigación solo porque haya sido presidente y tenga mucho apoyo políticos", dijo.

El Departamento de Justicia y un abogado que representa a Trump no respondieron a las solicitudes de comentarios.

Trump tuvo motivos de alivio durante su estadía en su estado natal de Nueva York en febrero, cuando renunciaron los dos fiscales veteranos de la oficina del fiscal de distrito de Manhattan que supervisaban una investigación criminal sobre el expresidente y su negocio familiar.

Pero el miércoles, James emitió un contundente recordatorio de que Trump y su imperio comercial siguen en peligro legal, alegando que la familia Trump se enriqueció durante años al inflar las valoraciones de sus propiedades para obtener financiamiento en condiciones ventajosas, y luego desinflarlas para efectos fiscales.

A través de un portavoz, Trump negó las acusaciones y calificó la demanda como "un abominable abuso de poder" por parte de una fiscal general Demócrata.

El caso de la fiscal general de Nueva York se decidirá en los tribunales. Pero incluso antes de que llegue allí, podría hacer que posibles prestamistas y socios comerciales se alejen del imperio de Trump. "Por lo general, a las instituciones no les gusta prestar dinero a empresas cuyo sustento está seriamente amenazado por demandas gubernamentales", dijo Mark Zauderer, abogado de Nueva York.

Los casos de valoración suelen ser difíciles de probar, señaló Bachner, pero en este caso muchas de los reclamos hacia la familia Trump parecen tan escandalosas como indefendibles.

Por ejemplo, Trump valoró su penthouse en 2015 en 327 millones de dólares; mucho más de lo que nunca se había vendido un apartamento en Manhattan. Fue una exageración de aproximadamente 200 millones de dólares, según admitió bajo juramento su antiguo director financiero. Según James, se basó en una afirmación falsa de que el apartamento era casi tres veces mayor que su tamaño real.

Otro problema para Trump es que invocó su derecho a la quinta enmienda contra la autoinculpación cuando fue interrogado por los fiscales. Ese silencio no puede usarse en su contra en un caso penal, pero sí en uno civil como el que ha presentado James. Los fiscales alegarán que implica culpabilidad, y los jurados pueden interpretarlo de esa manera.

"Hay dificultades con el caso [del fiscal general] pero también hay partes que son muy problemáticas para Trump", concluyó Bachner.

No está claro cómo afectarán los últimos problemas de Trump a los votantes. Cada vez que el expresidente es perseguido por las autoridades, sus partidarios suelen acudir en su ayuda con renovado vigor. Pero también puede haber signos de fatiga hacia Trump: en los últimos meses, la recaudación de fondos para uno de los mayores comités de acción política vinculados a él prácticamente se ha agotado.

Aunque varios candidatos respaldados por Trump han ganado cómodamente las elecciones primarias este año, las últimas batallas pueden afectar a los candidatos republicanos en las elecciones de mitad de mandato de noviembre. Estos están siendo influidos por el rechazo de los votantes contra la decisión de la mayoría conservadora del Tribunal Supremo de EEUU de anular Roe frente Wade, la sentencia de 1973 que consagró el derecho constitucional al aborto.

Stefania Palma en Washington y Joshua Chafin en Nueva York

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