Entre los posibles riesgos de la automedicación se encuentra la posibilidad de hacerlo en base a un autodiagnóstico incorrecto. | Foto: Pexels.
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Si solo tienes unos segundos, lee estas líneas sobre los riesgos de automedicarse y los antibióticos:

  • Automedicarse de forma inadecuada puede dificultar el diagnóstico de una enfermedad, provocar reacciones adversas y generar una dependencia a ciertos fármacos.
  • El consumo de antibióticos sin cumplir con las indicaciones médicas hace que aparezcan infecciones resistentes, peligrosas y difíciles de tratar.
  • Ni los antibióticos sirven para curar cualquier enfermedad ni son mejores cuantas más bacterias eliminan.

El 82% de los adultos estadounidenses toman al menos un medicamento y el 29% toman 5 o más (en su día a día o de forma recurrente), según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés). Es cierto que automedicarse de forma adecuada conlleva varios beneficios, como un alivio de algunas molestias y un papel activo del paciente en su propio cuidado personal. Sin embargo, si se hace de forma incorrecta, puede ser perjudicial para la salud. Además, consumir antibióticos sin cumplir con las indicaciones médicas hace que aparezcan infecciones resistentes y difíciles de tratar.

Un diagnóstico incorrecto y otros riesgos de automedicarse

Entre los posibles riesgos de la automedicación se encuentra la posibilidad de hacerlo en base a un autodiagnóstico incorrecto (es decir, cuando se cree que los síntomas son consecuencia de una patología o condición distinta a la que realmente nos sucede), según una revisión publicada en la revista Current Drug Safety. También añade el retrasar la búsqueda de consejo médico cuando sea necesario, sufrir reacciones adversas poco frecuentes pero peligrosas, enmascarar una enfermedad grave y una posible dependencia a ciertos medicamentos.

En relación a este último riesgo, normalmente, una persona no se vuelve adicta a los fármacos con receta si toma las dosis correctas y recomendadas por el médico para tratar su afección, pero sí puede ocurrir en caso contrario. Así lo indica Medline Plus, el servicio de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, que señala que se suele hacer un mal uso de los depresores, opioides y estimulantes (lo que puede provocar una adicción).

Por otro lado, pese a que los antibióticos son importantes para tratar infecciones y han salvado innumerables vidas, consumirlos de forma inadecuada puede hacer que aparezcan infecciones resistentes, peligrosas y difíciles de tratar

¿Por qué los antibióticos no sirven para curar cualquier enfermedad?

Una de las falsas creencias sobre los antibióticos es que sirven para curar cualquier enfermedad. En realidad, la función de los antibióticos es eliminar bacterias. Por tanto, solo son útiles para tratar enfermedades que estén causadas por estos microorganismos.

Entre las patologías que no se pueden tratar con antibióticos, los CDC mencionan los resfriados, la mayoría de los dolores de garganta o la gripe.

Según este organismo, los antibióticos tampoco son necesarios para tratar algunas infecciones bacterianas comunes, como muchas sinusitis (infecciones de los senos paranasales) y algunas infecciones de oído. Estas enfermedades, por lo general, “mejorarán por sí solas”. “Tomar antibióticos cuando no se necesiten no ayudará y los efectos secundarios podrían hacerte daño”, señala.

También es falso el mito de que el mejor antibiótico es aquel que elimina más bacterias, tal y como indican desde la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Organización Mundial de la Salud (OMS): “El cuerpo humano tiene un gran número de bacterias cuya actividad es beneficiosa para el organismo y, si las elimina el antibiótico, tendremos un impacto negativo en nuestra salud”. 

¿Por qué la resistencia a los antibióticos no es solo un problema para las personas que los consumen?

La resistencia a los antibióticos ocurre cuando las bacterias desarrollan la capacidad de sobrevivir o multiplicarse pese a estar expuestas a los antibióticos que fueron creados para eliminarlas, según los CDC.

No es cierto que la resistencia a estos medicamentos solo afecte a las personas que los consumen. Como señalan desde la Organización Mundial de la Salud, cualquier persona de cualquier edad y en cualquier país puede contraer una infección resistente a los antibióticos. 

En Estados Unidos, se producen más de 2,8 millones de infecciones resistentes a los antimicrobianos (tanto a los antibióticos como a otros medicamentos que se utilizan para prevenir y tratar infecciones) cada año y más de 35 mil personas mueren por este problema, según un informe de los CDC.

El desarrollo de bacterias resistentes se debe, principalmente, al abuso de antibióticos, como explica Maldita.es, medio cofundador de Factchequeado. Por ejemplo, hay quienes utilizan estos fármacos para tratar infecciones de virus (que son inmunes a los antibióticos) como la gripe, contra la fiebre o el dolor. 

Una revisión publicada en 2020 en la Biblioteca Cochrane señala que, aunque durante la pandemia de COVID-19 el porcentaje de pacientes con coronavirus que padecieron, además, otras infecciones bacterianas fue bajo, el uso de antibióticos fue alto.

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