Tony La Russa vivió y sufrió un 2022 decepcionante, que quedará en el recuerdo para mal de muchos aficionados / Foto captura de MLB Network
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El legendario Tony La Russa interrumpió su retiro para volver a ejercer como manager y ser campeón en la MLB. El corazón, su amor por el juego, le llevó a ponerse el uniforme otra vez. Y las dolencias cardíacas le obligan ahora a decir para siempre adiós.

Ha sido una larga y afortunada carrera para uno de los managers más reconocidos en las Grandes Ligas. Pero la despedida de este lunes tiene sabor amargo.

La Russa oficializó en Chicago su segundo retiro como piloto activo. Ya casi octogenario, a los 78, se marcha por la puerta de atrás.

El hombre que reapareció para llevar a los Medias Blancas al banderín divisional en 2021 no pudo completar este 2022, debido a acuciantes problemas de salud. Pero en el recuerdo de los aficionados muy probablemente no quedará eso, sino la frustración de haber visto a los suyos ceder con estrépito la primera posición.

"Fui contratado para brindar apoyo y un liderazgo positivo que marcara la diferencia", admitió el veterano estratega ante ESPN y otros medios de comunicación. "Nuestro récord es la prueba. No hice mi trabajo".

FALLÓ EL CORAZÓN

La Russa tuvo que abandonar a los patiblancos después de la práctica previa al juego del 30 de agosto. El venezolano Miguel Cairo tomó el mando y un día después fue nombrado manager interino en su reemplazo.

El legendario técnico estadounidense no habló entonces sobre cuál era el problema de salud que le ponía a un lado. Tampoco lo hizo el club. Y finalmente, este lunes detalló las razones, que son las que también le llevan a este nuevo y definitivo adiós.

Los médicos le implantaron un marcapasos en el receso invernal. Pero una complicación obligó a hacerle exámenes durante la campaña y los cardiólogos consideraron que su vida estaba en riesgo si seguía sometido al estrés y la rutina de dirigir en la MLB.

"En ningún momento de esta temporada ninguno de los dos problemas afectó negativamente mis responsabilidades", sostuvo La Russa. "Sin embargo, se ha vuelto obvio que la duración del proceso de tratamiento y recuperación de este segundo problema de salud hace que sea imposible para mí ser el piloto en 2023".

"Hacer ahora este anuncio permite que la oficina incluya el puesto de estratega entre sus otras prioridades durante el receso entre campeonatos", agregó.

AÑO PARA OLVIDAR

El balance de los Medias Blancas es de 80-80, a falta de dos juegos. Y ese es el registro con que quedará La Russa, aunque solo haya conducido a los suyos en 128 compromisos.

Su verdadero récord ha sido 63-65. Cairo logró después una foja de 17-15 y llegó a meter en carrera a Chicago, hasta que una barrida de tres juegos ante Cleveland, a partir del 20 de septiembre, dejó a la novena a punto de nocáut.

Los malos resultados se vieron acompañados por críticas inumerables.

Su antiguo pupilo Ozzie Guillén y Scott Podsednik, uno de los campeones de la Serie Mundial de 2005, arengaron públicamente al timonel en su programa de CBS Sports, pidiéndole gestos de autoridad que sacudieran el ánimo de un roster que veían apático.

El video de La Russa cabeceando de sueño en el dugout, en pleno juego, se convirtió en crítica viral. También sus decisiones más polémicas, como pasar intencionalmente por bolas a bateadores que tenían dos strikes. Y las redes pidieron su renuncia, mientras proclamaban a Cairo como el necesario manager titular.

"Por primera vez sentí mucha negatividad respecto a mi trabajo", admitió. "Me preocupaba ser una distracción para el club . Creo que los fanáticos probablemente habrían tomado por mí la decisión" de no volver el año entrante.

"Es una decepción inaceptable", agregó. "Hubo cosas buenas, pero también demasiadas cosas malas. En las Grandes Ligas, o haces las cosas o no lo haces. Las explicaciones sobre lo que pasó son solo excusas. El respeto y la confianza exigen responsabilidad. Y durante mi carrera he aprendido que la responsabilidad final de cada fallo pertenece al manager".

BRILLANTE LEGADO

No todo fue su culpa, sin embargo. Los campeones defensores del Centro de la Liga Americana fueron esta vez un pálido reflejo de aquella justa triunfal.

El poderoso cubano Yasmani Grandal apenas bateó para .201 con 5 jonrones, en medio de lesiones. Su compatriota Yoán Moncada cayó a .212 con 50 empujadas. Las dolencias físicas impidieron que Tim Anderson, el cubano Luis Roberts y el dominicano Eloy Jiménez completaran siquiera 100 juegos. El propio Moncada ha aparecido en 102. Y el as Lucas Giolito termina con 5.00 de efectividad.

Puede que el epílogo sea amargo. Pero La Russa al menos logró con los Medias Blancas su sexto banderín en 35 temporadas. Y se va con 2.901 juegos ganados en 35 torneos.

El Salón de la Fama deberá actualizar su placa de bronce en Cooperstown. Solo Connie Mack suma más campañas que él, y Mack no solo era el estratega de los Atléticos de Filadelfia, también era el dueño del equipo. Lo mismo ocurre con sus triunfos y sus 5.419 juegos. Es historia pura.

La despedida, sin embargo, sabe mal. En su primer adiós, en 2011, se marchó como campeón de la Serie Mundial con San Luis. Ahora se va entre señalamientos y con el corazón roto, porque ya no podrá continuar haciendo aquello que ama, aquello que le hizo salir del retiro para intentar triunfar al menos en una última oportunidad.

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