Rusos buscan en Bielorrusia la forma de escapar de la movilización parcial.
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Los rusos también huyen de la movilización parcial hacia Bielorrusia, a pesar de que el país es considerado cómplice del Kremlin en la guerra contra Ucrania. ¿Dónde viven y cómo se sienten allí?

Las agencias inmobiliarias y los propietarios de apartamentos en Bielorrusia suelen ser los primeros en conocer a quienes abandonaron Rusia debido a la "movilización parcial". Bielorrusia, gobernada por Alexander Lukashenko, leal al Kremlin, es uno de los países, junto con Georgia y Kazajstán, a los que huyen los que no quieren ser reclutados para la guerra contra Ucrania.

Aljona (todos los nombres son ficticios, por razones de seguridad) vive en Minsk y posee varios apartamentos. Ella dice que hay mucha afluencia de rusos: "Aquí no llegan miles o decenas de miles, pero la demanda es enorme”.

El precio de los alquileres ha aumentado mucho en los últimos días y no solo en Minsk: "Incluso en las afueras, es difícil conseguir un apartamento por menos de 40 euros al día", afirma. Según ella, los pisos en una zona mejor ubicada pueden llegar a costar más de 100 euros al día. Y cuesta encontrar viviendas. Esto ha originado el aumento de la demanda de pisos y casas en localidades de las inmediaciones de Minsk.

"Definitivamente no es para mí"

Sergei, de 32 años, viene de Moscú y alquiló un departamento en la ciudad de Molodechno, a 70 kilómetros de Minsk. "Tomé el tren a Bielorrusia cinco días después de que se ordenara la movilización. Yo no recibí ninguna notificación, pero muchos colegas y conocidos tuvieron que ir a la oficina de reclutamiento", dice este hombre que nunca sirvió en el Ejército ruso.

"Trabajo para una pequeña empresa de logística y no quería cambiar nada en mi vida. Ni siquiera tengo pasaporte, porque no me interesa viajar al extranjero. He estado en Minsk y Brest, pero prefiero relajarme en la naturaleza, y eso es posible también en las afueras de Moscú", afirma. Sergei no sabe cuánto tiempo permanecerá en Bielorrusia.

Cuando lee con atención las noticias de su familia y amigos se preocupa: "En este momento estoy de vacaciones por mi propia cuenta, pero realmente quiero irme a casa. Pero si me van a llamar para la guerra en Ucrania, definitivamente eso no es para mí”.

"Antes me daba pena no haber tenido un hijo varón”

Anton, de San Petersburgo, llegó a Brest a fines de la semana pasada. La familia decidió que lo mejor para él sería salir del país ante la situación actual. "Aparte de Bielorrusia, no consideré ninguna otra opción, porque tengo una tía que vive cerca de Brest. Quería buscar trabajo y luego obtener un permiso de residencia. Pero en Bielorrusia corre el rumor de que los rusos que han huido de su país podrían ser llevados a la fuerza a Rusia como evasores del reclutamiento", dice Anton.

Evita debatir sobre la guerra en Ucrania y solo habla de "información contradictoria" de las partes en conflicto. Al mismo tiempo, recuerda sin entusiasmo su servicio en el ejército ruso: "Fue para mí una etapa perdida de mi vida”.

Anton espera que su mujer y sus hijas puedan reunirse con él en Brest. "Antes me daba pena no haber tenido un hijo varón, pero ahora pienso que es quizá mejor, porque si no me hubiese preocupado más de él que de mí mismo”.

El presidente Alexander Lukashenko es uno de los aliados de Vladimir Putin.

"Queremos que todo quede en secreto"

Viktor vino a Bielorrusia desde Smolensk: "Mis amigos y yo alquilamos un auto con chofer. Queremos que todo quede en secreto, incluso dejamos nuestros teléfonos móviles en Rusia”. No descarta que los ciudadanos rusos que evadan la movilización parcial sean extraditados por Bielorrusia.

Según el joven, "ahora los viajeros informan que hay puntos de control en las carreteras, donde revisan los documentos de los hombres que se van y los comparan con las listas de movilización".

"De momento, alquilamos una casa en el campo, evitamos ir a las ciudades, evaluamos la situación y vemos a dónde podemos ir después. En cualquier caso, es peligroso quedarse más tiempo en Bielorrusia", afirma. Continuarán con su viaje, explica el ruso de Smolensk, "es solo cuestión de tiempo y dinero”.

(rmr/ers)

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