A Sergei Surovikin se le atribuye la destrucción de Alepo, en Siria, el año 2016.
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El Kremlin ha cambiado el liderazgo en la guerra de Ucrania. Surovikin es el nuevo comandante en jefe de la "operación militar especial" que debe darle a Rusia éxitos militares con mano dura.

La reputación de Serguei Surovikin le precede. En las redes sociales, el general de 56 años es llamado a menudo "carnicero de Siria", "caníbal" o "general Armagedón". Dirigió las fuerzas rusas en la guerra de Siria en 2017 y en 2019.

Desde que se inició la invasión rusa de Ucrania, en febrero, Surovikin ha comandado el grupo de tropas del sur. Su reciente nombramiento como jefe de toda la fuerza de invasión encaja con la estrategia de escalada del presidente ruso, Vladimir Putin, explica a Deutsche Welle Margarete Klein, experta en política militar y de seguridad de Rusia en la Stiftung Wissenschaft und Politik. La intención es lograr un efecto psicológico en Ucrania, desmoralizarla y disuadirla. Klein también espera que el ejército ruso bajo el mando de Surovikin ataque muchos más objetivos civiles que antes.

Sin escrúpulos en Siria

Las organizaciones de derechos humanos acusan a Surovikin de ser responsable de crímenes de guerra en Siria y de aterrorizar a la población civil. Según Human Rights Watch, hizo bombardear hospitales en la provincia de Idlib, aunque se sabía que había muchos niños allí. También se lo acusa de haber aprobado, si no ordenado, ataques con gas químico contra civiles en Siria, y se le atribuye la responsabilidad del bombardeo de la ciudad de Alepo, que la aviación rusa redujo a escombros en 2016. Su accionar en Siria le valió la medalla de "Héroe de Rusia" en 2017, concedida por el propio Putin.

Surovikin sería el responsable de la destrucción de Alepo, en Siria, el año 2016.

Serguei Surovikin, nativo de Novosibirsk, asistió a la escuela militar superior de Omsk en 1987 y luchó en la guerra de Afganistán. En 1991 participó en el fallido golpe de Estado contra el presidente Mijaíl Gorbachov. Como comandante de fusilería, ordenó a sus soldados que arrollaran con tanques a tres manifestantes que habían levantado barricadas en la carretera. Esto le llevó a estar entre rejas durante seis meses. En ese momento negó su responsabilidad argumentando ante la fiscalía que sólo había cumplido órdenes.

Prosiguió con éxito su carrera en el Ejército ruso. Entre otras cosas, Surovikin cumplió una misión en la Segunda Guerra de Chechenia, en 2004 y 2005, y en octubre de 2017 se convirtió en comandante en jefe de la Fuerza Aérea rusa.

Carrera sin dobleces

¿Se enriqueció en el proceso? "No tenemos pruebas de ello", afirma la investigadora Margarete Klein. Lo que sí se sabe es que la corrupción es endémica en el Ejército ruso, añade.

Uno de los triunfos de Surovikin en Ucrania es haber controlado la ciudad de Severodonetsk.

El nombramiento de Surovikin como comandante en jefe de la fuerza de invasión rusa en Ucrania fue muy bien acogido por todos aquellos que en Rusia querían ver una acción más dura, tras los recientes reveses sufridos por el Ejército ruso en el este ucraniano. El primero en alegrarse fue el hombre fuerte de Putin en Chechenia, Ramzan Kadyrov.

A finales de junio, Serguei Surovikin logró capturar la ciudad de Severodonetsk, en el Donbás, tras largas batallas y miles de bajas. Según Margarete Klein, que ahora tenga éxito como comandante en jefe depende sobre todo de que consiga mejorar la coordinación dentro del ejército ruso.

(mn/cp)

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