Rhys Hoskins celebra / Foto @phillies
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Dodgers y Yanquis pierden en casa. Los Bravos caen abajo frente al último invitado en llegar a la fiesta de los playoffs. Hay una posible rebelión en marcha entre los supuestos equipos pequeños en la MLB. Y esa rebelión amenaza con traernos una inesperada Serie Mundial.

Los Ángeles dominó a placer a San Diego durante la campaña regular. Comenzó las Series Divisionales como favorito unánime, porque posee la nómina más cara del beisbol y mandó sobre los restantes 29 equipos prácticamente en todo.

Hablamos de la escuadra que anotó más carreras por juego (5,23), la que tuvo mejor efectividad colectiva (2.80). La que ganó más juegos (111) y consiguió el mejor diferencial de carreras de todo el Big Show (+335, casi 100 por encima de su inmediato perseguidor).

Nueva York pasó por problemas justo después del Juego de Estrellas, pero no deja de ser una divisa formidable. Suya es la segunda mayor producción de carreras en 2022 (4.98) y la tercera mejor efectividad global en la Gran Carpa (3.30).

¿Y Atlanta? Hablamos nada menos que del campeón defensor, ganador de 101 cotejos antes de empezar la postemporada, con diferencia abismal sobre sus rivales en las Seres Divisionales. Y sin embargo, este viernes quedó al borde de la eliminación.

Se supone que los Filis serían presa relativamente fácil para los Bravos. Y que los Padres estarían a merced de los Dodgers. Hay quienes incluso suponen que los Yanquis han debido pasarle por encima a los Guardianes. Y, sin embargo, los dos primeros están a punto de nocáut y los terceros jugarán como visitantes en un panorama que se les empieza a complicar.

"El núcleo de este grupo ya ha estado antes en esta posición, y vamos a afrontarlo como es. Es ganar o irte a casa", espetó el manager de Los Ángeles, Dave Roberts, citado por The Associated Press. "Tenemos que jugar mejor béisbol. Cuando tenemos oportunidades para sacar partido, debemos aprovecharlas".

La sorpresa que buscan los religiosos sería clamorosa para la MLB, de concretarse. Roberts y los suyos les ganaron 14 de 19 encuentros en la regular y terminaron sobre ellos con 22 juegos de ventaja.

Fue tan notable el dominio de los angelinos, que esa diferencia de 22 compromisos sobre el segundo lugar fue mayor que los 21 que separaron a los líderes Yanquis de los sotaneros Medias Rojas en el Este de la Americana.

Pero así es el beisbol. Los propios Bombarderos del Bronx arrasaron en la eliminatoria con los Guardianes. Se llevaron cinco de seis ante ellos y llegaron con buen pie a la postemporada.

Pero hay equipos que se inspiran, pisan el acelerador y ya no parece haber rival que los detenga. Aquellos Medias Blancas del venezolano Ozzie Guillén no eran ni remotamente los favoritos, pero barrieron sus tres series y se llevaron la corona en 2005, sin perder una vez.

Cleveland sabe de inspiración. El 5 de agosto parecía un club anodino, con registro de 54-52. Peleaba la vanguardia en su división debido a la mediocridad de sus compañeros de llave. Pero desde el 6 de agosto han ganado 41 y han perdido apenas 19, contando las Series del Wildcard --donde barrieron a Tampa Bay-- y ahora las Series Divisionales.

Es un ritmo arrollador para una divisa que conectó la mitad de los cuadrangulares que Nueva York largó entre abril y comienzos de octubre. Pero los dirigidos por Terry Francona son de otra raza en estos tiempos arrolladores en la MLB. Juegan gran defensa, toman boletos, presionan entre las bases, suman sencillo tras sencillo y a menudo avanzan de dos en dos almohadillas cuando están en circulación.

"Simplemente tratamos siempre de encontrar la forma de embasarnos", explicó Josh Naylor, citado por ESPN.com. "Si es con un podrido detrás de cuadro, pues bien. Si es un sencillo, un doble bien bateado, cualquiera que sea el caso, solo tratamos de apurar. Tratamos de hacer que las cosas pasen en el campo. Tratamos de presionar a la defensa".

Lo hacen. Y porque tienen un pitcheo sólido, con un bullpen de primera, pueden lograrlo. Lo mismo que están haciendo los Padres.

"Tienen buena rotación de abridores y estupendos relevistas", reconoció el recordman Aaron Judge. "Tienen brazos realmente 'nastys' allí.

Judge fue a batear siete veces en los dos duelos celebrados en Yankee Stadium. Lleva de 7-7. Pero para desgracia de sus seguidores, son 7 ponches, no 7 hits.

Los Guardianes han impedido que el slugger con 62 jonrones en la temporada toque siquiera la pelota con el madero.

"¡Es el momento, hombre!", exclamó Rhys Hoskins, uno de los héroes ofensivos de los Filis, que puso a los Bravos a ley de una derrota para decir adiós a la MLB en 2022.

Filadelfia es el más pequeño entre los supuestos pequeños en rebeldía. Clasificaron el antepenúltimo día, con un mediocre registro de 87-75. Estuvieron a punto de quedar fuera ante Milwaukee. Su bateo es poderoso, pero estadísticamente inferior al de Atlanta. Y entre todos los protagonistas de este Octubre Rojo, como le llaman en Philly, es el único staff con efectividad colectiva por debajo de la media de la MLB.

"Podemos mantener esta inspiración en los playoffs", exhortó el manager Rob Thompson a sus muchachos, durante la fiesta del clubhouse. Y allí están, en efecto: inspirados.

Para el manager de los Bravos, ahora se trata de evitar la presión de saberse contra la pared. Es lo mismo que deben evitar los Dodgers y los Yanquis, si quieren salvar la campaña.

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"Tenemos que ganar un juego, eso es lo que tenemos que hacer", declaró Brian Snitker. "Tenemos al hombre perfecto para hacerlo, ha estado en esta situación muchas veces. Y necesitamos comenzar a anotar algunas carreras".

Es más fácil decirlo que hacerlo cuando se trata de series cortas. Pero no hay otro camino. Especialmente cuando los supuestos chicos están en rebelión.

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