Debido a preocupaciones sobre su estado de salud luego de un infarto, John Fetterman, el candidato demócrata a senador por Pennsylvania, ha estado perdiendo terreno frente a su contrincante, el conocido médico de la televisión, Mehmet Oz. FOTO: Washington Post por Hannah Beier.
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Los candidatos Republicanos ganan terreno en los estados más disputados en medio de un panorama económico sombrío.

Durante un breve periodo este verano, las perspectivas de los Demócratas en las elecciones de mitad de mandato parecían mejorar. Una serie de candidatos Republicanos se tambaleaban en las encuestas, los precios de la gasolina bajaban y la decisión del Tribunal Supremo de anular el caso Roe v. Wade había galvanizado el apoyo al derecho al aborto.

Sin embargo, a poco menos de un mes de la crucial votación, cada vez hay más indicios de que el impulso Demócrata se ha estancado, dando a los Republicanos una ligera ventaja en su intento de recuperar el control tanto de la Cámara de Representantes como del Senado.

Las últimas cifras de inflación, publicadas el jueves, mostraron que el índice de precios al consumo subió un 6,6 por ciento en términos anuales el mes pasado, su ritmo más rápido en cuatro décadas. Eso permite a los Republicanos seguir atacando a los Demócratas sobre su gestión de la economía de cara a la jornada electoral del 8 de noviembre.

Al mismo tiempo, los sondeos de opinión han mostrado un menor apoyo a los candidatos Demócratas al Senado en varios estados clave.

"Las dos cámaras [del Congreso] siguen en juego... pero los vientos en contra son bastante fuertes", dijo Matt Bennett, cofundador del grupo de reflexión Demócrata Third Way.

Una prueba importante para los Demócratas es la contienda por el Senado de Pensilvania, donde el impetuoso vicegobernador John Fetterman vistiendo normalmente una sudadera con capucha había conseguido una ventaja de dos dígitos en las encuestas durante el verano, algo que logró con una campaña en las redes sociales llena de memes y a pesar de haber sufrido un derrame cerebral que lo mantuvo alejado de la campaña.

Sin embargo, el promedio de RealClearPolitics muestra ahora que el Demócrata aventaja por sólo 3,7 puntos, dentro del margen de error, a su oponente, el expersonaje televisivo Republicano Mehmet Oz, tras una incesante campaña publicitaria en la cual Oz acusa al Demócrata de ser "blando ante el crimen".

La preocupación por el estado de salud de Fetterman se reavivó esta semana por una entrevista de la NBC en la que utilizó subtítulos que lo ayudaban a entender las preguntas del periodista.

En Wisconsin, mientras tanto, las encuestas realizadas a principios del verano mostraban que el candidato Demócrata Mandela Barnes tenía una buena ventaja sobre el divisivo titular Republicano Ron Johnson. Sin embargo, las últimas encuestas realizadas en este estado del Medio Oeste muestran que Johnson —quien también ha acusado a su oponente de ser blando con la delincuencia —, se está adelantando a Barnes de cara al día de las elecciones.

Una encuesta de la Facultad de Derecho de la Universidad de Marquette, publicada esta semana, reveló que el 52 por ciento de los probables votantes de Wisconsin apoyaban a Johnson, frente al 46 por ciento de Barnes. Hace apenas dos meses, la misma encuesta daba a Barnes una ventaja de siete puntos.

Charles Franklin, quien dirige el sondeo de Marquette, dijo que "casi todo" el giro podría atribuirse a que los independientes se están alineando con el Republicano, una tendencia que podría reflejarse en otras contiendas electorales en todo el país a medida que el pequeño segmento de votantes indecisos se decide por un candidato de aquí al día de las elecciones.

Demócratas y Republicanos coinciden en que el control del Senado se reducirá probablemente a un puñado de estados fundamentales, entre los que se encuentran no sólo Pensilvania y Wisconsin, sino también Georgia —donde el titular Demócrata Raphael Warnock sigue empatado en las encuestas con el candidato Republicano plagado de escándalos, Herschel Walker— y Nevada, donde Catherine Cortez-Masto, la senadora Demócrata, ha quedado persistentemente por detrás de su oponente Republicano, Adam Laxalt.

Las elecciones de medio término han servido históricamente como un referéndum sobre la Casa Blanca en funciones y han dado victorias al partido fuera del poder. Los índices de aprobación de Joe Biden han subido en los últimos meses, pero todavía sólo el 42,6 por ciento de los estadounidenses dice aprobar la gestión del presidente, según un promedio de las encuestas de FiveThirtyEight.

Varios sondeos muestran niveles de apoyo más bajos cuando se les pregunta a los votantes cómo valoran en particular el manejo de la economía por parte del presidente. Los analistas advierten de que, como la inflación continúa siendo un problema, eso podría perjudicar a los Demócratas en la recta final de la campaña.

"Si los precios de la gasolina suben y la inflación se nota más, eso es positivo para los Republicanos y negativo para los Demócratas", dijo Kyle Kondik, del Centro de Política de la Universidad de Virginia, que no es partidista. "Los Demócratas quieren que las elecciones se centren en otras cosas".

Los candidatos Demócratas a la Cámara de Representantes y al Senado han centrado sus campañas en el aborto; critican los esfuerzos de los Republicanos por restringir el acceso a este procedimiento y promete convertir en ley el derecho al aborto si consiguen una mayoría suficiente en el Congreso. Pero en los últimos días, Demócratas de todo el espectro ideológico se preguntan públicamente si ese tema será suficiente para obtener victorias el día de las elecciones.

Bernie Sanders, el senador progresista, instó esta semana a sus compañeros Demócratas a evitar que el derecho al aborto sea su "argumento final" ante los votantes.

"En mi opinión, aunque la cuestión del aborto debe seguir en primer plano, sería una mala práctica política que los Demócratas ignoraran el estado de la economía y permitieran que las mentiras y distorsiones Republicanas quedaran sin respuesta", escribió Sanders en un artículo de opinión en The Guardian.

Sus comentarios fueron secundados por James Carville, el estratega Demócrata de centro, que dijo: "Muchos de estos consultores piensan que si todo lo que hacemos es poner anuncios [publicitarios] sobre el aborto, ganaremos. No lo creo.

"Es un buen tema", dijo Carville a Associated Press. "Pero si te sientas ahí y te machacan sobre la delincuencia y te machacan sobre el costo de vida, tienes que ser más agresivo que solo gritar aborto cada dos palabras".

Lauren Fedor en Washington

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