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Me preocupa que algunas personas no han captado el mensaje. Ya saben que no me quedo quieta y estoy al día con lo que pasa en el mundo. Después de sufrir la pandemia y del lío que armó el enano de Putin y una banda de malandros, me dije a mí misma: “paren el mundo que me quiero bajar”, como dice Mafalda.

Medité sobre qué podría hacer para ayudar a cambiar este mundo de locos, además de quejarme y escribir peleando. Leí y oí lo hermoso que dijo uno de mis ídolos, Joan Manuel Serrat, e incluso escribí un artículo donde terminaba diciendo que sí podíamos hacer algo: cambiar a las familias.

La sociedad se compone de todas las familias. Y estas sirven o no, de acuerdo a lo que haga “el núcleo ejecutivo”, que son papá y mamá. Los hijos, no importa su orientación sexual, están sumamente influidos por sus padres, absorben su conducta y la reciclan. Casi siempre eligen pareja de acuerdo a lo que vieron hacer a los padres.

Me cansé de educar por todos los medios: radio, periódicos, televisión, shows y redes (donde cada día hay menos libertad y más censura). Me parece que vivo en la dictadura de Corea del Norte, Rusia o China… Y yo que criticaba a Univisión. Entonces recordé que tenía un libro por publicar sobre la pareja, y lo ideal era un medio para llegar al mundo entero, o sea, internet. Hay dominicanos, venezolanos, cubanos, mexicanos, colombianos, etcétera, en todas partes. Esa es la vía.

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Así nació “Amarse no es suficiente”. No quería solo un libro. En 17 videos amplío el tema y ayudo a que lo entiendan mejor. Entonces, no es solo un libro, sino todo un entrenamiento. Cuando me pongo en modo “perfección”, lo que me repite mi hija es: “Gloria, sal de ese cuerpo, mira la hora que es y estás escribiendo y arreglando la idea una y otra vez”. O haciendo cualquier cosa hasta que me salga perfecta. Lo absorbí y lo copié de mi madre Gloria Díaz de Álvarez, ida muy a destiempo.

Me dije que está bien el video para explicar más, pero las personas necesitan aclarar la cantidad de preguntas que se harán después de leer el libro y ver el entrenamiento; además de hacer los ejercicios, que te llevan muy dentro de ti.

Sería irresponsable dejarlos solos, pensaba. Además, amo que me hagan preguntas, aunque sea cuestionándome. Hablé esto con el equipo de Convierte Más y Vilma me dijo: “Doctora, si la gente le hace todos los días preguntas o citas para terapia, cosa que no puede por falta de tiempo, vamos a crear una comunidad para que puedan hablar con usted por horas”.

Ya no tiene excusas de que nadie lo enseñó a ser padre o madre, a cómo criar un hijo, y mucho menos cómo hacer que su pareja funcione. Ya lo tiene. “Amarse no es suficiente” es más que un libro, es una revolución.

https://amarsenoessuficiente.com/

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