Xi Jinping participará en su primera cumbre internacional en tres años en medio de tensiones con EEUU debido a Taiwán y a su apoyo tácito de Rusia en Ucrania, pero fortalecido por haber logrado un poder político absoluto en China al ser reelegido para un tercer mandato como presidente del dragón asiático. FOTO: EFE/EPA/AJENG DINAR ULFIANA / POOL.
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El presidente de China enfrenta el antagonismo de Estados Unidos por el apoyo tácito que brindó a la invasión rusa de Ucrania.

Xi Jinping vuelve a la escena internacional esta semana en su primera aparición en una reunión mundial importante en casi tres años, donde se pondrá a prueba la credibilidad de las afirmaciones de Pekín sobre su neutralidad en la guerra de Ucrania.

Salvo un breve viaje a Asia central en septiembre para asistir a una cumbre de seguridad regional (en la cual Xi solo se relacionó con amigos y aliados, incluido su homólogo ruso Vladimir Putin), el presidente de China no se ha aventurado en el extranjero desde comienzos de la pandemia de Covid-19.

En lo que también es su primera incursión diplomática desde que se aseguró un tercer mandato en el poder el mes pasado, Xi se reunió con el presidente estadounidense Joe Biden para tener su primer diálogo en persona como líderes, antes de la apertura de una cumbre del G20 un día después en Bali, Indonesia.

La decisión de última hora de Putin de no asistir al G20 facilitará la misión de Xi ya que será menor el dramatismo que se preveía en "la primera cumbre mundial de la segunda guerra fría".

Pero la invasión rusa de Ucrania (y el apoyo tácito del gobierno Chino al Kremlin a pesar de sus afirmaciones de neutralidad en el conflicto) de todos modos dominará la agenda y colocará al presidente de China en una posición incómoda.

Xi y Putin anunciaron formalmente una asociación "sin límites" entre sus países cuando se reunieron en Pekín en febrero, justo 20 días antes de que el presidente ruso ordenara la entrada de sus militares en Ucrania.

Pero, según cuatro personas con información sobre esa reunión de febrero, la invasión de Putin tomó por sorpresa a Xi, ya que el presidente ruso no le avisó con antelación, lo cual puso así en peligro la seguridad de miles de ciudadanos chinos que vivían en Ucrania.

"Putin no le dijo la verdad a Xi", señaló un funcionario chino al Financial Times.

"Si nos lo hubiera dicho, no habríamos estado en una posición tan incómoda", añadió el funcionario. "Teníamos más de 6.000 ciudadanos chinos viviendo en Ucrania y algunos de ellos murieron durante la evacuación [aunque] no pudimos hacerlo público".

En un discurso pronunciado el mes pasado, Putin declaró que no había informado a su "amigo íntimo" Xi de la inminente invasión en febrero. El presidente ruso añadió que la solidez de la relación entre ambos países "no tiene precedentes".

Xi ha invertido demasiado capital político en la relación de China con Rusia como para expresar cualquier inquietud sobre la guerra.

La cúpula del Partido Comunista Chino, que ahora está repleta de hombres leales a Xi, valora los estrechos vínculos estratégicos con Rusia frente a lo que percibe como un esfuerzo de Estados Unidos por frustrar su ascenso con sanciones comerciales y tecnológicas.

También culpa a Washington de frustrar la ambición de Xi de unificar China y Taiwán, la isla autogobernada que Pekín reclama como parte de su territorio soberano.

Ni Shixiong, experto en relaciones internacionales de la Universidad de Fudan en Shanghái, mencionó que el gobierno chino había hecho todo lo posible para señalar su descontento con las amenazas de Putin sobre el posible uso de armas nucleares en Ucrania.

"China y Rusia cuentan el uno con el otro estratégicamente", indicó Ni. "China ha hecho una concesión al oponerse públicamente al uso de armas nucleares. Hasta cierto punto, hemos cumplido las exigencias de [Estados Unidos y sus aliados]. Es hora de ver si Estados Unidos lo reconoce y actúa en consecuencia".

Pekín ha pedido a Washington que revoque las sanciones comerciales y tecnológicas y ha interrumpido los contactos bilaterales sobre una serie de cuestiones a raíz de la visita de la presidenta de la Cámara de Representantes estadounidense, Nancy Pelosi, a Taiwán en agosto.

Pero el presidente estadounidense ha restringido aún más el acceso de las empresas chinas a los suministros fundamentales de semiconductores, un sector vital para las ambiciones de Xi de ser autosuficiente en tecnologías de nueva generación.

"Recae sobre China la responsabilidad de convencer a EEUU de que su posición ha cambiado significativamente, que ha pasado de inclinarse hacia Rusia a una posición más neutral", afirmó Scott Kennedy, experto sobre China del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, que recientemente viajó a Pekín para mantener conversaciones informales con responsables políticos chinos. "Washington considera que lo que China ha hecho es demasiado poco y demasiado tarde".

Desde que comenzó la guerra en Ucrania, Xi ha llamado o se ha reunido con Putin al menos tres veces, pero no ha hablado con Volodymyr Zelenskyy, el presidente de Ucrania.

Zhu Feng, profesor de la Universidad de Nanjing, señaló que Pekín buscaría concesiones recíprocas en materia de comercio y tecnología por parte de Washington antes de ajustar su posición sobre Ucrania.

"No hay mucho que China pueda hacer con respecto a Ucrania", declaró. "China no ha reconocido la anexión rusa [de 2014] de Crimea, por no hablar del este de Ucrania.

"Eso es lo máximo que puede hacer China. ¿Por qué debería China ayudar a Occidente cuando Estados Unidos ve a China como su mayor amenaza?"

Tom Mitchell en Singapur, Sun Yu en Nueva York y James Kynge en Londres

Derechos de Autor - The Financial Times Limited 2021.

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